Unas son de cal y otras de arena

En promedio, podría decirse que la gestión de Álvaro Uribe ha sido regular, excepto en el caso de la lucha contra la guerrilla, y muy pobre en áreas de gran importancia para el bienestar.

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enero 24 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-24

Entre 1.440 personas directivas de distintos sectores, encuestados por la empresa Cifras y Conceptos, las instituciones que gozan de mayor prestigio son criaturas de la Constitución del 91: el Banco de la República, la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia. Ellas les generan mayor confianza que la Iglesia Católica, el Ejército y la Presidencia, que han sido las tres instituciones que generalmente lideran en las encuestas en materia de confianza.

Si esto refleja lo que piensa la clase dirigente de este país, entonces no son bien vistos los esfuerzos que han realizado el Presidente y sus adláteres para desprestigiar a las cortes, o las ofensivas emprendidas por ellos, periódicamente, contra el Emisor por actuar con independencia.

La razón por la cual la Presidencia despierta confianza solamente entre el 56 por ciento de los sondeados, mientras que el 63 por ciento cree más en la Corte Suprema se puede interpretar como un respaldo de estos líderes de opinión a la Corte en su enfrentamiento con Uribe, que es lo que ha marcado en las noticias durante el último año. También se puede entender que los ataques de los ideólogos cercanos al Presidente y del mismo jefe de Estado contra la Constitución del 91 han sido infructuosos, por lo menos a nivel de la gente mejor informada que no respalda estas iniciativas desestabilizadoras.

Las instituciones distinguidas con la confianza de este grupo dirigente deben entender este reconocimiento como un respaldo para seguir adelante en el cumplimiento de sus respectivas misiones. En este momento, el peso de esa responsabilidad lo debe soportar la Corte Constitucional que cuenta con la confianza para tomar una decisión acertada y ayudarle a Colombia a superar la incertidumbre que ha creado el Presidente con su aspiración a continuar en el poder y la ambigüedad que fomenta sobre sus propias intenciones con su insistencia, reiterada, pero cada vez más socarrona, de que tiene que resolver la encrucijada de su alma.

Dicha encrucijada consiste en creer que no es bueno para la democracia que él se haga reelegir en el 2010, y no encontrar entre los otros candidatos de su partido o de la oposición a alguien que, en su concepto, lo pueda suceder. Es posible que este sondeo le ayude a resolver esa incertidumbre.

Los encuestados califican muy bien el desempeño de su Gobierno en combatir a la guerrilla, el narcotráfico y el paramilitarismo, en ese orden. Su desempeño no es tan bien juzgado, pero es pasable en materia de competitividad, crecimiento económico, educación y vivienda, infraestructura y relaciones internacionales. Pero los consultados tienen una opinión desfavorable del manejo de la salud, del medio ambiente, de la justicia o de la seguridad ciudadana (frente a la delincuencia común). Y la opinión es abrumadoramente negativa en lo que se refiere a combatir el clientelismo y la corrupción o a mejorar las condiciones de desempleo y pobreza.

En promedio, podría decirse que la gestión ha sido regular, excepto en el caso de la lucha contra la guerrilla, y muy pobre en áreas de gran importancia para el bienestar, el desempeño del Estado y la equidad.

El alma del Presidente quizás pueda encontrar sosiego en estos resultados y se identifique con la letra la canción que dice: Sigo buscando cuál es la razón /De porqué me das una de cal y otra de arena/Si te he dicho ya que pa mi es una condena/ Que me lleva hasta desesperar/Y no sé cómo arreglar/Si cuanto más te pido menos das/No quiero regresar a vivir de esa manera... 

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