Sicología, se eliminan los estereotipos Nuevos conceptos sobre la personalidad ayudan a superar las diferencias. Un camino hacia la convivencia y la tolerancia

Sicología, se eliminan los estereotipos Nuevos conceptos sobre la personalidad ayudan a superar las diferencias. Un camino hacia la convivencia y la tolerancia

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octubre 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-27

Gloria Moanack Especial para PORTAFOLIO Todos hemos sido víctimas pero también artífices de estereotipos y de intolerancias. Víctima, cuando llega a un país -casi cualquiera- y presenta su pasaporte: colombiano. La asociación parece inmediata: droga, narcotráfico. Y artífices, cuando juzgamos a primera vista. Porque es negro, es perezoso. Porque no mira de frente, es tramposo o mentiroso o engaña. El ser humano acostumbra a generalizar. Busca explicaciones para todo. Su mente trabaja con reducciones. Y esto, por supuesto, genera percepciones falsas, creencias estereotipadas. Necesitamos construir explicaciones para todo lo que nos rodea, lo que vemos, percibimos o imaginamos. Esto, quizá, mengua nuestras incertidumbres aunque, realmente, nos hace caer en errores graves que conducen a actitudes absurdas. Racismo, segregacionismo y otros muchos ‘ismos’. Estas son actitudes que la sicología moderna, la de este siglo XXI, ha eliminado. Los sicólogos sociales ya no hablan de clasificaciones y de tipologías; ya no amontonan los seres humanos en categorías, ni atribuyen a cada una de éstas características que todos sus componentes compartirían. Se habla de un ser individual. Fruto de todo un proceso que, se podría decir, antecede a su nacimiento; que está mediado por su bagaje genético pero que va mucho más allá. Se moldea, con esa impronta genética, de acuerdo con la madurez de su sistema nervioso y el desarrollo de su cerebro, bajo la influencia de los múltiples -incontables- elementos que lo rodean en su vida cotidiana y que lo hacen distinto de todos los que lo rodean. SERES INDIVIDUALES Así es como debe mirarse al hombre. Como lo expresa el profesor José Antonio Sánchez, especializado en sicología experimental básica, actualmente decano de la facultad de sicología de la Universidad El Bosque: todos los gatos son gatos, todas las mesas son mesas, todos los hombres son hombres. Pero esto no significa que los gatos sean iguales; ni las mesas, ni los hombres. Los hombres pertenecen a una misma especie; es indudable. Pero cada hombre es una variante única, irrepetible y casi inimitable. “La sicología de la personalidad humana hace mucho énfasis en la diferencia”, dice el profesor Sánchez. Por supuesto, este enfoque, distinto, es el resultado de un largo proceso iniciado, se podría decir sin equivocarse, en Grecia, en tiempos de Hipócrates. Precisamente porque, en su vida cotidiana, la humanidad siempre ha construido representaciones de sí misma, de los demás, de su entorno. Y con base en esas representaciones -la máscara que usaban los actores del teatro griego- hacemos predicciones. Algo parecido a las elucubraciones. Es un proceso automático, tarea del cerebro: identificación, explicación, predicción. QUÉ ES LA PERSONALIDAD DEFINICIÓN. Los sicólogos definen la personalidad como el conjunto de factores biológicos, sicológicos y sociales en virtud de los cuales cada persona, de manera única, desarrolla su vida y realiza su ajuste -o encuentra su lugar- al ambiente donde se cumple su vida. Inicialmente, en el feto, se encuentran los genes que configuran las estructuras del cuerpo, entre éstas, las estructuras nerviosas. La persona nace con redes nerviosas que se van haciendo complejas a medida que crece. Así mismo, surgen nuevas redes nerviosas como resultado de las experiencias que cada persona vivencia. La sicología moderna ha revaluado el proceso automático de identificar y explicar las cosas. Ahora busca ir más allá: examinar cómo el cerebro procesa las señales sociales a través de gestos, palabras, interacciones. Y, por medio de estas expresiones, se tiende a encontrar aspectos relacionados con el conocimiento, la afectividad, las motivaciones, las habilidades. El resultado lleva a reconocer y aceptar las diferencias individuales. Pero, ¿qué utilidad tiene para cualquiera de nosotros asomarnos a este campo de la sicología social moderna? Lo ideal sería crear en nosotros nuevos enfoques. Para alcanzar algo tan preciado como la tolerancia, la empatía, la colaboración y el civismo y hasta la ética. Raya con los enfoques cristianos y, finalmente, de toda religión: el ser humano como un miembro más de la sociedad donde debería instaurarse la igualdad. Reconocer las individualidades es aceptar que cada uno tiene una personalidad propia que se expresa en acciones que se cumplen en un escenario social y que podrían asimilarse a papeles sociales. Cuando se aceptan las diferencias entre una persona y otra, se comprende por qué los estereotipos deben ser rechazados. El cerebro se consolidó como resultado de las vivencias y esto es precisamente lo que explica por qué cada uno es una variante única e irrepetible de una misma especie. Sin lugar a dudas, entre dos personas no existe siempre, necesariamente, la empatía. Pueden instaurarse entre dos personas sentimientos de amistad, una relación amorosa, confianza, entendimiento. Pero, de igual forma, estos sentimientos pueden no surgir, o nunca darse. Sin embargo, este “distanciamiento” no debería llevar a una enemistad o una condena, o un encasillamiento en estereotipos, rara vez bien fundamentados. Un largo camino para la psicología se ve venir.

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