La Selección y la gerencia

Podemos aprender lecciones gerenciales de la Selección colombiana de fútbol.

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julio 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-07-26

Los equipos nacionales reflejan la esencia de los pueblos que representan. Brasil, en sus buenos días, es una mezcla de ritmo y exuberancia. Alemania es mecánica y eficiente. Argentina, como el país, puede ser lo mejor y lo peor en tan solo noventa minutos. España es puro temperamento, pero inestable. ¿Y Colombia? Pues nuestra selección también refleja muchas de las características de nuestra manera de actuar y de pensar. La primera lección gerencial es que un equipo lleno de figuras no necesariamente garantiza resultados positivos. En el fútbol, como en una empresa, cuenta más el resultado de conjunto que la sumatoria de las individualidades. Nada es peor que un conjunto de figuras más interesadas en su lucimiento personal que en garantizar el éxito del trabajo en equipo. En Colombia nos cuesta mucho trabajar en equipo, repartir equilibradamente la carga de trabajo y asignar responsabilidades en función de un objetivo común. La segunda lección gerencial que la Selección nos enseña es la de nunca olvidar lo prioritario. En el fútbol lo prioritario no es tener el balón, ni jugar bonito, ni hacer jugadas llamativas; lo fundamental es meter goles, muchos goles. El promedio de anotaciones de la Selección Colombia es de 0,81 goles por partido. En una empresa nunca hay que olvidar que el propósito fundamental es ganar dinero, mucho dinero. La rentabilidad es, entonces, la mejor medición de la eficiencia de una empresa y debe ser una obsesión cotidiana y permanente. Si no estamos ganando dinero no nos mantendremos en el duro campeonato de la competitividad mundial. Una tercera lección gerencial que nos brinda nuestro equipo nacional es que las instituciones se construyen de abajo hacia arriba. Para tener once jugadores sobresalientes se necesitan cientos de miles en las escuelas de formación. Decenas de miles en formación en las categorías de ascenso y unas centenas en el nivel profesional. Por eso se llama 'selección' a este equipo, que es el resultado de escoger a los mejores de todos. Lo mismo sucede en las empresas. Siempre es necesario estar buscando nuevas oportunidades en ese océano de posibilidades de negocios. Hay que invertir en capacitación en todos los niveles de la organización y buscar siempre los mejores, que son los que garantizan el resultado final. La última lección que nos deja la Selección de Fútbol es que a todos nos llega el momento de cerrar los ciclos. Maturana y el 'Bolillo' llevan dos décadas controlando la selección. Sería absurdo gerenciar hoy una empresa con tecnologías y procedimientos de hace veinte años. Hay que estar siempre dispuestos a innovar. migomahu@hotmail.comHELGON

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