Sigue la incertidumbre

A finales de diciembre la más reciente entrega de la encuesta Gallup mostró un significativo cambio de tendencia en el talante de los colombianos. Según el sondeo, otra vez los optimistas superaron a los pesimistas, algo que no ocurría desde agosto del 2008. Así, 43 por ciento de los interrogados consideraron que las cosas en el país van por buen camino -siete puntos más que en noviembre- mientras que 40 por ciento escogieron el mal camino, seis puntos menos que un mes atrás. Dicha calificación se vio influida por una disminución en la percepción de corrupción y por un aumento en el grupo de los que ven a la economía saliendo adelante. Otras mediciones, como las que hace Fedesarrollo entre consumidores y empresarios, muestran una evolución similar, con lo cual ha aumentado la impresión de que lo peor para el sector productivo quedó a la saga.

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enero 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-05

Falta, por supuesto, que las cifras correspondientes a la parte final del año pasado corroboren tales impresiones. Pero sin duda es clave que una proporción mayoritaria de la opinión empiece a ver el vaso medio lleno, pues decisiones como la compra de activos en el caso de las personas naturales, o el emprendimiento de nuevos proyectos, en el de las jurídicas, dependen de la manera en que los ciudadanos miren su entorno. Además, los datos disponibles confirman que el trayecto más duro de la crisis internacional fue superado y que sin desconocer lo que falta, la palabra recuperación debería escucharse más que el término recesión. Esos y otros factores explican por qué los pronósticos sobre el crecimiento de la economía colombiana en el 2010 oscilan entre 2 y 4 por ciento, cifras que no son espectaculares pero que se acercan al promedio histórico. Sin embargo, un elemento sigue inquietando a los observadores, aparte de la conocida debilidad de la demanda interna y el cierre del mercado venezolano. Se trata de la incertidumbre política, típica de un año electoral como el que apenas comienza, pero que en este caso comprende nuevos elementos. Y es que no sólo se trata de designar un nuevo Congreso en marzo y un nuevo Presidente en mayo o junio, si llegara a haber necesidad de una segunda vuelta. Como es bien conocido, la principal incógnita tiene que ver con la posible reelección de Álvaro Uribe Vélez a un tercer periodo en la Casa de Nariño. Para que esto ocurra, es necesario que la Corte Constitucional entregue en un tiempo relativamente corto su veredicto sobre la ley que convoca a un referendo y que los comicios se celebren a comienzos de marzo. Adicionalmente, es indispensable que el número de votos válidos -ya sea en favor del sí o del no- ascienda a 7,5 millones, según la más reciente actualización del censo electoral, hecha por la Registraduría Nacional. Si tales pasos se cumplen, el Mandatario tendrá que manifestarse sobre la encrucijada que tiene en su alma y definir su candidatura. Encrucijada que, por cierto, sigue por lo menos en el papel, pues cada vez más los actos públicos del jefe del Estado se asemejan a lo que cualquier observador describiría como eventos de campaña. No obstante, mientras no se cumplan todas las condiciones mencionadas, el abanico de aspirantes que conforman el ramillete uribista seguirá en medio de un extraño paréntesis. Algunos como Germán Vargas Lleras y Noemí Sanín han dicho que irán hasta el final, pero otros como Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias han condicionado su presencia en la carrera a lo que haga el Presidente de la República. Debido a esa situación, la contienda no ha podido comenzar en forma y, lo que es peor, puede demorarse varias semanas en arrancar. Ante la prolongación en el tiempo de los signos de interrogación en el campo político, los analistas se preguntan si la economía saldría golpeada. Esa respuesta, que es difícil en condiciones normales, lo es todavía más en circunstancias que se salen de lo usual, como las presentes. Por esa razón, es necesario sumarse al coro de voces que piden que la incertidumbre disminuya, al menos a los niveles tradicionales, y que los nombres de quienes desean ponerse la banda tricolor el próximo 7 de agosto se conozcan lo más pronto que sea posible. '' Ante la prolongación en el tiempo de los signos de interroga- ción en el campo político, los analistas se preguntan si la economía colombiana saldría golpeada por la falta de definiciones.WILABR

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