Semblanzas

Para los gobiernos de corte autoritario y ante todo populistas, la independencia de los poderes públicos y la de los bancos centrales son un obstáculo que es necesario superar a toda costa."

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enero 20 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-20

Para los gobiernos de corte autoritario y ante todo populistas, la independencia de los poderes públicos y la de los bancos centrales son un obstáculo que es necesario superar a toda costa. Congreso o jueces no sometidos a los dictámenes de los 'defensores del pueblo', es decir, el gobernante de turno, y presidente o directorio de banco central que no sean obsecuentes con sus intereses, hay que 'reordenarlos' o eliminarlos.

Así ha sucedido en todos los países de América Latina donde el populismo autocrático disfrazado de democracia hace todo lo posible por no practicarla. Lo que sucedió en los estados comunistas de hace unos lustros, cuando secuestraron la palabra 'democracia' para convertirse en las 'Repúblicas Democráticas' del bloque soviético.

Los enfrentamientos con los bancos centrales son el resultado de esa incómoda independencia. Ha sucedido en Venezuela donde su autonomía desapareció hace tiempo. Recientemente ha habido serios choques en Ecuador. Y de Bolivia, Nicaragua o Cuba mejor no hablar.

Ahora reaparece en Argentina, donde la inestabilidad de su Banco Central viene de tiempo atrás. Se dice que el promedio de presidentes es de uno cada año y medio, y que la cantidad de reformas a su funcionamiento es enorme. A ello se suman los serios problemas que han plagado la estabilidad monetaria de ese país y su credibilidad internacional, cuyo ejemplo reciente fue el default de hace unos años.

Pues bien, los gobiernos de la familia Kirchner se han caracterizado por el uso imperial de su poder, derivado de un Congreso hasta ahora sometido y de la penetración política en el poder judicial, con ese fanatismo y conciencia de clan que caracteriza al peronismo. De otra parte, el populismo y el uso sin límites de los recursos del Estado cuya caracterización extrema la da Venezuela, también existe en Argentina.

Recientemente se presentó el raponazo a las exportaciones agropecuarias aumentando las llamadas retenciones fiscales a niveles insoportables que finalmente, por la intervención del vicepresidente Cobos, desafiando al clan Kirchner, se tuvo que reversar. Después vino la toma de los fondos privados de pensiones y el más reciente embate, parte de las reservas internacionales, con el principio ya institucionalizado por Chávez, de "reservas excedentarias".

Para ello, se pasaron por la faja al Congreso y consecuentemente a la Constitución y la ley, mediante la expedición de un decreto de urgencia, creando un fondo adonde poder trasladar seis mil quinientos millones de dólares, que argumentaban debían utilizar para pagar deuda en vista del diferencial entre los rendimientos de las reservas y los intereses de aquella. Ante la demora por parte del presidente del Banco Central para estudiar la dudosa legalidad de la medida, lo destituyeron fulminantemente por decreto con lo cual volvieron a pasarse por la faja al Congreso, la Constitución y la ley.

Afortunadamente, una juez independiente suspendió ambas medidas y no se ha podido consumar el hecho. Los daños colaterales pueden ser muy graves. Internamente, el enfrentamiento entre los poderes públicos con un nuevo Congreso no controlado por el régimen. Externamente, y es lo peor, la pérdida de la confianza en la independencia de la autoridad monetaria en un momento en que la discusión de una propuesta de canje de deuda está sobre la mesa y los tenedores de deuda argentina están pendientes de cualquier señal en ese sentido para embargar lo que se pueda. En cuanto al motivo mencionado, ya saltó la liebre al reconocer el Gobierno ante la Corte Suprema, la necesidad presupuestaria de dichos recursos y no la loable intención de ahorrar costos al erario.

albertosch@etb.net.co

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