Cuando siente que ya no aguanta más

Si frecuentemente las ganas de ir al baño lo incomodan en plena junta directiva, a primera hora del día, o en una cena de trabajo para definir un negocio importante, es hora de hacerle frente a esta situación.

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enero 25 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-25

Esa incapacidad para retener la orina, que le hace sentir que está por reventarse y hasta lo obliga a ir constantemente al baño, es más común de lo que cree. Afecta a un 17 por ciento de personas en el mundo y se conoce como vejiga hiperactiva. Según la Sociedad Internacional de Incontinencia, esta urgencia o deseo súbito de orinar, que no puede ser diferido, se convierte en un caso clínico, cuando el número de veces en las que debe ir al baño es superior a ocho veces, durante el día, y más de dos veces en la noche. “La condición de vejiga hiperactiva es frecuente en ambos sexos, especialmente, entre los 20 y 40 años, aunque de acuerdo con ciertas patologías puede presentarse a cualquier edad e incrementarse hasta llegar a una incontinencia urinaria de urgencia", explica Luis Fernando Ramírez, urólogo de las clínicas CES y Rosario, de Medellín. En general, se afecta de manera significativa la calidad de vida de los pacientes, “ya que, además, de la incontinencia, trae consigo problemas sociales, como la inhibición de la actividad sexual, depresión y, en los casos severos no controlados, los riñones se pueden afectar, al estar sometidos a presiones muy altas, para las cuales no están adaptados”, dice Juan Guillermo Cataño Cataño, secretario ejecutivo de la Sociedad Colombiana de Urología. Entre sus causas, según Carlos Eduardo Hernández García, urólogo y profesor de la Universidad Javeriana, están las de carácter neurogénico, directamente asociada a cualquier patología neurológica establecida o conocida (por ejemplo, eventos cerebro-vasculares, trauma raquimedular, esclerosis múltiple, entre otras), y las miogénicas, que hasta el momento no tienen una explicación claramente definida y se clasifican como causas de origen idiopático. ¿SE PUEDE TRATAR? Entre los tratamientos están, dice Ramírez, la psicoterapia, ejercicios de distensión del piso pélvico o la denominada biofeedback, el uso de medicamentos y de la toxina botulínica, que es la más reciente tecnología. La terapia conductiva busca educar al paciente sobre los síntomas para que aprenda a manejarlos; ayudarle a ajustar su patrón miccional, explicándole claramente cómo funciona, y regular la ingestión de líquidos. En cuanto a la opción terapéutica, esta debe ser recomendada expresamente por el especialista para evitar efectos secundarios como boca seca, estreñimiento, vértigo y otros. En algunos casos, muy selectivos, se debe recurrir a la cirugía. En general, se recomienda acudir al especialista ante cualquier aumento del número de micciones diarias y consultarle en caso de haber padecido algún problema neurológico. Sí hay soluciónCon el tiempo, problemas como la menopausia, el estreñimiento, la tos crónica y el levantar objetos pesados pueden generar el debilitamiento del piso pélvico (un grupo de músculos que van desde el cóccix hasta el pubis, en forma de hamaca y sostienen órganos como vejiga, uretra e intestino).“Esta musculatura, al estar fortalecida, deja la uretra en una posición adecuada, lo cual permite que no se salga la orina durante el esfuerzo”, explica Ángela Inés Ocampo, fisioerapeuta.Por eso se trabajan programas de fortalecimiento de la musculatura del piso pélvico, que ayudan “en el manejo de la incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia, mixta, vejiga hiperactiva, dolor perineal, algunas disfunciones sexuales, en el pre y posparto, entre otros, como por ejemplo, los ejercicios de Kegel. que son actividades individuales”, agrega Ocampo.Pueden ser cálculos, y no lo sabe Si presenta sensación de llenura permanente, malestar después de comer y cólicos en el lado derecho, puede estar sufriendo de cálculos en la vesícula, que de no tratarlos pueden complicarse y ocasionarle serios problemas de salud. Aunque es más común en las mujeres, en una proporción de 4 a 1, también puede aparecer en los hombres. “Es también más frecuente en ciertos grupos étnicos, particularmente en indígenas de áreas geográficas en alturas como la zona andina en Suramérica y los Apalaches y Algonkinos, en Norteamérica. Es raro que se presente entre los árabes y en poblaciones con dietas vegetarianas”, explica el doctor Robin Biojó G, especialista en cirugía general y laparoscopia, del Centro Médico Imbanaco, en Cali, quien amplía este tema para la Guía de la Salud de Portafolio. En la vesícula, ese sedimento, inicialmente, es una arenilla y con el tiempo va creciendo hasta formar verdaderas piedras llamadas cálculos, que son blanquecinos y moriformes, cuando son de colesterol, y poliédricos pigmentados, cuando son de sales biliares. ¿Es posible prevenir su aparición? No, de una manera absoluta; sin embargo, es preciso conocer la siguiente información: Existe una predisposición individual a la formación de cálculos que está asociada a múltiples factores, pero los más importantes que se han identificado son aquellos relacionados con el sexo femenino, en una proporción de cuatro a uno, respecto a los hombres; el sobrepeso, la obesidad, la multiparidad y la edad mayor a 40 años. De esta manera, dietas que prevengan las hiperlipidemias, o sea el exceso de grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos); el control de enfermedades metabólicas, como la diabetes, el hiperparatiroidismo, las enfermedades hemolíticas (aquellas en que la sangre se autodestruyen) pueden jugar un eventual papel protector. ¿En qué momento se debe consultar? Cuando aparezcan los primeros síntomas se debe consultar y estos se manifiestan con las dietas elevadas en grasas, que para su digestión requieren mayor proporción de bilis. Así, los pacientes pueden experimentar sensación de llenura o plenitud epigástrica, eructos, malestar pos ingesta y cólicos en reborde costal derecho, cuyo dolor que se irradia a dorso, hombro e, incluso, cuello del mismo lado. En casos más severos pueden hacer inflamación de la vesícula con obstrucción de su conducto de drenaje y esto se denomina colecistitis, que cursa con fiebre y cambios en el cuadro hemático. Ocasionalmente, los cálculos pueden migrar y causar ictericia (color amarillo de ojos, piel y mucosas) y aún inflamar el páncreas (pancreatitis). ¿Cómo se trata este problema actualmente? El tratamiento de elección para los cálculos en la vesícula es la colecistectomía (extirpación de ella con los cálculos en su interior), la cual se efectúa por vía laparoscópica, la mayoría de las veces, de manera exitosa.¿Por qué aparecen los cálculos?Se debe a que se depositan sustancias en la bilis que no son disueltas en el agua que la compone. Esas sustancias o solutos son sales de bilirrubinato de calcio y colesterol, que al estar presentes en concentraciones muy altas sobresaturan la bilis, en un mecanismo semejante al que sucede cuando a una taza de agua se le agrega demasiado café o azúcar y, finalmente, estos se depositan en el fondo del recipiente, dejando un sedimento. EDISAR

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