El sindicalismo no ha podido superar las viejas discrepancias históricas

Las diferencias entre los dirigentes sindicales y sus respectivas centrales obreras son de todo tipo y no se limitan a las que pudieran llamarse las causas históricas de su división, como el hecho de haber nacido de la mano de los partidos políticos: liberal, conservador, comunista.(VER GRAFICO)

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agosto 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-25

Las organizaciones cúpula de los trabajadores ni siquiera coinciden en el número de afiliados que tiene cada una de ellas, seguramente queriendo mostrar más fortaleza de la que en realidad tienen, situación conocida por los empresarios y el Gobierno lo que les permite aguantar el ‘cañazo’ que periódicamente les plantean las centrales obreras. Lo anterior resulta de extrema gravedad ahora que se reconoce que por la característica de las organizaciones sindicales colombianas, el elevado número de sindicatos de base (1.700 según la información entregada por la CUT) ya no cuenta a la hora de librar ‘las grandes batallas’ por las reivindicaciones puramente gremialistas. Cifras del presidente de la CUT no compartidas ni por la CGT ni por la CTC señalan que los trabajadores sindicalizados están distribuidos según la tabla adjunta. En la SNC están los trabajadores sindicalizados no afiliados a ninguna central obrera, pero que de acuerdo con las cifras de la tabla serían la segunda fuerza sindical del país por la cantidad de miembros que tiene. En sus cuentas, la CGT incluye organizaciones sociales campesinas, con lo cual el número de afiliados se acercaría a 750.000. La CTC, por su parte, dice agrupar a más de 200.000 trabajadores. Esas diferencias, que bien podrían llamarse menores, se suman a las que hasta ahora han distanciado a los dirigentes de las centrales y que tienen que ver con las posiciones ideológicas derivadas de los partidos y movimientos políticos a los que pertenecen. La CUT ha logrado tener entre sus miembros a militantes y simpatizantes de los partidos tradicionales (liberal y conservador) y de partidos y grupos de izquierda, desde los más radicales (como los del Moir) hasta los que tienen posiciones moderadas (partido comunista). Las tensiones en esa central obrera no han faltado, pero hasta ahora se han resuelto o se mantienen aunque sin llevar a los trabajadores a nuevas divisiones. Ese experimento ya completó 20 años. A pesar de ese camino unitario de un éxito relativo, otros sectores sindicales dudan de que pueda ser posible una integración de todo el sindicalismo colombiano cuando las visiones e intereses ideológicos y políticos que los mueven se sitúan en orillas diferentes. Sin duda, fue esa posición la que dio al traste con la anunciada fusión de la CUT y la CTC, que daría origen a una central más fuerte al aglutinar a más de 600.000 trabajadores. Los sindicatos agrarios se quedaron sin el apoyo de las organizaciones campesinas Paros, bloqueo de vías, toma de oficinas, y protestas quedaron a un lado en la filosofía de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc). Esta organización, que aunque no tiene carácter sindical, se hizo famosa por su solidaridad y participación en los paros de los sindicatos agrarios, también entró en apertura. Desde hace varios años, la Anuc dejó a un lado el perfil contestatario y se convirtió en un organismo participativo en los programas del Gobierno. Este giro dejó a los sindicatos sin un respaldo nacional que contribuyera a presionar sus peticiones. A esto se suma el hecho de que buena parte de la dirigencia del sindicalismo agrario ha sido renovado. Por ahora, la única organización sindical que mantiene los mimos niveles de confrontación es el de Sintrainagro, que agrupa a los trabajadores de las bananeras de Urabá. Según el presidente de la Anuc, el santandereano Juan Carlos Sandoval, la organización cambió hace varios años su orientación hacia un perfil más conciliador y de concertación. “Lo que buscamos es participar, aportar y opinar sobre los programas para el campesinado, impidiendo que nos dicten las normas desde el Ministerio de Agricultura”, dijo. El dirigente reconoce que en los últimos años ha habido una pérdida de protagonismo de la Anuc, en cuanto a su antigua condición de organismo de choque, pero que eso no significa que haya desaparecido la representación campesina. La Anuc cuenta con 700.000 afiliados en todo el país, pero sólo la mitad son miembros activos. Además de la Anuc, existen la Asociación de Mujeres Campesinas, la Federación Nacional Agraria, la Acción Campesina de Colombia y la Organización Nacional Indígena.

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