Lo que sigue después de la barrida

Luego de la recesión de finales de los años noventa, la economía colombiana reinició un proceso de crecimiento que gradualmente se ha ido sosteniendo, pero que para los entendidos todavía queda mucho camino por recorrer. La gente espera que se mantenga esa dinámica de la economía.(VER GRAFICO)

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mayo 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-30

Después del fracaso de las negociaciones de paz con la guerrilla durante el gobierno de Pastrana, los colombianos dirigieron la atención a quién proponía un cambio radical de enfoque consistente en su derrota por la fuerza. Cuatro años después, se respira un avance en esa estrategia, pero la realidad es que la guerrilla no está derrotada. Sin embargo, la gente tiene la esperanza de que no queda mucho tiempo para alcanzar ese objetivo. ¿Y quién debe dirigir el trabajo futuro en esos frentes y en otros igualmente importantes? El domingo pasado, la alta votación por Alvaro Uribe dio la respuesta: es mejor apostarle a quién ya conoce esos asuntos y la evaluación de lo hecho hasta ahora es favorable. La gente le confió la tarea porque cree que conoce el terreno de juego, se supone tiene la capacidad de trabajo para hacerlo y dirigir el equipo, ejerce la autoridad y el liderazgo e implicitamente la coyuntura, en particular la económica, le ha favorecido en la primera etapa. Aunque algunos consideran que es un mero asunto de continuidad de los programas y estilo de Uribe por los que votaron más de 7 millones de colombianos, otros estiman que el asunto va más allá y que un segundo mandato tendrá evidentes ventajas, pero también grandes dificultades que deberá sortear con audacia. La primera ventaja es precisamente el respaldo obtenido en las urnas: una votación sin antecedentes en la historia política del país, de la cual pocos, distintos él mismo, pueden reclamar y menos apropiarse. Pero ese mismo factor se convierte en un activo difícil de manejar. En particular con quienes apoyaron la reelección y se comprometieron con la campaña, que no son pocos: el partido conservador, Cambio Radical, el Partido de la U, Convergencia y los grupos de Luis Alfredo Ramos y Mario Uribe, entre otros. Las señales comienzan a ser enviadas. La misma noche del triunfo, el parlamentario Armando Benedetti, lanzó la siguiente advertencia: “El Presidente no puede esperar tres meses para cambiar a sus ministros y tres meses más para realizar empalmes. Es urgente que sus altos funcionarios renuncien de manera inmediata, de lo contrario la reelección no tendrá sentido”. Y al ser consultado acerca de cuantos ministerios espera para su partido, el presidente de los conservadores, Carlos Holguín Sardi, envió un mensaje burocrático claro:0 “todos los que nos pueda dar”. Sin duda se espera la continuidad de los programas de Uribe, lo cual es una ventaja por la experiencia que implicó su montaje. Sin embargo, en forma paralela, el nivel de exigencia y de resultados serán mucho mayores en el segundo que en el primer mandato. Un ejemplo son los llamados consejos comunales, mecanismo de interlocución del primer mandatario con las comunidades para conocer los problemas. La pregunta es ¿La gente estará contenta con cuatro años más sólo de reuniones sabatinas? o ¿Se espera que haya más acción y menos reuniones?. Uribe tiene las mayorías en el Congreso de la República, de acuerdo con los resultados de las elecciones de marzo, lo cual se supone le facilita sacar adelante algunas reformas y proyectos como el TLC. Las preguntas son varias: ¿hará valer su votación del domingo pasado para imponerse ante la clase política que lo apoyó? o ¿Cederá ante las pretensiones de los parlamentarios? ¿Entregará embajadas y puestos a cambio del respaldo a sus proyectos?. Las cifras económicas del momento son buenas, expresadas en un aumento importante en el PIB y una reducción de la tasa de desempleo. Además de reconocerle que infundió confianza y mejoró el clima para hacer negocios, su equipo no dudó en culpar al Gobierno anterior de la mala situación al comenzar este Gobierno. De acuerdo con opiniones de los analistas, se espera un cambio en los signos de la economía a partir del 2008 y en particular no es claro el panorama en frente petrolero. Uribe no podrá poner el espejo retrovisor contra sí mismo y en esos términos deberá cargar con toda la responsabilidad. Tradicionalmente, la oposición política en Colombia ha sido “transada” y termina desmantelada o haciendo parte del Gobierno. Por primera vez en mucho tiempo, la izquierda tiene un espacio electoral significativo que la habilita para hacer oposición. Este será un tema que Uribe tendrá que manejar con cuidado especial. "Desde la misma noche del domingo, la clase política comenzó a enviar mensajes pidiendo la renuncia de los ministros o mostrando sus aspiraciones en materia de cuotas en el Gabinete. Este es uno de los retos de Uribe.

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