Poca simpatía por Madoff en el pueblo donde está ubicada su nueva residencia

Poca simpatía por Madoff en el pueblo donde está ubicada su nueva residencia

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julio 23 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-23

¿Cómo será la nueva vida de Bernard Madoff en una prisión federal? Si estuviera en las manos de Denise Pipkin, no sería muy cómoda.

Pipkin, de 49 años, atiende una casa de empeño en Butner, una población de Carolina del Norte que ha sido duramente golpeada por la recesión. A Pipkin le ofende que el desacreditado financista, que el 14 de julio empezó a cumplir una condena de 150 años, tenga acceso a televisión por cable, algo que ella considera un lujo.
Para ella, Madoff representa los excesos de Wall Street que llevaron al precipicio a la economía estadounidense.

"Todos hablan de rescates, pero mi hermana está a punto de perder su casa y nadie la está ayudando", dice Pipkin.

A Dan Fisher, un jubilado de 78 años, le molesta que los contribuyentes tengan que pagar por el encarcelamiento de Madoff. "Se quedó con mucho dinero de otras personas", afirmó Fischer.

"Lo tienen que alimentar durante 150 años, si los vive".

Un rumor que circula por la tienda de empeño, la peluquería y el restaurante BBQ de esta población es que los prisioneros comen bistec y mariscos con regularidad. Pero Greg Norton, un vocero del Centro Correccional Federal Butner, afirmó que los reclusos reciben alimentos muy económicos, con un costo de alrededor de US$2,70 por día por tres comidas. Norton afirma que los reclusos tienen acceso a un puñado de canales de cable, como Discovery, en las áreas comunes.

Funcionarios de la prisión prefirieron no hacer comentarios sobre la situación de Madoff. Pero probablemente el ex financista haya pasado los primeros días de su sentencia en las instalaciones de seguridad media sometido a evaluaciones médicas y psicológicas, y en un programa de orientación, según un ex empleado de la prisión.

Una vez que se establecen, los prisioneros de Butner deben levantarse a las 6 de la mañana durante los días laborales, listos para trabajar una jornada de 7 horas y media. Las actividades incluyen pintar, trabajar en la cafetería y en plomería, la profesión de Madoff antes de que se convirtiera en inversionista. Los reclusos pueden ganar de 12 a 40 centavos de dólar por hora, para gastarlos en la tienda de la cárcel.

Los fines de semana, Madoff puede pasar tiempo en el patio de recreación, caminar por la pista de atletismo o quizás jugar al softball contra un equipo local afiliado a una iglesia. Los reclusos no pueden recibir más de tres visitantes adultos a la vez y tan sólo cuatro por mes, según funcionarios de la prisión.

Los familiares de los prisioneros federales en EE.UU. tienen cosas buenas que decir sobre Butner, lugar al que describen como libre de las cucarachas y las ratas que afirman plagan otras cárceles estadounidenses. Los familiares aseguran que los reclusos pueden recibir revistas directamente de las editoriales y libros que se piden a su nombre en sitios como Amazon.com.

Un vocero de la Oficina Federal de Prisiones afirmó que todas sus instalaciones cumplen con los más altos niveles de higiene.

Un edificio en el complejo de la prisión Butner es el primero en el sistema federal que es certificado por el Programa de Liderazgo en Energía y Diseño Medioambiental del Consejo para los Edificios Verdes. Todas las unidades donde se alojan prisioneros en Butner tienen aire acondicionado y llevan el nombre de universidades locales. Además, los reclusos suelen ser los sujetos de proyectos de investigación y de iniciativas de voluntariado de las universidades cercanas

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