‘El sector agropecuario necesita un revolcón institucional’

José Leibovich, experto en temas rurales, dice que no es posible diseñar la política agropecuaria bajo presión. En su concepto, la solución no está en cerrar la economía ni en reversar los TLC.

‘El sector agropecuario necesita un revolcón institucional’

Archivo Portafolio.co

‘El sector agropecuario necesita un revolcón institucional’

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septiembre 01 de 2013 - 09:01 p.m.
2013-09-01

Cómo sacar al sector agropecuario de la crisis? La pregunta se ha puesto de moda en el país, a propósito de las protestas de los productores del campo.

Por ahora, lo único claro es que una solución rápida no es más que otro pañito de agua tibia, como los aplicados en las últimas décadas. En conclusión, la salida más conveniente está lejos.

Mientras tanto, el Gobierno se enfrenta al dilema entre tomar decisiones para aplacar a los sectores que lideran las protestas o adoptar las medidas estructurales que requiere el campo.

“Hacer política agraria bajo presión no es lo más adecuado”, asegura José Leibovich, experto en temas rurales y asesor del Gobierno en varias oportunidades.

En su opinión, las cosas empezaron mal desde el momento en que el Gobierno aceptó, en marzo pasado, darles casi un billón de pesos a los caficultores, tras las protestas protagonizadas por el movimiento Dignidad Cafetera, que no representa a la institucionalidad del sector. De esa manera, los demás productores se sintieron con derecho a bloquear vías para pedir subsidios.

“Es muy difícil continuar así, porque esto no es sostenible y no soluciona en nada la situación de los productores a largo plazo”, señala Leibovich.

Sin duda, el Ministerio de Agricultura necesita una alta cirugía, porque está bastante descuadernado y eso lleva años. Han pasado muchas cosas, incluyendo escándalos como el del programa Agro Ingreso Seguro. Esa entidad no tiene la capacidad de verificar sus programas. Así mismo, las entidades adscritas tienen dificultades para poner en marcha lo planeado. Por ejemplo, el tema de la asistencia técnica pasó a ser una convocatoria que hace el Ministerio para que organizaciones privadas que dicen saber del asunto cumplan con esa función, pero no se conocen bien sus competencias y la relevancia en la regiones”.

En concepto de Leibovic, también es necesario estudiar el tema de la legitimidad de los gremios, porque eso hace parte del problema, como lo estamos viendo en la actualidad. Considera que en el tema del manejo de los parafiscales que les han sido entregados a los gremios, es necesario hacer una revisión, porque seguramente habrá casos en los que no se está haciendo un uso eficiente del dinero. “Esos son recursos públicos y por eso es importante que los productores sepan en qué se están invirtiendo, porque son aportados por ellos mismos”.

El experto señala que la solución a los problemas actuales pasa incluso por una reforma institucional, no por los paros, sino porque el sector lo necesita, debido a la baja productividad, la pobreza y las dificultades en todos los órdenes. Es necesario establecer mecanismos que permitan inyectarle más recursos públicos a la actividad productiva rural.

“No es por la vía de cerrar la economía que vamos a salir adelante. Si es necesario un revolcón en las entidades públicas, hay que hacerlo, para poder crear las condiciones que le permitan al país hacer la tarea de poner en marcha un verdadero desarrollo rural”, afirma Leibovich.

Sostiene además, que entre los aspectos claves a los que habrá que llegar es al mejoramiento de la competitividad suministrando mejor infraestructura de vías, riego, canales de comercialización, bodegas de almacenamiento y asistencia técnica adecuada.

Respecto al tema de los fertilizantes, Leibovich dijo que no ve que <TB>en Colombia exista un monopolio en ese mercado. “Ahí también influye el desconocimiento y la falta de asistencia técnica en materia de uso de estos insumos, pues es bien sabido que muchos productores aplican dosis menores o superiores a las necesarias, incurriendo en sobrecostos”.

Al referirse a la posibilidad de que haya más subsidios, el experto sostuvo que, obviamente, el sector necesita apoyo. Explicó que el punto es cómo se canalizan esas ayudas. El subsidio de manera artificial puede ser efectivo en algunas economías, pero ese no es el ejemplo que debemos seguir. “Tenemos que hacer lo que han hecho otras naciones, en donde el apoyo llega por la vía de mejorar las condiciones para que produzcan de manera eficiente. Si tenemos 100 pesos y los feriamos repartiéndolos entre todos los productores, no es lo mismo que invertir ese dinero en un distrito de riego para que los agricultores mejoren su productividad”.

Finalmente, Leibovich dijo que el país no puede cerrarle las puertas a la inversión extrajera que está llegando al sector agrícola, especialmente a los Llanos.

NUEVA GENERACIÓN DE CULTIVOS

Es indispensable apoyar los nuevos sectores que están surgiendo en el mercado agropecuario, y que no han recibido ayuda significativa del Estado. Por ejemplo, las frutas y las hortalizas, cuyos productos son los que llevan la iniciativa en el aprovechamiento de los TLC. “Es que los tratados comerciales nos están generando unas oportunidades importantes. Los productores se están organizando como pueden. Ellos hacen muchos esfuerzos para poder colocar parte de sus cosechas en el exterior, porque no tienen el apoyo que han tenido otros sectores.

