Seguridad por encima de lo que sea, ¿literalmente?: los carros escolta

Son muchos los ciudadanos inconformes con el abusivo y autoritario comportamiento de algunos escoltas, principalmente de Bogotá. Derechos y deberes.

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noviembre 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-28

Definitivo, la capital está hecha un desastre, sus problemas de movilidad no parecen tener una solución pronta, y para completar hay ciudadanos, poco ciudadanos, que abusan de su autoridad y de los beneficios que les dan sus chalecos, sus súper camionetas y del poder de sus sirenas. 

De acuerdo con Felipe Muñoz, Superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, "los deberes que tiene los escoltas son los de cumplir con su actividad, que en términos generales, es la de prevenir o detener perturbaciones a la seguridad y tranquilidad, en lo relacionado con la integridad de la persona o bienes protegidos". 

En términos más coloquiales, su función es proteger 'la presa', estar alertas y preparados para defenderla y llevarla sana y salva a su destino. Claro está, sin pasar por encima de ninguna ley o norma de tránsito, pues "los mismos derechos y obligaciones que tiene cualquier ciudadano o funcionario público en el país, consagrados en la Constitución Nacional y en la Ley", aclara Muñoz. 

En toda su política de funcionamiento, su misión y su visión no están en  que el enemigo sea cualquier individuo que se les atraviese por la calle, que su labor implique pasar por encima de los semáforos y señales de tránsito y mucho menos que deban dirigir a su disposición el tránsito. Hasta donde se entiende, la ley es para todos, salvo para la caravana presidencial que por obvias razones debe andar plenamente armada y sin detenerse por las calles. 

Entonces, ¿por qué es tan frecuente encontrar un escolta motociclista parando los carros en la mitad de las intersecciones, buscando dar paso a su patrón? ¿Por qué se siguen viendo a los susodichos campantes parqueados en zonas prohibidas o en las aceras y las calles, a las afueras de prestigiosos clubes, restaurantes o almacenes? 

¿Quién controla y quién responde?

Acá es donde comienza la función de miles de entidades, pero pocas soluciones efectivas. En cuanto a control y vigilancia de la labor y las acciones de los escoltas y cuerpos de seguridad, hay varios aspectos para tener en cuenta. 

Primero, hay que tener claro que, como lo afirma Muñoz, "la actividad que se conoce como escolta puede ser desempeñada tanto por servidores públicos, como por particulares. Los primeros están representados por organismos de seguridad del Estado, los segundos los conforman particulares autorizados por el Estado, a través de la Supervigilancia". 

Es decir, hay dos tipos, los de los 'duros', políticos, diplomáticos y militares, y los de los ciudadanos particulares que necesitan protección. Y para denunciar, atender y sancionar, ¡hay que distinguir unos de otros!  

Segundo, está establecido por ley que los policías de tránsito son los encargados de vigilar y controlar que estas caravanas cumplan las normas, de acuerdo con una disposición del Ministerio publicada en la página de Internet oficial del STT (www.transitobogota.gov.co). 

"En cumplimiento de la circular del Ministerio de Transporte que da instrucciones al personal responsable del control del tránsito, para que exija a las caravanas de escoltas y cuerpos de seguridad el cumplimiento estricto a las normas y el respeto de los derechos de los peatones y conductores, so pena de la aplicación de las sanciones que fija el Código Nacional de Tránsito a los responsables", dice la disposición. 

Finalmente, muchos organismos de control, leyes para todo y para 'todos', pero nada en concreto. Nadie responde, nadie controla y los cuerpos de seguridad continúan ejerciendo mal su papel de policías de tránsito y ciudadanos.


QUEDA CLARO QUE...

Los escoltas de los servicios de vigilancia y seguridad privada no tienen facultades para dirigir el tráfico. No figuran como autoridades de tránsito.

Aquellos escoltas que no sean servidores públicos deben comportarse como cualquier otro ciudadano.

Los servidores públicos deben responder cuando omiten las reglas o se extralimitan en sus funciones.

La Supervigilancia controla el número de escoltas que hay en el país y la Policía de Tránsito controla la movilidad de la ciudad.

PARA QUEJAS Y RECLAMOS

En primera instancia, EL Superintendente recomienda "establecer la clase de escolta (servidor público o empleado privado) y la clase de abuso cometido para el establecimiento de la autoridad frente a quien se le puede presentar la queja o reclamo. 

"Ante la Supervigilancia se puede presentar la queja; según el caso, puede 'redireccionar' el reclamo y/o iniciar el trámite correspondiente (proceso sancionatorio, requerimientos, etc.) ante el correspondiente servicio vigilado". 

No obstante, si la ciudadanía encuentra algún tipo de irregularidad por parte de los escoltas o esquemas de seguridad privada, así como de algún vehículo blindado, pueden informar a la Supervigilancia, a través del correo electrónico: denuncie@supervigilancia.gov.co o quejas@supervigilancia.gov.co, o a la línea telefónica PBX: 327400 Ext. 3900 - 3910/20/30/40.

¡DIPLOMACIA, CUIDADO CON LA DIPLOMACIA!

¿Cuáles son los deberes y derechos de los escoltas de los embajadores o de los organismos internacionales diferentes a los escoltas de personas nacionales? 

Según la Supervigilancia, la normatividad de vigilancia y seguridad privada no establece diferenciación alguna en lo relación con escoltas de organismos internacionales con los de personas nacionales. "No obsta para que algunos organismos internacionales puedan contar con normatividad especial en razón de su soberanía y fuero diplomático".

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