Shanghai se esfuerza por atraer al mundo

A un mes de su inauguración, pocos han escuchado hablar de la Exposición Universal; carrera contra el reloj para terminar los pabellones

Finanzas
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marzo 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-26

La Exposición Universal que se inaugura el primero de mayo promete ser la fiesta de presentación en sociedad de Shanghai, la capital comercial y financiera de China. Siguiendo el camino emprendido por Beijing para los Juegos Olímpicos, Shanghai, que ya ha registrado una gran transformación en las tres últimas décadas, no ha escatimado en gastos para su cambio extremo.

Hace un par de semanas, la zona de la exposición era un gigantesco lodazal con trabajadores, grúas, hileras de materiales y montañas de deshechos de construcción. Es difícil imaginarse que todo estará finalizado a tiempo. China dice que 192 países vendrán a esta ciudad de 19 millones de habitantes para participar durante los seis meses del festival, que atraerá una cifra estimada de 70 millones de visitantes.

Aun así, los operadores turísticos han reportado hasta ahora un interés modesto entre los estadounidenses y los europeos, e incluso se pueden encontrar con facilidad habitaciones disponibles en los mejores hoteles durante los días de la feria. "La gente no sabe sobre la Expo, incluyendo a los ciudadanos chinos", dice Terrence Ou, presidente de la agencia Great Wall Adventure, con sede en Beijing.

"Si la anfitriona fuera otra ciudad más pequeña, podría decir" que cualquier falta de entusiasmo sería entendible, dice José Villarreal, un abogado de San Antonio que es el comisionado general de Estados Unidos (algo parecido a un embajador) para la Expo 2010.
"El hecho de que será la mayor exposición de la historia, que tantos estadounidenses siempre han querido visitar China, que Shanghai es un lugar tan dinámico, la convierte en una razón para venir".

China pagará la construcción de 17 pabellones, muchos de los cuales albergarán a varias naciones, y construirá otros 42 que alquilará a países, incurriendo en considerables pérdidas. Sólo 42 naciones, incluyendo EE.UU., están financiando sus propios pabellones.

Algunos países se esfuerzan por llamar la atención con espectáculos (como Arabia Saudita con un jardín colgante en el piso superior de un barco suspendido) o cultura (Dinamarca enviará la estatua original de "La Sirenita" del puerto de Copenhague, mientras que Francia enviará obras de Millet, Van Gogh y Rodin). EE.UU. presentará un espectáculo de alta tecnología en una pantalla de 21 metros de alto que Villarreal llama 4D.

Los organizadores de la Expo prometen 20.000 eventos alrededor de Shanghai. Las instalaciones de la Expo se extienden más de tres kilómetros a lo largo del río Huangpu en una antigua área industrial, al otro lado de la orilla de la zona centro de Shanghai. Si bien ya se han terminado algunos pabellones, otros apenas son esqueletos de columnas de acero. "La infraestructura y todos los edificios construidos por China se terminarán a tiempo, no me cabe duda", afirma Wu Siegfried Zhiqiang, un profesor de arquitectura y decano que ejerce de planificador jefe de la Expo. El desafío, añade, lo tienen los 42 países que están construyendo sus propios pabellones.

China ha vuelto a producir dos preciosos edificios, un centro cultural en forma de platillo volador y un pabellón de vigas rojas horizontales y verticales, en el que las dimensiones del edificio se amplían a medida que sube de altura. El tema dentro del pabellón será el desarrollo urbano en China.

El pabellón británico se centra en un edificio que parece un gigantesco puercoespín, hecho de 60.000 varillas acrílicas que se agitan cuando sopla el viento, creando una sensación de borrosidad en el edificio. Los bloques modulares del pabellón italiano, construidos de un material llamado cemento transparente, cambiarán de apariencia durante el día dependiendo del reflejo de la luz. Las paredes del pabellón español, que sobresalen en todos los ángulos, están cubiertas de mimbre.

Al otro lado del río, los edificios emblemáticos de la zona conocida como el Bund ¿originaria del siglo XIX, como el centro de los negocios extranjeros¿ ha sido elegantemente restaurada y alberga ahora varias tiendas y restaurantes de lujo.

Además de hoteles, los visitantes tendrán otra opción para alojarse: los residentes de Shanghai que se registren con las autoridades locales de turismo pueden albergar huéspedes en sus apartamentos, si bien aún no se han establecido las tarifas diarias ni el procedimiento para hacer reservaciones. Además, habrá un servicio de intérpretes en los grandes complejos de apartamentos.

Para el primero de noviembre, los eventos y las multitudes habrán desaparecido. Irónicamente, para una Expo que promueve la ecología y la sostenibilidad, casi todas las exhibiciones serán demolidas.