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¿Qué tan sólido es el Estado colombiano?

¿La prestigiosa revista Foreign Policy y el centro independiente de investigaciones Fund for Peace hicieron una medición -el año pasado y éste- de la fortaleza de 148 estados alrededor del mundo.

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mayo 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-15

Basados en datos de más de once mil fuentes, construyeron unos índices que miden la salud de los estados en una docena de variables. Encontraron los sesenta más frágiles, e hicieron una clasificación en tres categorías -los casos de extrema gravedad, los de mediana gravedad y los menos graves. En el índice final -que es la sumatoria de las calificaciones de las doce variables- nuestro país ocupa el puesto 28 (entre los 60 estados más débiles del planeta) -con una calificación total de 91.8 (la peor la tiene Sudán -112.3). O sea Colombia es un caso grave- con intensidad mediana. No hubo mayor variación de un año a otro en las calificaciones que se le dieron a nuestro país. Estas fueron las notas obtenidas por el Estado colombiano -en doce variables económicas, sociales y políticas- que indican su grado de inestabilidad (la peor calificación posible es 10): * Presiones demográficas -7.0 * Refugiados y desplazados -9.1 * Odios acumulados y sed de venganza -7.4 * Fuga de capital humano -8.5 * Desigualdad -8.5 * Fortaleza económica -3.2 * Pérdida de legitimidad del Estado -8.7 * Servicios Públicos -6.5 * Derechos humanos -7.6 * Fragmentación de élites -9.2 * Aparato de seguridad -9.0 * Intervención extranjera -7.1 Vale la pena reflexionar sobre los tres aspectos más negativos de estas evaluaciones: en materia de refugiados y desplazados sólo hay seis países en el mundo con una situación peor (sin duda alguna la realidad nacional es muy grave); en fragmentación de élites el caso colombiano es el octavo más crítico (estamos en de-sacuerdo con esta exagerada percepción desfavorable); y en cuanto al aparato de seguridad, nuestro país ocupa el duodécimo puesto en debilidad (puede ser excesivamente dura esta calificación, pero lo cierto es que la seguridad acá es un talón de Aquiles). Otro aspecto bastante negativo, que no es novedad, es el de la desigualdad presente en la sociedad colombiana -un mal que padecemos desde hace mucho tiempo. Un factor positivo, que merece destacarse, es el de la situación de la economía nacional, porque en ese frente la evaluación es satisfactoria. Nos parece importante y oportuno reconocer que el Estado colombiano ha progresado en años recientes, pero sigue en cuidados intensivos -como claramente nos lo muestra este diagnóstico de expertos que merecen credibilidad. El excesivo optimismo que se nota en la mayoría de la población no debe obnubilarnos, porque la realidad colombiana todavía deja mucho qué desear. Una cosa es alegrarse porque ha habido progresos en recuperación del orden público y en reactivación de la economía -se inviertieron varias tendencias negativas en este par de frentes- y otra cosa, muy distinta y nociva, es pecar de triunfalismo prematuro. Así pues, hay que perseverar, profundizar y acelerar la labor de fortalecimiento del Estado colombiano. Para que lo más pronto posible el país -y sobre todo su población menos favorecida- pueda salir de la lista de pacientes graves.

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