La seguridad privada no ha sentido el efecto de la crisis

La seguridad privada no ha sentido el efecto de la crisis

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julio 10 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-10

JUAN GUILLERMO LONDOÑO Subeditor Economía y Negocios Aunque suene contraditorio, el negocio de la vigilancia y seguridad privada le están sacando cada vez más provecho a la mejoría en la tranquilidad del país y a la confianza inversionista. A pesar de la crisis económica, este sector muestra un crecimiento que envidia cualquier otra actividad productiva nacional. Es más, los extranjeros también quieren medírsele a esta industria. Ya está en remojo una norma que amenaza con levantar polémica, porque permitiría el ingreso de jugadores internacionales lo que le daría una nueva dinámica al sector. Un estudio realizado por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada el cual da cuenta que este sector, del que hace parte un ‘ejército’ de 170.000 hombres, está moviendo más dinero que las flores o el banano. En efecto, mientras que en el 2008 las flores facturaron 2,3 billones de pesos y el banano 1,5 billones, la seguridad privada ascendió a 3,8 billones de pesos en todo el país. Aun así, el sector en conjunto aún continúa siendo pequeño en comparación con otras ramas de la actividad económica, puesto que apenas representa un 0,8 por ciento del Producto Interno Bruto. Pero de acuerdo con el estudio, en el 2010 los ingresos mundiales de la seguridad privada se calculan en 12.000 millones de dólares, de los cuales Colombia facturó en el 2008 el equivalente a 1.800 millones de dólares, lo que quiere decir que tiene una participación nada despreciable del 15 por ciento. Esta actividad, en el país, supera a Centroamérica, Chile, los miembros de la Comunidad Andina y es superada únicamente por Brasil y México, debido a su tamaño. “A pesar del bajonazo de la economía, el mejoramiento de la seguridad pública y el ambiente propicio para la inversión ha hecho que la mayor confianza hacia el país, donde se han instalado nuevas compañías que requieren de estos servicios”, explicó el superintendente Juan Carlos Portilla, al presentar los resultados de este estudio, el cual tuvo en cuenta la información que reportan 742 empresas a ese despacho, el 92 por ciento de las que operan a nivel nacional. Las cifras de este negocio, que implica altos niveles de riesgo, hablan por sí mismas. Mientras que en el 2007 las utilidades del sector fueron 101.950 millones de pesos, en el 2008 llegaron a los 129.341 millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 27 por ciento. Además la generación de valor para los accionistas de las empresas ascendió a 37.000 millones de pesos el año pasado. Sin embargo, las empresas de vigilancia catalogaron los resultados como normales teniendo en cuenta que en el 2008 todavía no se sentía el efecto de la crisis, y que la mayor parte de los ingresos se destina al pago del personal. Según Jaime Humberto Higuera, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Entidades de Seguridad Privada (Andevip) el auge de las empresas de vigilancia se debe a que ya no son vistas como un gasto sino como una inversión y a los nuevos desarrollos urbanísticos, al levantamiento de parques industriales y centros empresariales en varias regiones del país. Pero el mismo Estado, se ha constituido en un excelente cliente de esta clase de compañías. El ejemplo más claro, según el superintendente, lo constituye Ecopetrol que destina alrededor de 100.000 millones de pesos en el servicio de vigilancia y seguridad privada, o el Ministerio del Interior y Justicia, cuya más reciente licitación para la prestación de estos servicios costó 55.000 millones de pesos. No obstante, esa prosperidad podría desinflarse por cuenta de la desaceleración de la economía, pues es evidente que esta clase de servicios están muy ligados al comportamiento del aparato productivo nacional. Los nuevos inversionistas están a la expectativa de un proyecto de ley que pasó su primer debate en el Senado, que tiene como objetivo eliminar las restricciones a la inversión extranjera. Actualmente, el sector se rige por el Decreto 356 de 1994 el cual prohíbe la inversión extranjera, salvo que las empresas se hayan constituido con anterioridad a la norma. Otras firmas que no son cobijadas por la norma, y que pueden tener capital extranjero hoy en día son las transportadoras de valores. Para Jaime Higuera de Andevip, el proyecto contempla restricciones. Por ejemplo, que la participación de extranjeros en las empresas no puede ser superior al 50 por ciento. 3,8billones de pesos facturaron el año pasado las empresas de vigilancia y seguridad privada en el país. 170 mil personas conforman el ‘ejército’ de vigilantes de las empresas se seguridad en el territorio nacional. Actividades más rentables Debido al incremento en los costos de la seguridad, el consumidor está mi- grando hacia los sistemas tecnológicos especialmen- te en las noches y eso se nota en los indicadores de las empresas que no usan armas. Otro segmento que ha venido creciendo es de las denominadas empresas arrendadoras, las cuales han sido auto- rizadas para alquilar ve- hículos blindados bajo la figura de arrendamientos, un nuevo servicio que se creó en Colombia para darle la posibilidad al ejecutivo o directivos de las compañías de optar temporalmente por un vehículo de esta natura- leza. El segmento que continúa impulsando las ventas del sector es el de las empresas de vigilancia armadas, que participan con el 75 por ciento de la facturación sectorial. Viene otro cambio en jornada laboral de los vigilantes Otro de los cambios que se están proponiendo en el tema de los vigilantes consiste en que éstos tengan un turno de 12 horas, con un descanso de 24, siempre y cuando en la semana no se exceda el límite de 60 horas, que es el compromiso adquirido con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en materia de derechos laborales. “A los mismos vigilantes el horario de 12 por 24 les parece mejor que el actual porque aseguran que les permitirá tener un verdadero descanso y de esta manera mejorar su calidad de vida para compartir con sus familias”, dijo Portilla. El tema ya se ha discutido con los empresarios y las asociaciones de vigilantes donde hay un consenso de que es la mejor alternativa para los trabajadores, según la Supervigilancia. En la actualidad, los vigilantes tienen una jornada ordinaria de 8 horas con la posibilidad de extender dos horas más para un total de 10. Sin embargo, lo que está sucediendo es que empresas y empleados están cuadrando bajo este esquema 3 turnos de 8 horas pero sin el suficiente descanso, lo que a la postre ha elevado los precios de esta clase de servicios. Sobre este punto las empresas de vigilancia, agrupadas en Andevip, dicen que están de acuerdo con el cambio porque operativamente son mejores los relevos cada 12 horas, además de que la mayoría de vigilantes incrementan sus ingresos con las horas extras y gastan menos dinero en transporte. Sin embargo, los usuarios de conjuntos residenciales han tenido que incrementar el valor de administración, porque el concepto de vigilancia es ahora más costoso, debido a la reducción de las horas de trabajo de los vigilantes.WILABR

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