Un poco de sensatez en las remuneraciones ejecutivas

Un poco de sensatez en las remuneraciones ejecutivas

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mayo 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-08

Entre 2006 y 2008, las 10 principales firmas financieras de Estados Unidos les otorgaron a sus presidentes ejecutivos más de US$560 millones en efectivo, acciones y opciones sobre acciones. Esas empresas, algunas de las cuales ya no califican entre las 10 mayores del país, han perdido en conjunto casi US$1 billón (millón de millones) en valor de mercado desde finales de 2006.

¿Entonces, es de extrañar que los inversionistas estén enfadados con presidentes ejecutivos como Kenneth Lewis, de Bank of America?

Aunque los presidentes ejecutivos recibieron parte de dicho botín en paquetes de acciones que perdieron gran parte de su valor, cuesta creer que merecían todo ese dinero. Algo anda peligrosamente mal con un sistema que recompensa a los líderes buenos y malos por igual.

Ahora, tomemos el caso de Alleghany Corp. La pequeña aseguradora de Nueva York no les ha otorgado opciones sobre acciones a sus gerentes durante décadas, no compara su desempeño con el de un grupo paritario a la hora de calcular el pago de incentivos y se reserva el derecho de exigir la devolución de bonificaciones si los resultados de la empresa son revisados a la baja.

Los reportes de Alleghany a sus accionistas indican que su presidente ejecutivo, Weston Hicks, ha ganado (aunque eso no quiere decir que haya recibido) US$28 millones desde 2005. No se puede quejar, pero tampoco lo harán los accionistas. Entre 2005 y 2008, la acción de Alleghany subió un promedio anual de 1,7%, mientras que el Índice Dow Jones de Aseguradoras cayó 2,7% por año. En lo que va del año, las acciones de la empresa han perdido 8,3%, pero el índice de aseguradoras ha caído 13,8%.

Lo que Alleghany y pocos otros ejemplares en el mundo de la compensación corporativa hacen bien dice mucho sobre lo que el resto de las grandes empresas hace mal.

En primer lugar, demasiados jefes reciben bonificaciones incondicionales en efectivo, aunque lleven a sus empresas al borde del abismo. En 2006, el entonces presidente ejecutivo de Merrill Lynch, Stanley O'Neal, ganó US$18,5 millones en primas en efectivo, y Charles Prince, el entonces líder de Citigroup, obtuvo US$13,2 millones en efectivo.

En segundo lugar, las empresas miden su desempeño de manera inconsistente, con diferentes varas que cambian con el paso del tiempo. Dos medidas han sido populares en tiempos recientes: el rendimiento total de las acciones y el crecimiento de las ganancias por acción. Por desgracia, las ganancias en las manos de un gerente hábil son como plastilina en las manos de un entusiasta escolar. Las ganancias por acción pueden estirarse a través de una recompra de títulos, cambios contables, ganancias extraordinarias y una serie de factores efímeros.

Y en vez de medir con paciencia los resultados, las empresas apresuran el proceso. Según un sondeo de la Asociación Nacional Estadounidense de Profesionales de Planes de Acciones y Deloitte Consulting LLP, 21% de las empresas dio "acciones por desempeño" en base a un buen año. Un 81% usaba los resultados de tres años o menos.

Alleghany, en cambio, considera el largo plazo, utilizando medidas estrictas. La firma basa sus incentivos en la tasa de crecimiento promedio durante un período de cuatro años del valor de libro por acción, en pocas palabras, en el superávit de lo que la empresa posee respecto a lo que debe. El valor de libro, como alguna vez escribió Warren Buffett, es un "indicador conservador pero razonable de crecimiento del valor intrínsico de una empresa, la medida que realmente cuenta".

¿Opciones sobre acciones? Olvídese. "No queremos tener que apostar en contra de los accionistas", dice Hicks, el presidente ejecutivo (muchos presidentes ejecutivos que cobran sus opciones venden rápido). Alleghany paga incentivos a largo plazo como "acciones de desempeño" que suben y bajan con el mercado. El año pasado, cuando la acción cayó 28%, "el valor total de mi compensación fue negativo", dice Hicks, "como debió haber sido ya que mis accionistas no ganaron nada".

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