Un simplismo útil

Un simplismo útil

Finanzas
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abril 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-16

Al prohibirle a Rusia extraditar al mercenario Yair Klein por “el peligro de que en Colombia se violen (sus) derechos y libertades”, el Tribunal Europeo de DD.HH. ilustra cuán difícil resulta entender nuestra realidad. Confunde un país en donde siguen imperando corrupción y violencia, así sea a escala menor que en otras épocas u otros países, y al tiempo rige un Estado de derecho, oportunamente recordado por el fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo. En la monstruosa Suráfrica del apartheid quedaban ‘islas’ democráticas, aprovechadas por su prensa y justicia. Es infinitamente mayor el apego de Colombia al derecho y debido proceso, aun cuando periódicamente los desdibuja nuestra realidad local, corrupta o sangrienta. En este contexto, interna y externamente prevalecen maniqueísmo y corrección política. Aquel se manifiesta, demonizando al enemigo o descalificando al crítico; ésta, prejuzgando los hechos en función de convicciones preexistentes. En la Colombia de Uribe, uno y otra han sido practicados por oposición y Gobierno. No sorprende que también ocurra en un mundo exterior menos familiarizado con la ‘madeja’ colombiana y condenado a creerle al portador de información en quien más confíe. Éste da cuenta de una realidad importante, pero parcial: la suya. En su entorno, un sindicalista amenazado de muerte está mucho más a riesgo que el morador común y su testimonio, a menudo desgarrador, debe ser escuchado. Esta realidad local coexiste con una realidad nacional distinta y que, bajo Uribe, ha evolucionado favorablemente. Así ocurre con el comercio. Son ciertos muchos casos de desprotección ante la competencia externa que documenta la izquierda. Ello no significa que al país le vaya mejor sin la apertura comercial que con ella. Idealmente, ambas realidades deben ser conocidas y valoradas. No lo son: la opinión conservadora tiende a fijarse en una y, la de izquierda, en otra. Degradación ambiental, inequidad, violaciones de DD.HH., ejecuciones extrajudiciales y política ‘mafiosa’ violenta son de magnitud semejante en Brasil pero, contrariamente al ‘síndrome colombiano’, no es políticamente correcto fiscalizar el brasileño. Influye la personalidad del socialdemócrata Lula, respetado internacionalmente pese a sus conocidas contradicciones éticas. Uribe, en cambio, sigue ‘sub júdice’ por parte de la opinión mundial. En ciertos círculos europeos y washingtonianos, no se descarta una eventual ‘prueba reina’ que lo vincule fehacientemente con paramilitarismo o ‘parapolítica’. En esta incertidumbre ¿por qué abrazar’ a su gobierno y firmar ‘prematuramente’ acuerdos comerciales con Colombia? Más vale, como Obama, limitarse a reconocer sus logros y… esperar al sucesor. Nuestros candidatos presidenciales son ‘fichados’ por la opinión internacional. Mockus, Sanín, Pardo y Petro son bien vistos. Santos y Vargas son prejuzgados como ‘guerreristas’, más apegados a seguridad y eficacia que a paz, justicia social, ‘fraternidad regional’ y lucha contra la corrupción. Santos lo entiende. De allí su estilo ‘incluyente’ hacia conservadores, liberales e izquierda (con Angelino Garzón). Si es elegido, su agenda será mockusiana: transparencia, equidad, solidaridad, reparación a las víctimas, orden con responsabilidad cívica y paz política con Ecuador y Venezuela. Esto mismo buscarían Sanín, Pardo y Petro. No hay bien que por mal no venga. La corrección política de un mundo simplista nos lleva a reafirmar prioridades sociales y humanas que también son las nuestras. La corrección política de un mundo simplista nos lleva a reafirmar prioridades sociales y humanas que también son las nuestras.TOMÁS URIBE MOSQUERAConsultor internacional tomasuribemosquera@gmail.comANDRUI