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Para qué ha servido media década de crecimiento

Hay más afiliados a la salud, pero no más empleo. Más cupos escolares pero no más calidad.

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septiembre 22 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-22

Cinco años de crecimiento económico cada vez mayor pueden haber llegado a un punto de quiebre, y hoy los datos del producto interno bruto entre abril y junio pueden confirmarlo. Las apuestas por la cifra de crecimiento, que hoy entrega el Dane, no son las más optimistas. Se prevé la ratificación de que la economía crece menos rápido.

El promedio de crecimiento anual entre el 2003 y el 2007 fue de 6 por ciento, por encima de promedios históricos. Pero luego de que en el 2007 se alcanzó 8,2 por ciento, en el primer trimestre de este año el ritmo cayó a la mitad: 4,1 por ciento anual. Al llegar este punto de quiebre, es hora del balance: ¿le sirvió a la gente el fuerte crecimiento?

Es de esperarse que a mayor crecimiento haya más bienestar de la población, por eso los expertos consideran que si no se hicieron mejoras considerables en esta época de auge, será más difícil conseguirlas ahora que los vientos no soplan a favor. Un primer indicador que puede dar señas sobre la utilidad del crecimiento es la pobreza, cuya reducción está en veremos por un problema de medición, aún no se conocen las cifras del 2007 y mucho menos las de este año.

Algo similar ocurre en educación, aunque el aumento de la cobertura es innegable, no hay claridad en temas como la calidad, ni la inversión en investigación. La salud también es un indicador clave y si bien los expertos aplauden el hecho de que ya casi toda la población tiene acceso a ella, temen por la sostenibilidad del sistema, debido a que los beneficiarios del Sisbén son más que los trabajadores que aportan al sistema de salud.

La infraestructura y el empleo también reflejan el impacto de la actividad económica. Los expertos hablan.

POBREZA

El indicador social más conectado con el crecimiento es la pobreza. Todos los estudios coinciden en que ha bajado la mayor riqueza producida por el país, pero la polémica está en la magnitud de ese descenso y su medición, pues al igual que con la educación, las estadísticas sobre pobreza están embolatadas desde el 2006 y hoy oficialmente no se sabe cuántos colombianos viven en esa condición.

Jairo Núñez, consultor y experto en este tema, afirma que entre el 2002 y el 2006 la reducción fue fuerte, de casi unos 12 puntos porcentuales. Así se logró bajar del pico histórico de 58 por ciento de la población en 1999 a 45 por ciento hace dos años.

"Esto se dio porque se generaron empleos no calificados, que benefician principalmente a los pobres, sin embargo aún no hay cifras que demuestren que esa tendencia haya continuado", señala.

El subdirector de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, considera que este problema se solucionaría más rápido con más empleo, pero por los parafiscales, muchos se quedan sin trabajo, dado que es costoso contratarlos formalmente. A esto se suma la proliferación de subsidios, que en su concepto también han incentivado la informalidad, pues muchos se quieren beneficiar con ellos, "lo cual crea unas condiciones de pobreza difíciles de romper".

Núñez no comparte esa crítica, pues asegura que por ejemplo, las evaluaciones del programa Familias en Acción, muestran que no ha generado dependencia, que las mujeres beneficiarias han salido a buscar empleo más que las que no reciben subsidio y a diferencia de otros países con programas similares, acá no se ha visto que los recursos se malgasten en licor, cigarrillos o apuestas.

EDUCACIÓN

Los mayores ingresos que han recibido familias y Gobierno por el crecimiento económico de un lustro, indudablemente han significado más recursos para la educación, lo que ha servido para mejorar la cobertura.

Sin embargo, los expertos consideran que el problema está en el atraso de las estadísticas y no se sabe si las mejoras continuaron o no.

Datos de Planeación muestran que la tasa de cobertura para preescolar, primaria, secundaria y media pasó de 64,9 por ciento para menores de 5 a 17 años en el 2003 a 67,4 por ciento en el 2005, pero no se tienen más cifras.

Alfredo Sarmiento, director del Programa Nacional de Desarrollo Humano de la ONU, dice que la falta de estadísticas lleva a que cualquier evaluación se haga con hipótesis o sospechas. Además considera que si bien es acertado enfocar la cobertura en los más pobres, es justo en estas zonas en donde hay más desconocimiento de las cifras.

Agrega que también se debe analizar la calidad y según estudios comparativos mundiales no ha habido mejoría en una década.

EMPLEO

Al evaluar la generación de empleo desde el 2003 existe consenso entre los expertos: el alto crecimiento no ha servido para generar más puestos de trabajo.

