El sistema financiero y el Banco Nacional

El sistema financiero y el Banco Nacional

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mayo 07 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-07

El sistema financiero que había en la Nueva Granada estaba monopolizado por la Iglesia que prestaba al 5 por ciento anual sobre bienes raíces que quedaban hipotecados o censados.

Era un sistema racionado cuyos clientes eran escasos. Colmenares observaba que el sistema venía funcionando mal, en la medida en que la economía languidecía y los terratenientes no podían pagar siquiera los intereses que le cobraba el clero. Con la liquidación de los bienes de manos muertas en 1864, se disuelve esta arcaica institución de crédito para abrirle campo a un sector financiero privado.

En 1870 se aprobó una legislación bancaria que adoptó el modelo de la banca libre, corriente en Estados Unidos y en Escocia.

Consistía en que los bancos privados podían emitir billetes, respaldados por sus reservas de plata y oro, los que debían manejar con prudencia para garantizar que todo el que quisiera podía cambiar los billetes por moneda metálica.

Surgieron numerosos bancos en Bogotá, Medellín y Cartagena, 42 en total, que permitieron una ampliación del crédito y el surgimiento de una acumulación de capital de mayor volumen.

Durante el primer Gobierno de Rafael Núñez se creó el Banco Nacional que comenzó a operar en 1882, dentro del esquema de la banca libre, o sea también emitiendo billetes contra reservas metálicas y obteniendo utilidades normales.

Sin embargo, en 1885 el Gobierno le otorgó al Banco Nacional el monopolio de la emisión de billetes, apuntalado por el curso forzoso, que convertía en delito el no aceptarlos por su valor nominal, desligado ahora del contenido metálico que decían tener los billetes.

El banco era independiente en su diseño institucional y al Secretario de Hacienda se le prohibía asistir a su junta directiva. Sin embargo, sus compromisos de emisión moderada no fueron creíbles, en especial el de no superar el límite de los 12 millones de pesos, que era en ese entonces el presupuesto público.

El banco oficial no tenía dentro de sus funciones el de ejercer de banco de bancos o sea de complementar y apoyar la operación de los bancos privados, proveer la liquidez que requería la economía ni de proteger al sistema de crisis financieras.

Su función fundamental era ser simplemente agente fiscal; su emisión de billetes se convirtió en una fuente importante de la financiación del déficit de los gobiernos conservadores, prestándole algo de más fuerza al Estado, pero atentando crecientemente contra la estabilidad de precios y de la propia acumulación privada de capital.

Hacia 1894 era evidente que el Banco Nacional se había sobrepasado sistemáticamente en sus anuncios públicos de emisión, manifiesto en el deterioro de la tasa de cambio del peso y en la creciente inflación.

Se le acusó entonces de estar haciendo emisiones clandestinas y el Congreso procedió a clausurarlo tras revelaciones de que el Secretario de Hacienda sí asistía a la junta directiva de la entidad.

Sin embargo, la tesorería continuó emitiendo billetes con el logotipo del Banco Nacional y con ellos financió la Guerra de los Mil Días, causando entonces hiperinflaciones de rangos del 400 por ciento en 1900 y 330por ciento en 1902. Al final de la guerra, quedaban sólo 12 bancos de los 42 que llegaron a existir, lo que sugería que la burguesía liberal se había debilitado sustancialmente durante La Regeneración.

¿Qué impacto tuvieron los cambios de reglas de juego sin consenso, las guerras y la arbitrariedad de las políticas financieras?

A lo largo del siglo XIX, el crecimiento económico había sido muy pobre. Lo que se había ganado en el auge de 1850-1885 se perdió para el principio del siglo XX por la inestabilidad constitucional, las guerras y un deterioro de los términos de intercambio del país en la década de los noventa. (Tabla 1) El PIB por habitante creció sólo al 0,1 por ciento anual, 22 veces menos que el resultado durante el siglo XX.

Con relación a Estados Unidos, el PIB por habitante de Colombia era un 39 por ciento en 1800, un 19 por ciento en 1850, un 13 por ciento en 1913, pero descontó al final del siglo XX, cuando fue un 23 por ciento.

Los otros países latinoamericanos muestran un desarrollo más rápido que el de Colombia, especialmente a la altura de 1850, cuando Argentina tenía un ingreso por habitante 3,3 veces superior, Brasil algo similar y Chile duplicaba el nivel colombiano.

Colombia estaba cercana a México en 1850, que había sufrido intensas guerras civiles y dos invasiones externas, pero con el porfiriato nos deja atrás a principios del siglo XX.

A lo largo del tiempo, las diferencias entre los países latinoamericanos se explican por la entrada más temprana al mercado mundial, pero se acortan y durante el siglo XX las diferencias disminuyen, sugiriendo que la herencia colonial es un lastre para el crecimiento económico profundo de todas las ex colonias ibéricas (Kalmanovitz, 2006).

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