No será fácil

El plan de rescate del sector financiero por US$700 mil millones del presidente Bush no devolvió la confianza.

POR:
noviembre 13 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-13

En su primera rueda de prensa como presidente electo, el señor Obama dijo que no sería rápido ni fácil salir del hueco en que estaban. Ya había señalado sus retos: dos guerras costosas y quizás inútiles: Irak y Afganistán, un planeta en peligro por el deterioro ambiental y la que calificó como la peor crisis financiera desde hace un siglo.

Su triunfo claro ha generado muchas esperanzas de cambio. Y ese es otro desafío. En una encuesta reciente el 72% de los que la respondieron creen que será capaz de arreglar la economía y generar empleo. Necesitará de las mentes más lúcidas para lograrlo. En el mes de octubre se perdieron 240.000 puestos de trabajo, y la tasa de desempleo llegó al 6,5%. Más de 10 millones de personas están sin ocupación. Con más personas desempleadas y sin ingresos, la demanda interna cae, y como consecuencia de ello también lo hará la producción industrial, lo que profundizará la fase recesiva que algunos analistas anuncian.

El plan de rescate del sector financiero por 700 mil millones dólares del presidente Bush no devolvió la confianza en el sistema como se esperaba. Para muchos ese salvavidas lanzado a las entidades que en buena parte son responsables de la crisis es inequitativo. Por eso en un reciente editorial de The New York Times se pedía a la Secretaría del Tesoro un plan para evitar los juicios hipotecarios y así impedir que miles de personas se quedaran sin vivienda y que los bancos aumentaran sus activos improductivos. La posibilidad que muchos de los receptores de esos créditos se declaren insolventes y no paguen sus deudas está hoy más cercana que antes. El editorialista ha pedido que con urgencia se reprogramen los créditos bajando la tasa de interés, extendiendo los plazos y eventualmente condonando una parte de los mismos. El costo de este plan, se afirmó, es notablemente inferior al del sector financiero, pues se estima en 40 mil millones de dólares y los beneficios son evidentemente superiores: permitir que miles de norteamericanos permanezcan en sus casas, salvar los bancos y también la economía.

Los del sector hipotecario y financiero no son los únicos problemas. Compañías del sector real de la economía ya están pidiendo que les arrojen salvavidas. General Motors, la más grande productora de automóviles, está solicitando más apoyo económico para evitar acogerse a la legislación de quiebra y una de las más importantes empresas de ventas al detal de productos electrónicos ya lo ha hecho. La alarma se ha encendido.

Las esperanzas en el presidente Obama no son solamente internas. Aquí están pendientes de la ratificación del TLC. Si no se obtuvo con el presidente Bush, siendo el colombiano el Gobierno más leal y más cercano, será más difícil con los demócratas, que son poco amigos de los tratados comerciales y más si llega la recesión. De esa nube tenemos que bajarnos.

gustavo_tobon@yahoo.com 

Siga bajando para encontrar más contenido