Esa no es la solución

Frente al complicado problema del desempleo y a la indeseable consecuencia de la informalidad que viene registrando porcentajes muy elevados, los candidatos a la Presidencia tratan de satisfacer los anhelos de las gentes inventándose fórmulas de distintas características. Saben a ciencia cierta que el fenómeno le reporta graves dificultades al orden social, a la marcha de la economía y, por supuesto, a sus aspiraciones electorales.

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abril 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-29

Pues bien, el candidato del Partido Verde, entregado a la tarea de convencer a las gentes de que es la persona indicada para regir los destinos de la nación, se ingenió una fórmula que supuestamente apunta en la dirección de aliviar el peso de los aportes parafiscales, calificados como los causantes de las elevadas cargas que deben soportar los empleadores en sus nóminas. Palabra más, palabra menos, la medicina consiste en lo siguiente: sin cambiar los porcentajes establecidos en las normas (9 por ciento), los empresarios seguirían pagándole a los beneficiarios de los aportes el monto exacto de ellos. No obstante, para aliviar la carga, del honorable presupuesto de la nación saldría un monto equivalente a dos puntos de la contribución, que sería entregado a título de subsidio a los empleadores. De acuerdo con la explicación del autor de la pócima, como existe algún grado de evasión y los pagadores están obligados a hacer la erogación completa al ICBF, al Sena y a las Cajas, las finanzas públicas los resarcirían por la pérdida y les darían algo más (esto con el fin de mejorar las condiciones de los empresarios que generen empleo). Sin entrar a abundar demasiado sobre la idea, me parece que siguiendo la locución popular, se puede decir que en este caso resulta peor el remedio que la enfermedad. O quizás menos explícito: no se sabe al fin de cuentas qué resulta más caro, el caldo o los huevos. No me cabe duda de que las Cajas de Compensación, el Sena y el ICBF le han prestado un gran servicio al país a lo largo de su historia, pero creo que algo hay que hacer en orden para resolver la grave dificultad que entraña el alto desempleo y la creciente informalidad, sobre todo, si está claro que Colombia es uno de los países donde más se paga impuestos a la nómina. En mi opinión, la fórmula es mala por las siguientes razones: en primer lugar, porque sin ninguna razón válida y sin considerar para nada el descuadre fiscal existente, aumenta los gastos en un monto apreciable; segundo, porque mantiene el statu quo de la parafiscalidad, pues no hay una efectiva sustitución de los aportes parafiscales por aportes generales del presupuesto. En la práctica lo que se produciría sería un aumento del gasto público, tanto por la vía del presupuesto como de los aportes, que si bien éstos no se contabilizan en el programa anual de gastos, de todas maneras son gasto. En ese mundo hipotético, no sólo se mantiene la carga de los aportes, sino que habría necesidad de aumentar otros impuestos para cubrir el subsidio proyectado. Tercero, el enredo administrativo que armaría no contribuye a mejorar la gestión. Ante experimentos como el propuesto, es preferible limitar la acción a elevar la eficiencia y la productividad del gasto, mediante una mejor asignación de los recursos –en las Cajas hay mucho por hacer, al igual que en el Sena y el ICBF–, que ponerse a ensayar soluciones que no ayudan a resolver los males. "No cabe duda de que las Cajas de Compensación, el Sena y el ICBF le han prestado un gran servicio al país, pero creo que algo hay que hacer en orden para resolver la grave dificultad que entraña el alto desempleo".rosgo12@hotmail.com *Ex ministro de Agricultura ADRVEG

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