Siguen presiones inflacionarias

Como había sido previsto por el comportamiento de los indicadores adelantados de la actividad económica, el crecimiento del PIB presentó una desaceleración en el primer trimestre del año.

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julio 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-02

Desde el punto de vista de la oferta, el menor ritmo de crecimiento de la producción fue generado principalmente por la fuerte desaceleración del comercio y la industria (con crecimientos de 3,1 y 2,1 por ciento anual, respectivamente), y por la caída que registró la construcción (-5,7 por ciento anual).

De esta forma, mientras que la rama de establecimientos financieros aportó 1,3 puntos porcentuales al crecimiento total del PIB (4,1 por ciento anual), los servicios sociales 0,.6 puntos y el transporte 0,5 puntos, el comercio y la industria aportaron 0,4 y 0,3 puntos porcentuales, respectivamente. Por su parte, el sector de la construcción restó 0,3 puntos al crecimiento total.

No sorprende entonces la cifra publicada por el Dane la semana pasada. Desde que se conocieron los datos del comportamiento de la industria (Muestra Mensual Manufacturera), el comercio (Muestra Mensual de Comercio al por Menor) y la construcción (Licencias de Construcción) para el cierre del primer trimestre, algunos analistas habían recortado significativamente sus proyecciones de crecimiento para el período. En efecto, la más reciente encuesta publicada por Bloomberg, señalaba pronósticos que iban desde 4,0 por ciento cifras más optimistas como el 7,0 por ciento.

Por el lado de la demanda, las cifras sí sorprenden un poco porque el deterioro registrado en sectores tan importantes como la construcción, la industria y el comercio no coincide con la leve desaceleración de la demanda interna, hecho que se refleja en las medidas de inflación básica al cierre del período.

En el primer trimestre, el consumo final de los hogares (el cual representa el 60 por ciento de la demanda final interna) presentó un crecimiento de 3,9 por ciento frente al mismo período del año pasado. Una desaceleración importante, si se tiene en cuenta que durante todo el 2007 el consumo final de los hogares había crecido 6,8 por ciento.

Sin embargo, a pesar de esta desaceleración, la inflación macroeconómica (aquella que depende únicamente de factores de demanda) no cedió mucho terreno en el primer trimestre. Contrario a esto, algunos indicadores de inflación básica presentaron un repunte en dicho período.

En efecto, en primer lugar, el IPC sin alimentos, que creció el año pasado 4,43 por ciento, presentó una variación anual de 4,67 por ciento a marzo, una aceleración de 24 puntos básicos durante el primer trimestre del año (17 puntos básicos por encima del rango meta).

En segundo lugar, el IPC de bienes no transables, que presentó una variación anual de 5,19 por ciento al cierre del año pasado, creció 5,09 por ciento en marzo, una desaceleración de 10 puntos básicos durante el período. Sin embargo, la inflación anual de bienes no transables se ubica 59 puntos básicos por encima del punto máximo del rango meta.

Para determinar la magnitud de las presiones inflacionarias derivadas de la demanda usualmente se compara el crecimiento del PIB con el crecimiento de la demanda final interna (que incluye el consumo final de hogares y Gobierno y la formación bruta de capital).

Las cifras recientes señalan que a pesar de la desaceleración reportada en las Cuentas Nacionales, la demanda final interna continúa creciendo por encima de la producción, en otras palabras, la producción del país no es suficiente para copar la demanda final interna.

Lo anterior se traduce eventualmente en la filtración de la demanda (mayores importaciones) o presiones en el nivel general de precios. Dado el crecimiento registrado por el consumo de los hogares (3,9 por ciento), el consumo del Gobierno (3,5 por ciento) y la formación bruta de capital (10,3 por ciento), la demanda final interna creció a una tasa de 5,4 por ciento anual en el primer trimestre del año, 1.2 puntos porcentuales por encima de la tasa de crecimiento del PIB.

De esta forma, a pesar de lo fuerte que parece ser la desaceleración económica, en especial por las bajas tasas de crecimiento de la industria y el comercio, y por la caída en la producción del sector de la construcción, la demanda final interna continúa creciendo a una tasa levemente superior a la tasa de crecimiento de la producción total, hecho que conduce a presiones inflacionarias que aún se reflejan en algunos indicadores de inflación básica.

El reciente comportamiento de estos índices de inflación macroeconómica parece señalar que durante el segundo trimestre han continuado las presiones inflacionarias derivadas de este mayor crecimiento de la demanda final interna (consumo e inversión).

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