Un sesgo inexplicable

Hay algo que el autor de esta nota no entiende: el sesgo en contra de los automóviles. El Gobierno pretende mantener altos los impuestos de los carros particulares para desincentivar su uso. Con esta Reforma Tributaria, en vez de fomentar un país de propietarios, lo que el Gobierno y el Ministerio de Hacienda quieren es fomentar que más bien seamos un país de ebrios y de tahúres.

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agosto 02 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-02

No reducir el impuesto a los carros es un tremendo error económico, social y político. Los colombianos, entre aranceles e IVA, vamos a seguir teniendo que pagar casi el doble por un carro de lo que le cuesta a un europeo o un norteamericano. Aún a niveles latinoamericanos los impuestos son aberrantes. En México y en Brasil, proporcional a la población, se venden cuatro veces más automóviles que en Colombia. El sector automotriz, cómo se ha demostrado hasta la saciedad en diferentes países, es una gigantesca locomotora del desarrollo. El potencial de crecimiento de todos los sectores que rodean a esta industria, desde las llantas hasta las pinturas, genera un multiplicador que contribuye directamente en el crecimiento de la economía. Por el contrario, con este nivel de impuestos, es muy poco probable que sobreviva la industria automotriz colombiana. Adicionalmente, al rebajar sustancialmente el impuesto de un bien como los automóviles, como lo han demostrado los estudios del economista Arthur Laffer, el recaudo total va a aumentar. Desde un punto de vista social y político es un error craso no incentivar que el mayor número posible de colombianos tenga acceso a su carro particular, ya que la principal talanquera contra el sistema totalitario que propugna la izquierda es precisamente el que seamos un país de propietarios, con menos desigualdades. Los ‘mamertos’ de variopinto plumaje sueñan en abolir la propiedad privada con la finalidad que exista un solo propietario: el Estado bienhechor. El eliminar la posibilidad que existan cada día más automóviles particulares colma de felicidad a los fascistas de izquierda y de derecha, quienes abominan la libertad, en especial la libertad de desplazamiento. A la burocracia le llena que no exista la presión de los carros particulares: justifican el pésimo estado de las vías, de los puentes… de los túneles. El sesgo en contra de los automóviles es totalmente inexplicable porque va en contra de uno de los pilares ideológicos de Uribe: convertir a Colombia en un país de propietarios. Precisamente el desincentivar la compra de vehículos particulares a lo que va a contribuir es a que nunca seamos un país de propietarios. Pero no es sólo esto: al hacer más costoso el comprar un automóvil, lo que el Gobierno va a lograr es mantener y ampliar las brechas sociales entre los que tienen y los que no tienen. La gente se está empezando a aburrir de tantas contradicciones. Empresario "El sesgo en contra de los automóviles es totalmente inexplicable porque va en contra de uno de los pilares ideológicos de Uribe”.

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