Así será la telaraña de relaciones comerciales

Las redes comerciales entre los países son cada vez más profundas y complejas, con lo cual Colombia deberá ‘hacer la tarea’ para no quedarse por fuera de las integraciones.

Acuerdos a mayor escala dominarán la agenda de las próximas dos décadas.

AFP

Acuerdos a mayor escala dominarán la agenda de las próximas dos décadas.

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septiembre 27 de 2013 - 10:39 p.m.
2013-09-27

En los últimos 20 años, la estrategia fue establecer alianzas binacionales, vía Tratados de Libre Comercio o esquemas similares, que se negociaban entre dos países.

Pero todo apunta a que esto no será suficiente y en ese sentido, se buscará la forma de hacer las relaciones más profundas y luego se establecerán mecanismos de relacionamiento a mayor escala.

Samuel George, investigador de la Fundación Bertelsmann, con sede en Washington, afirma que “los países que tienen mayor disposición al libre comercio, muy seguramente profundizarán sus relaciones. Esto ya viene sucediendo entre Estados Unidos y la Unión Europea, en el Asean, y en América Latina el ejemplo es la Alianza Pacífico”.

Pero más allá de impulsar esos grandes mercados hacia su interior, la idea es que los países utilicen estos mecanismos para actuar como grandes bloques, con mayor poder de negociación y así acercarse más hacia otras partes del mundo.

“De hecho, ya estamos viendo cómo esos grandes bloques se están conectando”, dice George y con esto hace referencia a varios procesos que ya están en curso o que se vislumbran para más adelante.

Por ejemplo, está el acuerdo trasatlántico entre Estados Unidos y la Unión Europea, en Asia Pacífico se adelanta el Acuerdo de Asociación Transpacífico, y este último bloque iniciaría acercamientos con América, en particular con la Alianza Pacífico y Nafta.

“Si esos grupos logran aliarse, tendrán mayor poder para definir los términos de las reglas de juego del comercio, lo cual le pondrá una mayor presión a grandes como Brasil para que se unan”, afirma el experto.

Sin embargo, las preferencias arancelarias ya no serán tanto el objeto de los acuerdos, sino que el foco será revisar otros temas que obstaculizan el comercio.

Justamente, la Organización Mundial del Comercio (OMC), dice que “cada vez más, las medidas no arancelarias van asociadas a objetivos de política pública y plantean cuestiones mucho más complejas que los aranceles, por lo que merecen más atención que nunca”.

A esto, añade que los países no deberían “restringir el comercio cuando no sea esencial para el logro de objetivos de política pública”.

Finalmente, la OMC hace un nuevo llamado para que concluyan las negociaciones en la llamada Ronda de Doha.

LOS ELEMENTOS QUE INCIDIRÁN EN EL INTERCAMBIO MUNDIAL

En la medida en que crece el comercio, también aumentan las exigencias para que los países puedan aprovechar esta situación. Más allá de las reglas de juego que marcarán el rumbo del comercio, existen otras características de las economías que definirán la competitividad para exportar e importar.

Para dar una idea, entre 1980 y 2011, el comercio mundial de mercancías creció más de 7 por ciento anual y, en el caso de los servicios, el crecimiento promedio cada año superó el 8 por ciento, según los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los jugadores también han cambiado, porque los países grandes en desarrollo y los asiáticos en industrialización acelerada son los principales en el comercio de mercancías. De hecho, hace 30 años los países en desarrollo respondían por la tercera parte de las exportaciones mundiales y ahora, su participación llega casi a la mitad.

De cualquier forma, el organismo ha señalado que los emergentes son los más vulnerables ante cualquier ajuste. Si se recupera la economía y se mantiene la apertura económica, los países en desarrollo y los emergentes son los que más tienen que ganar, pues sus exportaciones crecerán alrededor del 8,5 por ciento anual, en promedio, dice la OMC tomando como base un escenario positivo.

