Por el sendero correcto

Reducir la importación de alimentos y ampliar el área sembrada en el país es el camino, pero hay unos retos a superar.

Parlamento Europeo ratificó acuerdo con A. Latina para reducir aranceles a importaciones de banano

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Finanzas
POR:
Mauricio Cárdenas Orjuela
febrero 17 de 2016 - 01:02 p.m.
2016-02-17

Queda claro que con el anuncio del Gobierno de implementar un proyecto para reducir a la mitad las 10 millones de toneladas de alimentos que Colombia importa al año y de aumentar la superficie sembrada, en cerca de un millón de hectáreas, con el programa “Colombia Siembra” se apunta en la dirección correcta.

La iniciativa también busca corregir situaciones coyunturales como la devaluación del peso, del orden de 54% en el último año, que generó aumentos de precios de los alimentos, 1,38% en octubre pasado, de acuerdo con el Dane.

Desde la perspectiva de las empresas del sector hay una expectativa positiva. Se considera que se acierta en la escogencia de los cultivos que se van a priorizar, los semestrales o de ciclo corto, como arroz, maíz, soya, cebada, leguminosas y frutas.

También en alinear los objetivos propuestos desde el Gobierno con los de una compañía como Syngenta, la cual viene desarrollando a través del Plan para una Alimentación Sostenible (The Good Growth Plan, en inglés), un proyecto de talla mundial, dirigido a mejorar la sostenibilidad agroalimentaria a nivel global, el cual mide el impacto en productividad, la biodiversidad y condiciones de los suelos, que la compañía pone a disposición de Colombia para alcanzar los objetivos.

De igual manera hay coincidencias con las propuestas de política pública en la necesidad de diseñar instrumentos financieros flexibles de acceso al crédito, que involucren coberturas de seguros para las cadenas productivas. En este panorama se hace necesario tener listos los mecanismos de financiación para quienes participen del programa.

En el caso de las soluciones de riego, Syngenta ha venido trabajando a través de “Ecoaguas”, una iniciativa dirigida a proteger las cuencas hidrográficas en varias regiones del país, entendiendo que se trata de un recurso fundamental para la agricultura.
De igual manera, se pueden destacar del programa “Colombia Siembra” el componente de mediano y largo plazo, dirigido a la diversificación de cultivos y el aprovechamiento de cadenas productivas. Se busca generar una base de oferta agrícola de largo plazo, que aproveche el potencial de cultivos como cacao, palma de aceite, aguacate hass, mango tommy y keitt, pasifloras (granadilla, maracuyá y gulupa) y uchuva, con buenas posibilidades en el mercado internacional.

Si bien esta iniciativa se constituye en un hito para el campo colombiano vale la pena mirar experiencias similares en países de la región. Es el caso de Ecuador, que le apostó a la autosostenibilidad en la producción de maíz, y lo logró. Consiguió articular todos los actores involucrados y los alineó en la consecución de dos objetivos específicos: ampliar la cobertura de siembras y fortalecer el nivel tecnológico de los agricultores. También definió con claridad cuáles eran las zonas que ofrecían las mejores condiciones para el cultivo e implementó una política flexible en créditos y coberturas y subsidió el acceso a la tecnología. Todo esto se conoció como los kits productivos.

Los desafíos son grandes, pero no hay que tenerles miedo. En el caso del maíz colombiano, por ejemplo, se estima que para sustituir las importaciones se deberán sembrar 310.000 nuevas hectáreas e incrementar la productividad de otras 300 mil actuales. En este escenario zonas como la Altillanura están llamadas a tener un papel protagónico, aunque hay que resolver situaciones jurídicas relacionadas con la propiedad de la tierra.

También se deberán tener en cuenta situaciones como el fenómeno de El Niño y el cambio climático, razones por las cuales habrá que ser muy rigurosos en la escogencia de las zonas geografías correctas para implementar del programa.

Desde la óptica de las empresas consideramos que llevar esta iniciativa a buen puerto dependerá de la capacidad del Gobierno para articular a los actores del sector agrícola. Y en especial con los gobiernos locales. Todos deberemos funcionar como una orquesta que toque la misma tonada.

“Colombia Siembra” es un proyecto de grandes dimensiones, ambicioso y futurista que requiere tener claro que por sus dimensiones hay que combinar la planeación con la ejecución, sin pretender querer hacerlo todo al mismo tiempo. Hay que ir paso a paso, por el sendero correcto.