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La silla de ruedas

Entre los códices de los gurús y el material publicitario de Expogestión 2008, Sonia Verswyvel introdujo un folleto de valor titulado ‘La silla de ruedas’.

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septiembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-19

Con el patrocinio de Visa, esta dama abraza la causa de construir una ciudad amable para personas en condición de discapacidad. Ella explica en palabras sencillas la razón de esta cruzada: “Las vivencias de personas en condición de discapacidad y la propia me llevaron a elaborar este manual que, en forma rápida y sencilla ayude a quienes crean espacios físicos útiles a todos, pensando en capacitados y discapacitados”. Las páginas siguientes están dedicadas a las dimensiones de la silla de ruedas, la movilidad, los andenes y las rampas, los accesos, los espacios públicos, los espacios interiores y el símbolo de estas personas, que ojalá los humanos en condición de capacidad pudiéramos entender con ternura y con solidaridad. Es decir, sentirlos a partir de la comprensión y un sentido de convivencia, como interiorizan la condición de discapacidad quienes la viven a diario en cuerpo propio o en el de sus hijos, padres, familiares o mejores amigos. Las personas en condición de discapacidad deben enfrentar todos los días una ciudad hecha para atletas biónicos, una mole agresiva e implacable que no tiene piedad con los más débiles. La mayoría de los puentes, accesos y espacios urbanos en gran parte de nuestras ciudades no tienen en cuenta la condición de los niños, de los adultos mayores y mucho menos de las personas en condición de discapacidad. La precariedad de los espacios y el rigor de las situaciones de riesgo se pueden apreciar en las imágenes del valioso libro Disparando Capacidades, conmovedor y contundente archivo fotográfico editado con el patrocinio de la Alcaldía Mayor de Bogotá (Secretaría de Salud), Maloka, el Misterio de la Protección Social y Bogotá Sin Indiferencia. En esa iconografía se puede entender a Francesco Tonucci en su libro La Ciudad de los Niños, cuando expresa: “Estamos comenzando a cansarnos de la prepotencia de la ciudad…”. Y eso que en Bogotá se ha avanzado de la selva que era esta urbe para los más débiles. Leí el folleto de Sonia (a quien no tengo el agrado de conocer), el 20 de agosto. Quince días después, quince policías y cuatro civiles con discapacidad física se comprometieron en una hazaña que deben culminar hoy viernes en Bogotá. El 5 de septiembre iniciaron en Cali un recorrido de 440 kilómetros por esta geografía de sobresaltos. Se movilizan en sus sillas de ruedas y mientras escribo esta nota deben estar ¡iniciando el ascenso al Alto de Rosas! Traen las manos reventadas de ampollas, pero no han cesado de clamar por la libertad de los policías y los militares secuestrados. No quiero comparar esta proeza con la caminata del profesor Moncayo, pero una cosa es una cosa… Ojalá se reciba hoy en Bogotá a estos 19 héroes en condición de discapacidad con el honor que merecen. Creo que quienes deben presidir la recepción decorosa son las personas en su misma situación. Sencilla, valientemente, Sonia. En silla de ruedas. ''Traen las manos reventadas de ampollas, pero no han cesado de clamar por la libertad de los policías y los militares secuestrados.WILABR

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