Seguridad a la inversión

La 'Seguridad Inversionista' debe servir al desarrollo nacional y no únicamente para generar beneficios a las multinacionales, sin ninguna condición.

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mayo 06 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-06

La teoría económica, incluyendo aquella de rendimientos crecientes a escala y competencia imperfecta, no duda de los beneficios que para el crecimiento mundial representa la Inversión Extranjera Directa (IED). Lo que sí genera serias dudas es la naturaleza de la distribución de las ayudas. Mientras mayor sea el poder de mercado de los inversionistas y menor la posibilidad de los países receptores de aplicar regulaciones contra el abuso de la posición dominante de mercado, menores serán los beneficios nacionales y mayores los de los países y empresas exportadores de capitales.

El debate sobre la distribución de los beneficios de la IED es de vieja data, pero recientemente se manifestó en la propuesta de creación del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), en el marco de la Ocde, club de los países más poderosos del mundo; pero fracasó por la oposición de los países en desarrollo como China, India y Brasil, y hasta del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

La propuesta en esencia consistía en dotar de 'total seguridad al inversionista' para que los países que la recibían no pudiesen imponer requisitos de desempeño que implicaran cualquier tipo de exigencia a la IED. De allí que ante el fracaso del AMI, la estrategia de los países y empresas excedentarias de capital fuera la de promover la firma de Acuerdos Bilaterales de Protección de Inversiones, como hace Estados Unidos en sus tratados comerciales.

En Colombia, al explorar las cifras de la Balanza de Pagos publicadas por el Banco de la República se encuentra el rubro de 'Egresos de Utilidades y Dividendos', que no es nada distinto que las remesas de las empresas multinacionales. Estos egresos en el 2001 apenas alcanzaban 938 millones de dólares. A partir de allí han tenido un incremento exponencial, algo así como del 800 por ciento y en el 2008 registraron 8.518 millones de dólares.

En el mismo periodo la IED aumentó 500 por ciento, pasando de 2.134 millones de dólares en el 2002 a 10.564 en 2008. Al dividir la salida de utilidades por la IED para el periodo 2002-2008, se encuentra que ha egresado el 65 por ciento de la IED y si restamos la aparente inversión de la venta de Bavaria a SabMiller, cerca de 8.000 millones de dólares que no ingresaron al país ni pagaron impuestos, venta que se constituyó en un simple intercambio de acciones, la salida de utilidades alcanza el 80 por ciento.

La verdad es que nadie puede decir a priori si la IED es buena o mala. Si el resultado es generar mayor y mejor empleo, transferencia de tecnología, reinversión de utilidades para el desarrollo, bienvenida sea; pero si consiste sólo en explotar los recursos no renovables, las comunicaciones, las grandes superficies o el sector financiero, generando beneficios monopólicos que se reexportan, nada bueno trae.

Ver a los inversionistas extranjeros exultantes, hasta el punto de solicitar que un gobierno sea reelegido aún a costa de la democracia, genera suspicacias y en lo personal, si fuese el presidente por ellos ungido, estaría rechazando con energía su incondicional apoyo. "Acumulad, acumulad, ese es el Moisés y los profetas". La 'Seguridad Inversionista' debe servir al desarrollo nacional y no únicamente para generar beneficios a las multinacionales, sin ninguna condición. 

rquinteroa@unal.edu.co

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