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La soledad

Un Vicepresidente de Estados Unidos de finales del siglo 20, Dan Quayle, dijo: “Recientemente hice un tour por América Latina. Lo único que lamento es no haber estudiado el latín con más juicio en la escuela; así hubiera podido conversar con esa gente”. Henry Kissinger solía decir que América Latina es una abstracción. Y su jefe, el presidente Nixon, dijo alguna vez “América Latina, nada que ver…. A nadie le importa un bledo”.

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mayo 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-31

El Congreso de E.U. aprobó el año pasado la Ley de Documento Real de Identidad (Real Id), que reforma el sistema de licencia de conducción que es, en la práctica, el documento de identidad de los residentes en esa nación. La norma entrará en vigencia en mayo de 2008. Desde ese momento, los residentes deberán tener una tarjeta de identidad aprobada por el Gobierno federal, cuyas especificaciones deberán ser definidas por el Departamento de Seguridad Interior. Sin esa ‘cédula’, no se podrá viajar por vía aérea o férrea, ni se podrá entrar a los edificios federales o abrir una cuenta bancaria. Con esta ley, los ilegales en Estados Unidos entrarán en un mundo de total clandestinidad, con todo lo que ello implica para sus derechos fundamentales. Buena parte de la opinión pública estadounidense ha expresado su rechazo a la ley Real Id . Su principal argumento consiste en que de este modo se entroniza un Estado-policía en una nación tan cuidadosa con la formalidad de los derechos individuales. Hay preocupación, igualmente, con los riesgos de fraude y robo de identidad que resultan de un documento que puede leerse electrónicamente. Las organizaciones de derechos civiles protestan, además, porque esta ley no tuvo debate alguno ni en los recintos del Congreso ni en los medios de prensa. Ahora, el Senado estadounidense ha aprobado una ley que permite construir un muro que pretende aislar físicamente la sede del imperio del resto del continente. Miles de soldados de ese país se van ahora a dedicar al cuidado de este increíble nuevo muro de la ignominia. Esta iniciativa, junto con la de declarar el idioma inglés como lengua oficial en E.U., es una nueva bofetada a los intereses de las comunidades hispanas en Estados Unidos. La agenda de los emigrantes, incluyendo obviamente los ilegales, es un punto central de la política exterior de México, y debiera serlo también de Colombia, que tiene millones de ciudadanos viviendo las angustias de la clandestinidad y la explotación en E.U., al tiempo que luchan para enviar algunos dólares a sus empobrecidas familias en Colombia. Estamos viviendo una era de oscuridad en las relaciones entre Estados Unidos y el resto del continente. El único interés evidente de la diplomacia yankee se reduce a la suscripción de tratados bilaterales ‘de libre comercio’. Y hay serias dudas de que el Congreso de ese país llegue a aprobar los acuerdos actualmente en proceso. Hace una década, los presidentes del hemisferio, incluyendo a Bill Clinton, tuvieron la primera Cumbre de las Américas. Parecía abrirse una etapa de mayor cercanía y solidaridad. Hoy, por cuenta del aislacionismo del régimen de Bush, la situación es diametralmente opuesta. Frente a estos hechos, la lucha contra la pobreza y la desigualdad en América Latina debiera concentrarse más en conocer y usar nuestras propias energías. Una distinta mirada a la sociedad rural, a las condiciones ambientales, a la fuerza de las regiones, a las oportunidades del desarrollo urbano, tendría que producir un consenso eficaz sobre las fuentes propias del crecimiento. Para lograr estas cosas se requiere un cierto sentimiento de soledad. Desde allí, América Latina podría ver mejor las oportunidades de la asociación comercial y financiera con el resto del mundo. Consultor privado "Estamos viviendo una era de oscuridad en las relaciones entre E.U. y el resto del continente”.

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