Según Julio Silva Colmenares, director del Observatorio de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma, este fenómeno tiene una lectura buena y otra mala. La primera es que si se ha logrado producir más con menos empleados es porque el país ha aumentado su productividad (pero no hay estadísticas confiables al respecto), y la segunda indica que la calidad del empleo se ha deteriorado, lo que se produce porque al haber menos puestos, la gente se aferra al que tiene, así tenga que perder beneficios.

En Fedesarrollo consideran que el desfase entre crecimiento y empleo se explica en el aumento de los impuestos laborales, los cuales han llevado a más informalidad y a más personas a trabajar por cuenta propia.

"Estos impuestos han subido por el aumento en cotizaciones a salud y pensiones. Hoy en total equivalen al 55 por ciento del salario, lo que implica que cuando se contrata un empleado, en realidad se contratan 1,5", dice Camila Pérez, analista de Fedesarrollo.

Otro lunar en el área laboral es el estancamiento en la caída del desempleo. Si bien se ha reducido (pasó de 18,2 por ciento en enero del 2003 a 12,09 en julio de este año) no ha sido posible lograr que baje del 10 por ciento y eso significa que hay un problema estructural, que si no se logró reducir en épocas de crecimiento, será más difícil de corregir ahora que comienza la desaceleración.

Pero desde el Congreso también hay opiniones. El senador Óscar Darío Pérez señala que la relación crecimiento económico y generación de empleo no es directamente proporcional.

El análisis que él hace es que primero se debe agotar la capacidad productiva de las empresas, y después se irá dando la necesidad de crear más puestos de trabajo.

Sin embargo, llama la atención que en esta desaceleración de la
economía, la industria, el comercio y la construcción, han ido en retroceso.

"Todavía nos falta generar el dinamismo suficiente para el desempleo caiga vertiginosamente, todavía nos falta combatir esas formas paralelas de generar empleo", dijo.

OBRAS

Una de las áreas claves que se han identificado como necesarias para que el país crezca más es la infraestructura, pues en la medida en que ésta mejora se pueden producir y vender más bienes y servicios.

Si bien para empezar a construirla se requería una previa recuperación económica, a ojos de la Cámara Colombia de la Infraestructura (CCI) el primer cuatrienio del presidente Uribe se desperdició, pues se dedicó a corredores regionales (con el plan 2.500) y no a las obras clave para la competitividad.

"La ventaja es que esas obras ya se contrataron y se van a empezar a ejecutar desde este año, aunque claro, se hubiera podido comenzar antes, porque al contrario de otros indicadores, el de la infraestructura no depende del crecimiento, sino que lo promueve", sostiene Juan Martín Caicedo, presidente de la CCI.

Agrega que el empuje que tuvo el país por la política de seguridad democrática ya se acabó y que ahora todo depende de lo que se haga en infraestructura.

La inversión en obras civiles viene creciendo desde el 2004, pero al igual que otros sectores se ha desacelerado este año, con una caída anual del 15 por ciento en el primer semestre.

Pero a diferencia de otras actividades, en ésta no temen por la desaceleración, pues explican la caída por temas coyunturales, como la baja ejecución de los gobiernos regionales, dado que llevan poco tiempo en el poder y los cambios en el régimen de contratación estatal.

"Y estos son temas que se corrigen pronto, pues lo que viene ahora es el desarrollo de las grandes obras que ya están contratadas", reitera Caicedo.

SALUD

La ampliación en la cobertura del sistema de salud (que según el Departamento de Planeación Nacional cobija hoy al 72,91 por ciento de la población, incluyendo los indígenas) es el gran logro que se ha tenido en el país desde la creación de la Ley 100 y con el crecimiento de los últimos cinco años, pues al aumentar el producto interno bruto crecen las transferencias y los recursos para este propósito.

En el caso de las clínicas y hospitales, el balance del 2003 para acá también es positivo, pues han aumentado sus márgenes, dado que cada vez hay más afiliados al sistema y en consecuencia, se incrementa la demanda por sus servicios.

"Una hipótesis para explicar esto sería el crecimiento, pero eso no está demostrado, la otra es que los colombianos se enferman más, lo cual no es bueno para el sistema", dice Juan Carlos Giraldo, presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales (ACHC).

Este dirigente gremial coincide con el subdirector de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, en que la mayor cobertura tiene un inconveniente y es que se ha dado con un crecimiento más rápido de las personas que están en el régimen subsidiado (Sisbén), que las que están en el contributivo (aportantes a EPS).

"Mientras en el primero hay 22 millones de personas, en el segundo hay 17 millones y eso vuelve el sistema insostenible", opina Santamaría.

Por su parte Giraldo sostiene que se requiere una tasa de desempleo de un dígito para que el sistema funcione adecuadamente y además advierte que el problema actual es que el régimen subsidiado está sobrevalorado y sus beneficiarios no lo quieren soltar, lo que repercute en la informalidad laboral.

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