Shell se la juega por el combustible limpio, convirtiendo gas en diésel inodoro

Shell se la juega por el combustible limpio, convirtiendo gas en diésel inodoro

Finanzas
POR:
abril 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-23

En las arenas desérticas de Qatar, Royal Dutch Shell PLC está dando los últimos toques a una planta de US$19.000 millones que convertirá el abundante gas natural del país en un diésel inodoro.

Se trata de una de las apuestas más osadas a los combustibles limpios en la historia de la industria energética.

Pearl GTL es el proyecto insignia de Shell y ejemplifica la capacidad de la petrolera de gestionar proyectos tecnológicamente complicados de gran envergadura, además de su poder para comercializar combustibles avanzados. "Personifica lo que somos capaces de hacer", dice Andy Brown, máximo responsable de Shell en Qatar, sobre el proyecto. GTL son las siglas en inglés de gas to liquid, o "de gas a líquido".

El proyecto podría ser muy lucrativo. El exceso de la oferta mundial de gas natural ha provocado una caída en su precio, y la capacidad de convertir gas en productos petroleros en momentos en que el barril del crudo sobrepasa los US$80 podría aportar grandes ganancias a Shell y Qatar cuando la planta entre en funcionamiento el próximo año.

La tecnología GTL simboliza los riesgos que toman las petroleras en busca de fuentes nuevas y no convencionales de crudo. En esa búsqueda se encuentra GTL, que usa reacciones químicas para cambiar físicamente la composición de las moléculas de gas, creando un combustible inodoro e incoloro similar al diésel, pero sin partículas de hollín contaminantes.

Hasta ahora, nadie ha construido una planta de GTL a una escala tan grande. La tecnología es cara y requiere enormes cantidades de energía para lograr la conversión. Los detractores dicen que, financieramente, hay alternativas mejores como el gas natural licuado (GNL), donde el gas se convierte a líquido. Como resultado, el interés global por GTL, calificado alguna vez por funcionarios cataríes como "el combustible del siglo XXI", ha menguado. Otras petroleras como Exxon Mobil Corp. han abandonado sus planes para grandes plantas de GTL.

Probablemente, Shell no podrá repetir el proyecto Pearl ¿que abarca 2,25 kilómetros cuadrados¿ en ningún otro país.
"GTL es un callejón sin salida evolucionario para la industria", asevera el experto Bernie Picchi. "Pearl es un proyecto impresionante y será rentable para Shell, pero esencialmente es irrepetible".

Para Shell, que ha sufrido retrasos y gastos excesivos en proyectos anteriores, Pearl ¿que debe estar concluido para este año¿ puede ayudar la petrolera a demostrar que es capaz de terminar un enorme proyecto a tiempo y dentro del presupuesto previsto.

La producción de crudo y gas de Shell ha caído por siete años consecutivos. Pearl y su proyecto hermano de GNL, Qatargas IV, producirán 350.000 barriles de equivalente de petróleo al día, cerca de 10% de la actual producción de Shell, y aumentará el flujo de caja de la compañía en unos US$4.000 millones anuales.

GTL se basa en un proceso desarrollado en los años 20 en Alemania, usado para convertir carbón en el muy necesitado petróleo durante la Segunda Guerra Mundial.

Bajo el proceso desarrollado por Shell, el gas natural se purifica, se mezcla con oxígeno y se introduce en reactores que contienen un catalizador de cobalto. El gas se convierte en hidrocarburos cerosos que se pueden refinar en productos como nafta, querosene y gasoil. Shell añadió diésel común con GTL para crear una mezcla de alto rendimiento.

Pero el desarrollo de estos proyectos a gran escala puede tener riesgos de sufrir serios problemas técnicos. Además, los detractores cuestionan el aspecto económico de un proceso que usa una enorme cantidad de energía.

Pearl GTL es la construcción más grande de la industria petrolera hoy en día. Brown, el responsable de Shell en Qatar, hace caso omiso de los temores de algunos inversionistas de que el proyecto sólo producirá ganancias si los precios del crudo se mantienen altos. El gas de Pearl es gratis, dice Brown, y los costos operativos bajos, a tan sólo US$6 por barril. Además, producirá combustibles muy rentables usados para fabricar lubricantes, además de parafina, un ingrediente utilizado en detergentes, y subproductos valiosos como el etano.