Siesta: para ‘desconectarse’ durante unos minutos

Cerrar los ojos un momento corto, descansar de una misma postura e inclinar la cabeza hacia la posición más cómoda y desconectarse de los ajetreos de la oficina no solo relaja sino que permite seguir con energía la jornada laboral.

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

Eso acostumbran muchos trabajadores, entre ellos los ejecutivos, pues es muy común que después de un buen almuerzo en la oficina o en la casa empiecen a sentir algo de adormecimiento, pesadez en los ojos y un poco de flojera. Sencillamente, es un periodo de somnolencia fisiológica que se produce en todos los humanos, tanto por aumento de la glicemia (azúcar en la sangre) como por disminución de la temperatura corporal central que promueve este lapso de somnolencia. Es decir, venimos fabricados genéticamente para hacer siesta todos los días. Así lo explica Franklin Escobar Córdoba, profesor asociado de psiquiatría de la Universidad Nacional de Colombia. De manera que es muy normal que el cuerpo empiece a pedir este descansito, o sea, una siesta moderada. “Debe ser diaria, de 20 a 30 minutos, entre las 13 y las 16 horas. Es lo recomendable”, afirma Escobar. Algunos estudios hechos en los últimos años han revelado que hacer una siesta no muy larga es un hábito saludable que trae beneficios múltiples, por ejemplo, mejor rendimiento, mayor productividad y de paso ayuda a recuperar energías para lo que queda del día. En resumen: es un periodo de reposo en el que el cuerpo, la mente y el organismo se reponen. “Es muy positivo tomar la siesta a diario. Bueno para la salud mental y física de las personas, así lo demuestra la literatura científica, pues las personas que hacen este reposo viven más tiempo, envejecen menos y tienen mejor calidad de vida”, sostiene Escobar. De manera que la siesta no tiene nada que ver con la pereza ni la falta de ánimo para trabajar. Entonces, no se sienta culpable porque quiera hacer un descansito en la oficina: busque un lugar cómodo como el estudio o un sofá. “Hasta puede sentarse en una silla con los pies sobre el escritorio. Claro, siempre y cuando sea donde las condiciones de privacidad lo permitan”. Así que cierre los ojos y busque un objetivo humano: descansar. ESO SÍ, NO ABUSE Dedicar más tiempo de lo normal a una siesta puede traerle consecuencias en la noche, como problemas de insomnio u otras alteraciones del sueño. Por eso, las personas que sufren de insomnio crónico no deben hacer siesta porque empeora el problema, deben acudir al especialista en medicina del sueño para ser evaluadas mediante un diagnóstico y se les propone, finalmente, un tratamiento acorde. Pero si no aguanta los deseos de hacer una siesta y esta es eterna, también debe preocuparse y consultar.La clave es dormir bien de noche, que el descanso sea entre seis y ocho horas, en una buena cama, con un colchón adecuado y un ambiente tranquilo.

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