A sombrerazos

A sombrerazos

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noviembre 13 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-13

El presidente de la comisión tercera de la Cámara, doctor Carlos Zuluaga, convocó la semana pasada a un importante foro para analizar la reforma financiera que presentará el Gobierno a consideración del Congreso el año entrante. Como toda iniciativa que toca con la organización del sector financiero, con el crédito, con las pensiones, con los ahorradores y con la fe pública depositada en las instituciones crediticias, el tema despierta desde ahora sanas controversias. Para lo cual este foro constituyó un interesantísimo abrebocas de lo que serán las discusiones una vez el proyecto se radique oficialmente. De los muchos aspectos de que se ocupa este anteproyecto de ley -algunos muy importantes y otros francamente inocuos- quisiera referirme a dos cuya aprobación, en caso de darse, podría generar consecuencias muy negativas. El primero, consiste en que se levanta la prohibición que rige desde mediados de los años ochenta del siglo pasado cuando se le prohibió perentoriamente al sistema financiera que destinara “recursos del ahorro privado para operaciones dirigidas a adquirir el control de otras empresas con fines especulativos o en condiciones que se aparten sustancialmente de las normales en el comercio”. Esta prohibición, que se adoptó durante la administración Betancur como una de las herramientas para combatir la grave crisis bancaria que estalló por aquel entonces en el país, y cuyos casos emblemáticos fueron el conglomerado del Grupo Grancolombiano y el del Banco Nacional, que utilizando con ligereza ahorro captado del público se apoderaron de infinidad de empresas del sector real, debe mantenerse. Así hayan cambiado las circunstancias durante el último cuarto de siglo, el riesgo sigue latente de que utilizando ahorro del público se desaten de nuevo malsanas oleadas especulativas. No existe una necesidad que justifique el levantamiento de esta sana prohibición. La segunda propuesta que puede resultar muy inconveniente tiene que ver con la regulación de los intereses en Colombia. La propuesta que aparece en el anteproyecto -de aprobarse- conduciría a una nueva alza en las tasas de interés. Lo cual resulta contradictorio con la actitud del propio Gobierno que frecuentemente le hace admoniciones al Banco de la República para que no suba los intereses, alza que ahora prohíja con esta propuesta. En marzo de 1999, se adoptó lo que entonces se conoció como el ‘sombrerazo’ que consistió (ante las astronómicas tasas de interés que entonces prevalecían y que estaban ahogando al sector productivo del país) en que la Superintendencia Bancaria redefinió la metodología utilizada para certificar corriente, incluyendo en su cómputo los intereses de los créditos preferenciales. Esta sola medida significó la baja de 10 puntos en la estructura del costo del dinero. Lo cual, unido al control de la inflación que desde entonces ha permitido ubicar el incremento de los precios en niveles de un solo dígito, hizo posible bajar los intereses desde las estratósferas del 60 por ciento a niveles del 15 por ciento. La recuperación de la economía colombiana a partir del 2000 encuentra en esta medida sus más profundas raíces. Este ‘sombrerazo’ a las tasas de interés se complementó con una reforma incluida en la Ley 510 de 1999, que consistió en reducir la diferencia máxima permitida entre el interés de mora y el interés corriente a una y media veces y no al doble como estaba autorizado hasta 1999. Para tal efecto, se modificó el Artículo 884 del Código de Comercio. Pues bien, el anteproyecto de reforma financiera echa marcha atrás en esta legislación al volver a ampliar la distancia autorizada entre interés corriente y moratorio, con lo cual, en la práctica, el techo de la usura se elevaría en el país. En un momento en que las tasas de interés están volviendo a subir como consecuencia de las restricciones monetarias que impuso el Banco de la República desde mayo del 2007. Este tipo de foros, como el convocado en buena hora por la Presidencia de la Comisión Tercera de la Cámara, sirven pues para reflexionar a tiempo sobre las reformas legales que vayan a introducírsele al delicado mecanismo del sistema financiero. Juan Camilo Restrepo Ex ministro de Hacienda La propuesta que aparece en el anteproyecto -de aprobarse- conduciría a una nueva alza en las tasas de interés”.

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