Sistema financiero colombiano ha tenido época de mayor agitación histórica en estos 15 años | Finanzas | Economía | Portafolio

Sistema financiero colombiano ha tenido época de mayor agitación histórica en estos 15 años

Ha transcurrido una era en la que se pasó del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos, y luego a un proceso de recuperación lento y doloroso del que aún hay heridas abiertas.

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septiembre 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-10

De una bonanza crediticia a comienzos de los 90 -en la que los usuarios de la banca se endeudaban a manos llenas- se pasó a una profunda crisis sistémica al finalizar esa misma década, que dejó a muchos de ellos en la quiebra tras el colapso del Upac. Hoy todavía es común la escena de familias luchando a palo y piedra para no ser desalojadas de sus casas.

El comienzo del fin

Colombia arrancaba la década de los 90 con la apertura económica y un sistema financiero saludable. Sin embargo, el panorama socio-político era dominado por una grave situación de orden público y la ola de terrorismo que generó el narcotráfico estaba en auge.

El gobierno de César Gaviria empezó con una inflación que rondaba el 32 por ciento y la tasa DTF llegó a superar el 38 por ciento efectivo anual. El precio promedio del dólar en 1990 era de 502 pesos. Y mientras la década avanzaba crecía el boom de crédito, ayudado por una tendencia a la baja de las tasas de interés.

Los colombianos entraron en una ola de gasto en la que las corporaciones de ahorro y vivienda feriaban préstamos hipotecarios. El Upac era el rey.

A esto se sumaba toda clase de créditos de consumo para compra de automóviles, electrodomésticos y demás enseres de consumo entre los usuarios Igual sucedía con la banca cooperativa, que hacía llover créditos a sus asociados, sin adoptar políticas mínimas de estudios de riesgo.

Las corporaciones de ahorro y vivienda eran las reinas del Upac y hoy se recuerdan nombres como Granahorrar, Ahorramás y Concasa, que desaparecieron del panorama, absorbidas por entidades bancarias más grandes y poderosas. En medio de la bonanza crediticia comenzaron a llegar al país nuevas entidades financieras internacionales, lideradas por los grupos españoles Bbva y Santander, que compraron los Bancos Ganadero y Comercial Antioqueño, respectivamente.

Llega la crisis

En 1994, ya en el Gobierno de Ernesto Samper, la situación política del país había entrado en 'coma' con el Proceso 8.000 y la economía comenzó a resentirse. El dólar registraba una fuerte escalada alcista y en 1996 su precio promedio era de 1.036 pesos. En 1998, ese precio ya era de 1.427 pesos.

Desde 1994, el Banco de la República mantenía vigente el esquema de la banda cambiaria para tratar de controlar la devaluación del peso. Pero el alza del dólar se aceleraba y el emisor trataba de defender su banda a toda costa con alzas en las tasas de interés.

A mediados de 1998, la DTF superó el 36 por ciento con una inflación del 20 por ciento. La tasa interbancaria llegó por ese entonces al 80 por ciento efectivo anual, algo nunca visto en la historia financiera.

Al ex ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, le tocó afrontar lo más duro de la crisis y según su criterio, buena parte de responsabilidad de esa situación recayó sobre el banco de la República que decisión defender la banca cambiaria subiendo tasas de interés.

"La estrategia del Emisor fue nefasta y destructiva. La política de tasas altas reventó a la economía, al sector productivo, a la banca, a la gente", asegura Restrepo.

Las presiones de los mercados eran incontrolables y el dólar seguía disparado hasta que la banda cambiaria se rompió finalmente el 25 de septiembre de 1999. La divisa, que había arrancado el año en 1.542 pesos, cerró en 1.873 pesos y seguiría subiendo, mientras la banca se enredaba en una crisis sistémica.

En 1999 la situación fue insostenible y la economía colombiana tuvo el peor desempeño de su historia: el PIB caería en un 4,2 por ciento.

Para afrontar la crisis, el Gobierno decretó la Emergencia Económica, que creó el impuesto a las transacciones financieras del dos por mil (hoy cuatro por mil), otorgó líneas especiales de crédito para los entidades en crisis, intervino algunas y liquidó otras.

En 1996, antes de la crisis, en Colombia existían 135 intermediarios de crédito, incluidas 40 firmas de leasing. En el 2001, cuando había pasado lo peor del vendaval, solo quedaban 71 instituciones.

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