Uno de los secretos más exclusivos en todo el golf: un club con sólo 24 socios en Provenza (Italia)

El club de golf más exclusivo del mundo no tiene nombre ni clasificación, dado que no existe oficialmente.

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julio 10 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-10

Michael Hilti, presidente del club en Provenza, lo prefiere así. "Queremos que este club sea tan exclusivo como sea posible", dice Hilti, de 62 años, que tiene un handicap de 16 y forma parte del consejo de administración de Hilti AG, una empresa de herramientas con sede en Liechtenstein.

"La libertad tiene su precio", dice. "Un campo de golf cuesta dinero, aunque ya no sé lo que gastamos en construirlo. Actualmente tenemos un programa de inversión de entre 10 y 20 millones de euros para el futuro y, en teoría, algún día podríamos tener 100 miembros", agrega.

¿Será esto otra fábula de la región inmortalizada por las pinceladas de Paul Cézanne, el festival cinematográfico de Cannes y las playas topless de Saint Tropez? Quizá no. Como dijo el campeón estadounidense del golf Walter Hagen: "Es la suma de la rareza y la belleza la que conforma el carácter romántico".

La reflexión de Hagen sobre las rarezas del golf y de quienes practican ese deporte es patente en el campo de campeonato de 7.093 yardas. La camarilla de miembros -24 más el personal permanente de 30- llaman a los 18 hoyos encubiertos y la villa residencial de terracota construida ex profeso Vidauban, para no dar pistas a los perseverantes golfistas que recorren los barrancos y bosques de Provenza en busca de confirmar la leyenda.

La historia comienza en 1977, cuando el arquitecto de campos de golf Robert Trent Jones Sr., que paseaba junto al río L'Argent, decidió comprar la propiedad a un agricultor. Con su hijo, Robert Trent Jones Jr., concibió el que probablemente sea el campo más exclusivo del mundo.

Un grupo de cuatro personas empezó a jugar en 1995. A través de los años, la gente se ha referido al club como Goat Track, Rockpile, Greens of Vidauban, Prince de Provence y La Fondation d'Entreprise du Golf de Vidauban Pour l'Environnement.

"Algunas veces los miembros vendan los ojos de sus invitados para que la ruta continúe siendo secreta", dice Michele Benedetti, de 68 años, presidente de Benedetti SA, una empresa de construcción que desde 1969 ha construido 130 campos de golf en Europa, así como el jardín trasero en la propiedad del multimillonario ruso Roman Abramovich en la Costa Azul
De Benedetti, cuyos buldóceres ayudaron a dar forma a Vidauban, los lugareños dicen que juega con frecuencia en el club: ello significa que juega una vez al año y que juró guardar el secreto de su ubicación.

No obstante, en su visita más reciente, Benedetti se perdió al recorrer los serpenteantes caminos que conducen al santuario cerca de la aldea de Le Cannet-des-Maures.

No hay señales

"Algunas de las señales por las que me guiaba en el pasado han sido retiradas", dice Benedetti.

Eso le agrada al gerente general de Vidauban, John Gould. "Queremos pasar desapercibidos", explica en una inusual visita que incluye una ronda de golf y una ceremonia de juramento de nunca revelar la ubicación precisa del club.

"Es totalmente inaccesible. No hay señales, no hay puertas marcadas, no tenemos página web y no aparece en ningún sistema de posicionamiento mundial".

No obstante, Google Maps tiene una fotografía satelital de un campo que podría ser el de Vidauban.

Gould dice que los peregrinos del golf han utilizado esta imagen en sus búsquedas. "Algunos han llegado hasta la entrada, zapatos en mano, listos para jugar", dice la gerente Catherine Fournil.
"Nunca los dejamos entrar pero la mayoría se sienten encantados de haber descubierto que no somos otro mito del golf".

"Fantástico es la palabra para describir a Vidauban", dice un miembro del club, Jonas Ramm, de 58 años, dueño de la promotora inmobiliaria Aspelin-Ramm Gruppen AS, de Oslo. "La atmósfera mejora tu juego. No hay actividades sociales, ni gente, ni estrés", concluye.

Se acabaron las membresías

Para ser miembro fundador había que pagar 500.000 euros, y el plan inicial era que el club tuviera 60 miembros. "Pero los 24 accionistas originales decidieron juntar su dinero y comprar colectivamente las 36 membresías restantes", dice Gould sobre el negocio de 18 millones de euros. Menos de 500 golfistas juegan en el campo cada año. Frederic Anger, jugador profesional del club en el cercano campo de campeonato de Saint Donat, dice: "Vidauban es el mejor campo de Europa. Una vez que uno ha jugado en él, quizá es uno de los mejores del mundo".

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