Simplicidad y justicia tributaria

El régimen de impuestos en Colombia es un laberinto de oscuros incisos; pero las grandes ligas están en otras partes. Los códigos tributarios en Europa occidental y Estados Unidos son endiabladamente complicados.

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

Los campeones del enredo son la Gran Bretaña y E.U. Se reconoce ampliamente la falta de claridad y la injusticia social incorporadas en sus sistemas impositivos. Para contribuyentes y autoridades, es enorme el costo de administrar un estatuto tributario complejo y farragoso. Los expertos en ‘planeación tributaria’ hacen parte de una de las industrias más prósperas en todas partes del mundo, al amparo del enredo de impuestos. Por otra parte, es imposible defender la idea de que la equidad y la eficiencia económica se favorecen con las deducciones y exenciones, los créditos tributarios, los alivios y demás dispositivos de los que están llenos los estatutos de impuestos. En ambos lados del Atlántico se habla de la urgencia de una reforma tributaria simplificadora, que estimule el crecimiento y la inversión, que sea neutral en cuanto al recaudo, que sea vista como estructural por los líderes ‘académicos’ y que promueva la justicia social. Estos propósitos son idénticos a los que expresa el Gobierno colombiano en su proyecto de reforma tributaria. En la Gran Bretaña, la oposición conservadora juega con la idea de proponerle al electorado un régimen de tarifa única (flat tax), siguiendo la experiencia de una docena de países de Europa central. Los conservadores no creen que sea posible introducir plenamente el sistema, pero sí quisieran acercarse un poco al concepto y, además, eliminar por esa vía buena parte de los cuatro volúmenes del actual ‘libro amarillo’ de impuestos. Hay una comisión estudiando el asunto. En E.U., George W. Bush nombró un comité bipartidista para que hiciera recomendaciones al ejecutivo y al Congreso sobre una sustancial reforma tributaria. Su informe apareció en noviembre pasado. El Comité de Bush propuso dos alternativas generales. La primera (‘Plan Tributario para el Crecimiento y la Inversión’) contiene los siguientes elementos: para personas físicas y pequeñas empresas, habría sólo tres rangos de tarifa de impuesto de renta, con un máximo de 30 por ciento. Las empresas de mayor tamaño pagarían 30 por ciento; todas las empresas podrían deducir la totalidad de los gastos de inversión. No serían deducibles los intereses pagados sobre sus pasivos financieros; los dividendos, los intereses recibidos y otros ingresos de capital serían gravados con una tarifa del 15 por ciento. La otra propuesta es simplificar el impuesto de renta. Esta opción grava tanto los ingresos personales como los corporativos. El Comité propuso, en esta alternativa, la eliminación de la gran mayoría de las deducciones y créditos tributarios actualmente vigentes. Los ingresos por intereses pagarían impuestos a las tarifas generales, pero quedarían exentos los dividendos pagados por las empresas con origen en sus ingresos en E.U. Para los ingresos personales, habría cuatro tarifas progresivas, comenzando con el 15 por ciento y con un máximo de 33 por ciento. Las empresas más grandes pagarían un 31.5 por ciento de impuesto sobre sus ingresos netos. Los gastos de inversión no serían totalmente deducibles pero, se aplicaría un sistema de depreciación acelerada. No serían deducibles los pagos por intereses de las empresas. El Secretario del Tesoro estudia las recomendaciones, y ha dicho que la administración sólo presentará un proyecto de reforma en 2007. Hay sustanciales diferencias con la actual iniciativa colombiana: la más importante tiene que ver con el tratamiento tributario de los dividendos y otros ingresos de capital. En E.U., sólo la extrema derecha defendería el absurdo de eximir de impuestos a los dividendos, mientras que los gastos de inversión son enteramente deducibles. Pero aquí, el Gobierno cree que ésta es la manera de promover un capitalismo democrático y competitivo. Consultor pivado "Las empresas más grandes pagarían un 31,5 por ciento de impuesto sobre sus ingresos netos”.

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