Sigue la pugna por las oficinas del Congreso

Después de once días de iniciadas las labores del nuevo Congreso varios congresistas siguen sin oficinas. Es más, algunas dependencias han sido sacrificadas para darles paso a los nuevos ocupantes.

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agosto 02 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-02

Aunque el número de Senadores (102) y de Representantes de la Cámara (166) no ha variado, las oficinas resultan insuficientes, porque los legisladores exigen espacios más amplios. Esta historia se repite cada cuatro años. Ayer quedó definida la oficina donde despachará Marta Lucía Ramírez, del partido de la U. A pesar de que en el edificio nuevo del Congreso se le asignó un espacio, éste es ocupado por sus asesores, pues la Senadora está interesada en un sitio especial en la sede del Capitolio Nacional, que en la actualidad está ocupada por la División Financiera, aledaña a la oficina del senador Germán Vargas Lleras director de Cambio Radical. Según funcionarios del Senado, el trasladar esa dependencia a otro sector representa importantes gastos para esa corporación, ya que implicaría desactivar toda una estructura montada desde hace varios años. Desde allí se hace el pago a los proveedores y se tiene comunicación directa con el Ministerio de Hacienda, en todos los temas que tienen que ver con aspectos económicos. Sin embargo, la senadora insiste en un despacho amplio. Otro aspecto curioso de la distribución de las oficinas se dio en la oficina de prensa de la Cámara. Esta dependencia fue dividida para darle espacio a la representante Fabiola Olaya, de Convergencia Ciudadana. Así mismo, los funcionarios de la oficina de la relatoría, fueron trasladados al salón Luis Carlos Galán, frente al recinto de la plenaria, para darle paso al 'delfín' Simón Gaviria. En la puja por las oficinas, varios congresistas han tenido que aceptar áreas pequeñas. Incluso, algunos de ellos han tenido que llevarse los equipos para sus casas porque no tienen dónde instalarlos. El problema de las oficinas radica, en parte, en que varios de los representantes que fueron elegidos senadores tenían oficinas dobles y al pasar a la nueva corporación se encontraron que sus nuevos despachos eran sencillos. El problema lo originó la Ley 5 de 1992, que autorizó que los congresistas pasaran de tener dos colaboradores a cinco, lo que hizo que las oficinas de 17 metros resultaran insuficientes. Cuatro años después, a través de la Ley 189 del 96, se amplió a 10 el número de trabajadores de cada legislador.268es el número de oficinas que requieren los congresistas para el desempeño de sus funciones. Los despachos más pequeños tienen un espacio de 17 metros cuadrados. Ahora, ‘puja’ por Comisión de Crédito Público Al tiempo que ayer se terminaron de definir las mesas directivas de las comisiones del Congreso, también se conocieron algunos de los congresistas que aspiran a la Comisión de Crédito Público. Aunque este organismo ya no ostenta el ‘poder’ que tenía antes, esto debido a un decreto expedido el año pasado por el Ministerio de Hacienda en el que se establece que si los miembros no asisten a una convocatoria, el Gobierno puede seguir adelante con el trámite de los créditos, la ‘puja’ está dada y se resolverá el martes. Aspiran por la Cámara: Eduardo Crissien de la U; Simón Gaviria, por una alianza entre los liberales, el Polo y Por el País que Soñamos; Fernando Tamayo, del conservatismo; Fabio Amín y Enrique Angel, del liberalismo. Por el Senado aspiran hasta ahora: Piedad Zucardi de la U; y Mario Salomón Náder del liberalismo. En lo que toca a las presidencias de las 14 comisiones en el Congreso quedaron así: cuatro para Cambio Radical, dos para la U, tres para los conservadores, tres para Alas Equipo Colombia y dos para Convergencia Ciudadana.

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