El sector minorista, usual salvavidas de los empleados estadounidenses, se queda sin aire

El sector minorista, usual salvavidas de los empleados estadounidenses, se queda sin aire

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noviembre 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-14

El sector minorista de Estados Unidos está perdiendo su lugar como el empleador de último recurso para los que acaban de perder su trabajo.

El pedido de protección por bancarrota de Circiut City Stores Inc., la segunda mayor cadena de electrónicos de Estados Unidos, el reporte de US$44 millones en pérdidas de Macy's Inc., la mayor tienda por departamentos de EE.UU. y la advertencia de BestBuy, la principal cadena de electrónicos de ese país, de que sus ventas podrían caer 8% en el actual año fiscal, resalta la forma en que esta desaceleración económica puede ser diferente a otras en la historia reciente.

Por Jeff rey McCracken, Ray A. Smith y Vanessa O'Connell
Circuit City ya había anunciado que eliminaría 6.800 puestos de trabajo a medida que liquidaba el 20% de sus tiendas. Tras su acogida a la corte de bancarrota, la empresa informó que probablemente los despidos llegarán a 8.000.

Circuit City es la última entre al menos 14 de las más importantes cadenas minoristas de EE.UU. que se acogieron a las leyes de bancarrota en los últimos 12 meses.  Aproximadamente uno de cada 10 estadounidenses trabaja en el sector minorista.

Pero desde noviembre de 2007, cerca de 25% de todos los empleos que se han perdido, unos 320.000 en total, ha sido en el sector minorista.

Eso ha ayudado a que la tasa de desempleo total de ese país aumente a 6,5% hasta octubre, una cifra que, según muchos economistas, crecerá a 8% o más. Las cifras de desempleo no incluyen unos 209.000 trabajadores minoristas cuya carga horaria ha sido reducida a media jornada, según el Departamento de Trabajo de EE.UU.

El sector minorista ha sido tradicionalmente resistente en épocas de recesión, con recortes de personal habitualmente menores que en otros sectores. El ritmo de despidos y de cierres de tiendas fue más lento en la desaceleración de 2001, porque en la crisis a principios de la década los consumidores seguían gastando.

Esta vez, la pérdida de empleos en el sector minorista ha sido mayor que en otras industrias en problemas, como la automotriz y los servicios financieros, según los datos de empleo gubernamentales más recientes.  Expertos en el rubro minorista creen que muchos de los recortes más fuertes del sector aún están por venir.

En una teleconferencia reciente con instituciones financieras, Hilco Appraisal Services, una firma de liquidaciones de empresas, proyectó que 6.100 tiendas estadounidenses (que van desde pequeños negocios hasta almacenes de grandes cadenas) cerrarán en 2008, un alza de 25% respecto a 2007.

Un panorama nublado

La firma estimó que la cifra de cierres podía llegar a un récord de 14.000 tiendas el próximo año. Cada tienda suele emplear de 20 a 100 personas a media jornada y completa, afirman los expertos del sector minorista. Eso sin contar a los ejecutivos que dirigen las operaciones, compran mercadería y desarrollan estrategias en la sede central de la compañía.

Ken Simon, director administrativo de la firma de consultoría financiera Loughlin Meghji + Co., dice que esta desaceleración podría ser especialmente pronunciada para los minoristas debido a que los bancos están siendo renuentes a otorgar préstamos. "El congelamiento del crédito significa que los minoristas tendrán dificultades para encontrar financiación que les permita mantener aunque sea una porción de sus locales abiertos".

Por ejemplo, la cadena de tiendas por departamento Lord & Taylor, con sede en Nueva York, está recortando empleos en anticipación a lo que espera sea una temporada de fin de año difícil. En las últimas semanas, la empresa ha eliminado 100 puestos en su fuerza laboral de 10.000 personas, lo que significa 75 despidos y 25 puestos ejecutivos que no serán reemplazados, dice Jeff rey Sherman, presidente ejecutivo de Hudson's Bay Co., que opera a Lord & Taylor y otros minoristas en EE.UU. y Canadá.

Los despidos dejan al descubierto lo frágil que es la red de protección a disposición de muchos estadounidenses, que desde hace mucho tiempo han dependido de empleos de media jornada o segundos trabajos en el sector minorista para alcanzar a pagar las cuentas del mes.

El sector minorista se encuentra entre las principales fuentes de empleo para quienes no tienen una educación universitaria en EE.UU. Para empleados más capacitados, los puestos de trabajo en el rubro minorista también llenaron un vacío dejado por el deterioro del sector industrial de EE.UU. Los empleos en este sector podrían volverse aún más competitivos, a medida que trabajadores con títulos universitarios que se encuentren desempleados entran al mercado.  "En el sector minorista, hay grandes cantidades de empleados que están por debajo de la línea de pobreza, o apenas por encima, por lo cual la pérdida de trabajo puede aumentar los niveles de pobreza en EE.UU.", aseguró Ken Jacobs, presidente del directorio del Centro para Investigación y la Educación Laboral de la Universidad de California, en Berkeley.

Lauren Kerr, una madre soltera de 48 años de Oakland, California, perdió el mes pasado su trabajo como directora creativa en el departamento de marketing de Mervyn's, una tienda por departamentos californiana que anunció su liquidación el mes pasado. Desde entonces, encontró un trabajo que no le ofrece beneficios, como seguro de salud. "Soy una madre soltera. No tengo muchos ahorros", afirmó Kerr, quien agrega que ha dejado de comprar comida orgánica y pasó a cocinar más en casa.  Las actuales quiebras difieren de la ola de bancarrotas que sacudió a la industria de las tiendas por departamentos en los años 90. En ese entonces, un auge previo de compras apalancadas había dejado grandes cantidades de deuda en los balances financieros de las tiendas. Aunque en general los minoristas aún tenían operaciones robustas, muchos decidieron acogerse a las leyes de protección por bancarrota para deshacerse de contratos de arrendamiento costosos.  Pero los actuales problemas de los minoristas van más allá de sus balances financieros.  No sólo se está desplomando el gasto de los consumidores, sino que los proveedores están restringiendo el número de minoristas con los que hacen negocios y modificando los términos a los que les venden sus productos.

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