‘El sector agropecuario necesita un revolcón institucional’

José Leibovich, experto en temas rurales, dice que no es posible diseñar la política agropecuaria bajo presión. En su concepto, la solución no está en cerrar la economía ni en reversar los TLC.

Cómo sacar al sector agropecuario de la crisis? La pregunta se ha puesto de moda en el país, a propósito de las protestas de los productores del campo.

Por ahora, lo único claro es que una solución rápida no es más que otro pañito de agua tibia, como los aplicados en las últimas décadas. En conclusión, la salida más conveniente está lejos.

Mientras tanto, el Gobierno se enfrenta al dilema entre tomar decisiones para aplacar a los sectores que lideran las protestas o adoptar las medidas estructurales que requiere el campo.

“Hacer política agraria bajo presión no es lo más adecuado”, asegura José Leibovich, experto en temas rurales y asesor del Gobierno en varias oportunidades.

En su opinión, las cosas empezaron mal desde el momento en que el Gobierno aceptó, en marzo pasado, darles casi un billón de pesos a los caficultores, tras las protestas protagonizadas por el movimiento Dignidad Cafetera, que no representa a la institucionalidad del sector. De esa manera, los demás productores se sintieron con derecho a bloquear vías para pedir subsidios.

“Es muy difícil continuar así, porque esto no es sostenible y no soluciona en nada la situación de los productores a largo plazo”, señala Leibovich.

Sin duda, el Ministerio de Agricultura necesita una alta cirugía, porque está bastante descuadernado y eso lleva años. Han pasado muchas cosas, incluyendo escándalos como el del programa Agro Ingreso Seguro. Esa entidad no tiene la capacidad de verificar sus programas. Así mismo, las entidades adscritas tienen dificultades para poner en marcha lo planeado. Por ejemplo, el tema de la asistencia técnica pasó a ser una convocatoria que hace el Ministerio para que organizaciones privadas que dicen saber del asunto cumplan con esa función, pero no se conocen bien sus competencias y la relevancia en la regiones”.

En concepto de Leibovic, también es necesario estudiar el tema de la legitimidad de los gremios, porque eso hace parte del problema, como lo estamos viendo en la actualidad. Considera que en el tema del manejo de los parafiscales que les han sido entregados a los gremios, es necesario hacer una revisión, porque seguramente habrá casos en los que no se está haciendo un uso eficiente del dinero. “Esos son recursos públicos y por eso es importante que los productores sepan en qué se están invirtiendo, porque son aportados por ellos mismos”.

El experto señala que la solución a los problemas actuales pasa incluso por una reforma institucional, no por los paros, sino porque el sector lo necesita, debido a la baja productividad, la pobreza y las dificultades en todos los órdenes. Es necesario establecer mecanismos que permitan inyectarle más recursos públicos a la actividad productiva rural.

“No es por la vía de cerrar la economía que vamos a salir adelante. Si es necesario un revolcón en las entidades públicas, hay que hacerlo, para poder crear las condiciones que le permitan al país hacer la tarea de poner en marcha un verdadero desarrollo rural”, afirma Leibovich.

Sostiene además, que entre los aspectos claves a los que habrá que llegar es al mejoramiento de la competitividad suministrando mejor infraestructura de vías, riego, canales de comercialización, bodegas de almacenamiento y asistencia técnica adecuada.

Respecto al tema de los fertilizantes, Leibovich dijo que no ve que <TB>en Colombia exista un monopolio en ese mercado. “Ahí también influye el desconocimiento y la falta de asistencia técnica en materia de uso de estos insumos, pues es bien sabido que muchos productores aplican dosis menores o superiores a las necesarias, incurriendo en sobrecostos”.

Al referirse a la posibilidad de que haya más subsidios, el experto sostuvo que, obviamente, el sector necesita apoyo. Explicó que el punto es cómo se canalizan esas ayudas. El subsidio de manera artificial puede ser efectivo en algunas economías, pero ese no es el ejemplo que debemos seguir. “Tenemos que hacer lo que han hecho otras naciones, en donde el apoyo llega por la vía de mejorar las condiciones para que produzcan de manera eficiente. Si tenemos 100 pesos y los feriamos repartiéndolos entre todos los productores, no es lo mismo que invertir ese dinero en un distrito de riego para que los agricultores mejoren su productividad”.

Finalmente, Leibovich dijo que el país no puede cerrarle las puertas a la inversión extrajera que está llegando al sector agrícola, especialmente a los Llanos.

NUEVA GENERACIÓN DE CULTIVOS

Es indispensable apoyar los nuevos sectores que están surgiendo en el mercado agropecuario, y que no han recibido ayuda significativa del Estado. Por ejemplo, las frutas y las hortalizas, cuyos productos son los que llevan la iniciativa en el aprovechamiento de los TLC. “Es que los tratados comerciales nos están generando unas oportunidades importantes. Los productores se están organizando como pueden. Ellos hacen muchos esfuerzos para poder colocar parte de sus cosechas en el exterior, porque no tienen el apoyo que han tenido otros sectores.

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