Y, en un escenario negativo, el aumento en sus ventas no alcanzaría el 1 por ciento, frente al 1,5 por ciento que crecerían las de desarrollados.

Sin embargo, una serie de elementos determinarán si esta tendencia se mantiene, o si habrá cambios en el mapa del comercio mundial.

La OMC ha identificado varios asuntos, como el progreso tecnológico, los aspectos demográficos, la inversión, la energía, el transporte, las instituciones y las políticas.

Por ejemplo, el uso de la tecnología ayudará a que los países mejoren en productividad, en especial cuando se trata del uso de la energía y de otros productos básicos, cuyos precios probablemente seguirán subiendo.

Específicamente en el caso de la energía, “el rápido desarrollo del gas de esquisto en los Estados Unidos cambiará radicalmente las corrientes mundiales de energía y la estructura del comercio internacional de petróleo”, tema que afectaría a Colombia, pues el 44 por ciento de las exportaciones corresponden a este producto.

En cuanto a las instituciones y las políticas, la OMC dice que son quizá el factor más impredecible,con todo y que son uno de los temas más relevantes para el rumbo del comercio. “Los países con mejores instituciones se especializan en la producción de productos más complejos, para los que es esencial contar con condiciones contractuales más sólidas”, dice.

Pero, los cambios demográficos marcarán también la pauta sobre lo que será la demanda. Por eso, ante el envejecimiento que está experimentando la población, especialmente en países desarrollados, “aumenta el gasto en comunicaciones, transporte y servicios de salud”, dice el organismo.

En el caso de los emergentes, seguirá el crecimiento de la clase media, con lo cual estos países tendrán una gran oportunidad para abastecer a este segmento de la población en entretenimiento y bienes durables, entre otros.

INFRAESTRUCTURA MARCARÁ LA INSERCIÓN

Ya son varios años en los cuales se ha advertido que uno de los temas que más le ha restado competitividad a países como Colombia, cuyos centros de producción están lejos de los puertos, es la gran deficiencia que hay en su infraestructura vial.

De hecho, los costos del comercio disminuyen a medida que aumenta la inversión en carreteras, puertos y otras infraestructuras de transporte.

Un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) dice que “estudios empíricos parecen indicar que duplicar los kilómetros de carreteras pavimentadas puede impulsar el comercio hasta un 13 por ciento, mientras que duplicar el número de aeropuertos pavimentados por kilómetro cuadrado de territorio de un país puede hacerlo en un 14 por ciento”.

Pero las mejoras en la infraestructura de transporte es uno de los factores clave para avanzar no solo en la competitividad de la oferta exportable que ya existe, sino para ampliar la canasta y poder acceder a nuevos bienes.

El organismo señala que, en el caso de América Latina, una reducción del 10 por ciento del promedio de los costos de transporte supondría un aumento del número de productos exportados de más del 10 por ciento, y un aumento del número de productos importados del 9 por ciento.

Adicionalmente, permite que los países con menor grado de desarrollo puedan insertarse dentro de las cadenas de suministro. Esto consiste básicamente en que en las que las grandes compañías multinacionales realizan algunas de sus actividades del proceso de producción en países en desarrollo.

Un punto aparte es la infraestructura TIC, que entre otras cosas ayudará a impulsar el comercio de servicios.

IMPACTO DEL ACUERDO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y LA UNIÓN EUROPEA

Ante el inicio de los acercamientos para negociar un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea, la Fundación Bertelsmann hizo un estudio sobre el impacto en América Latina.

El informe señala que, si la región no reacciona rápido a dicho acuerdo, sus exportaciones a EE. UU. caerán más de 27 por ciento, y Argentina será el más afectado, con una baja del 30 por ciento. En el caso de Colombia, la caída rondaría el 28 por ciento, pues se verían golpeadas sus ventas a EE.UU., Holanda y el Reino Unido.

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