¿Será que ahora sí?

La semana pasada, las posibilidades de aprobación del Tratado de Libre Comercio firmado entre Colombia y Estados Unidos hace seis años mejoraron sustancialmente.

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septiembre 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-26

Al menos eso fue lo que sostuvieron los observadores internacionales, después de que el Senado norteamericano le diera luz verde a un programa de alivio a quienes han salido afectados por este tipo de esquemas. Conocido como TAA por sus siglas en inglés, la iniciativa se había vuelto la piedra en el zapato para el paso de cualquier otra propuesta. Ante lo sucedido, algunos legisladores se entusiasmaron. El senador Mitch McConnell dijo, por ejemplo, que a partir de ahora la Casa Blanca ya no tendrá "más excusas para seguir postergando el envío de los TLC" para su consideración en el Capitolio. Y es que no se puede olvidar que aparte del colombiano, también están a la espera de una ratificación los acuerdos con Panamá y Corea del Sur. Lamentablemente, en el complejo mundo de la política, las cosas no son tan sencillas. Para comenzar, la versión de la ley en la que el TAA recibió la bendición difiere radicalmente de la aprobada por la Cámara de Representantes. Debido a ello, hay quienes se preguntan si esta última va a aceptar las modificaciones o si va a volver a surgir un impasse insoluble. Semejante inquietud es válida a la luz de otros roces. La semana pasada un desacuerdo entre ambas cámaras abrió la posibilidad de que el gobierno federal se quede sin dinero a partir del 30 de septiembre, pues la iniciativa de índole presupuestal que permitía el giro normal de las cosas -y que había sito votada favorablemente por la Cámara- fue rechazada por el Senado. Esa especie de 'choque de trenes' deja en claro que los problemas no necesariamente son entre demócratas y republicanos, sino que también hay otro tipo de divisiones. Por tal razón, en medio de un río tan revuelto, cabe la duda de que el ambiente sea propicio para debatir el TLC. Sobra decir que ese planteamiento no quiere decir que el tema está hundido. De hecho, los pactos pendientes parecen despertar el apoyo bipartidista, por lo cual es de esperar que si hay un poco de sensatez, tanto los debates como la votación se consigan con rapidez. Pero a la luz de la polarización vista es mejor ser escépticos y celebrar sólo cuando termine el proceso. ricavi@portafolio.coHELGON

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