Valor social del sistema financiero

La prensa y los comunicadores del Gobierno han dado en la flor de llamar ‘reforma’ a todo cambio legislativo en materia de impuestos y de operación del sistema financiero. El proyecto de ley sobre impuesto al patrimonio, cuyo trámite va a comenzar, y que la Presidencia de la República consideró primero una ‘reforma’ y ahora denomina “propuesta tributaria que contempla algunos ajustes…”, sigue siendo una ‘reforma tributaria’ en muchas salas de redacción y sectores de Gobierno. Por otro lado, acaba de ser sancionada la ‘Reforma Financiera’, que en realidad es un conjunto de disposiciones que tienen que ver con la administración y la supervisión del sistema financiero pero que, en justicia, no es una ‘reforma’.

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julio 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-22

El espíritu de esta ley va en la dirección correcta en lo relacionado con la protección de los consumidores y en la racionalización del manejo de los fondos de pensiones. Por otra parte, la ley hace ahora compatible la normatividad financiera colombiana con el texto del Tratado de Libre Comercio suscrito con Estados Unidos. En Colombia, el alcance de la banca en la base social sigue siendo sumamente bajo. El costo social de los servicios financieros es demasiado elevado; la consolidación del sector en grandes entidades y grupos debería registrar el beneficio de las economías de escala en los balances financieros; este beneficio debe ir a los consumidores. El mayor tamaño promedio, y la competencia entre los oligopolios financieros, tendrían que generar dividendos sociales concretos. Por muchas razones, el sector financiero sigue teniendo mala imagen pública, a la vez que tiene cada vez menos motivos para reforzar esa mala imagen mediante un servicio costoso y causante de innumerables quejas ciudadanas. Los empresarios financieros, y las autoridades públicas, deben tomar los buenos resultados de balance del sistema financiero como oportunidad para propiciar, por fin, que la intermediación financiera sea un agente activo y no una barrera al desarrollo de un capitalismo popular en Colombia. El buen balance social del sistema financiero depende, en no poca medida, de la capacidad estatal de proteger a los consumidores de sus servicios. El resultado de ese balance debiera ser una de las medidas del valor social de la banca. Pero hay otra medida: la buena salud actual del sistema financiero ha sido una bendición para la economía y para las finanzas públicas colombianas, en medio de la crisis internacional. Claro, es un sistema muy pequeño en comparación con el tamaño de la economía, poco profundo, con leves interconexiones con el resto del mundo. La estabilidad del sistema financiero depende crucialmente de la buena o mala gestión de la política pública y en particular de la política monetaria. El desastre de la banca y especialmente del sistema hipotecario a finales de la década pasada tiene estrecha relación con graves errores cometidos en el manejo monetario entre finales de los 80 y mediados de los 90. Como resultado de esos problemas, entre 1994 y finales de 1998 se generó un ambiente de altas tasas de interés hasta llegar al delirium tremens del segundo semestre de ese año, en una complicada coyuntura internacional Hubo millones de víctimas, el daño macroeconómico fue enorme y el negocio financiero estuvo en alto riesgo de quiebra. Así, el supervisor bancario y la autoridad monetaria tienen en sus manos un asunto clave para la vida pública: la estabilidad del sistema financiero. El reto aquí, como en todas partes, es lograr que la banca le preste a la gente un servicio bueno y barato y, a la vez, que el sistema bancario no sea causa de desajustes tan graves como los de hace diez años. '' La estabilidad del sistema financiero depende crucialmente de la buena o mala gestión de la política pública y en particular de la política monetaria.WILABR

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