¿Cuáles son los grandes problemas que enfrentarán las empresas en los próximos diez años?

A esta pregunta formulada por Fatma Abdullah, de Dubai (Emiratos Árabes Unidos) responden Jack y Suzy Welch*.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

La mayor parte de los mensajes que recibimos son sobre noticias de actualidad, ya se trate de los problemas crediticios o de la falta de alimentos. Por lo tanto, su pregunta a largo plazo es una agradable sorpresa que nos causa alivio. Subraya una realidad importante que es fácil de olvidar: en materia de negocios, usted nunca puede cesar de planificar para el futuro. Inclusive cuando parece que el presente requiere toda su atención.

Por cierto, imagine si los bancos que en años recientes estaban desesperados por hacer préstamos hubieran planificado para el momento en que el mercado de la vivienda comenzara a contraerse. Tal vez ahora estaramos oyendo más sobre ganancias récord que sobre préstamos impagos. O imagine si los norteamericanos hubieran planificado sobre formas de lograr la independencia en materia de energía. Tal vez en la actualidad podramos ver cómo plantas nucleares satisfacen un porcentaje significativo de nuestras necesidades energéticas, como ocurre en Francia, en Japón, y en Suecia.

Pero todos saben que pronosticar lo que ya ocurrió es fácil. Y usted está pidiendo un diagnóstico del futuro.

Por lo tanto, enfilemos en esa dirección. Para decirlo con sencillez, en la próxima década el mercado global va a seguir siendo muy competitivo. Y eso obligará a los gerentes a que sus organizaciones sean más ágiles, productivas, innovadoras y avanzadas a nivel tecnológico.

¿Noticias viejas? Estamos de acuerdo. La mayoría de las empresas han lidiado durante los últimos años, si no durante más cantidad de tiempo, con el impacto transformador de la globalización.

Por lo tanto ¿qué es realmente nuevo para añadir a su lista de "grandes preocupaciones" para el futuro? Con el mayor respeto para los pronosticadores profesionales, algo que no somos, hemos añadido tres elementos, en base a una serie reciente de reuniones con grupos pequeños de ejecutivos en Estados Unidos, Europa oriental, el Medio Oriente y la India.

El primer elemento, y el más importante, está relacionado con empresas de familias, que constituyen una gran parte de muchas economías. Tales compañías, por supuesto, tienen un vigor muy peculiar. Pueden dar a los empleados un sentido de humanidad y de pertenencia, y crear compromisos. Y en tiempos difíciles, esas culturas pueden tener una gran resistencia y ser muy comprensivas.

Pero creemos que comienza a abrirse una grieta en la base de muchos de esos negocios controlados por familias. La primera razón está vinculada al foco de la tradicional empresa familiar en la preservación de riqueza, en lugar de dedicarse a su acumulación.

Ese enfoque de "proteger los bienes" pudo haber funcionado en tiempos menos complejos, pero resulta devastador en un medio ambiente global donde la necesidad de crecer y de aceptar riesgos es esencial para sobrevivir. Y luego está la sucesión, algo que nunca ha resultado fácil dentro de una empresa controlada por una familia. Pero en la actualidad, un aumento de la longevidad indica que muchos patriarcas pueden quedarse en el poder muchos más años. Y eso obliga a toda una generación de miembros de la familia a hacer otras cosas. Los 'chicos' de la actualidad no quieren esperar hasta cumplir 50 años para encargarse de una empresa y hacer un impacto en su sector.

Al mismo tiempo, muchos patriarcas continúan aferrados a la vieja práctica de entregar sus compañías a su progenie, sin importar el talento. Esa tradición podía servir en un mundo menos competitivo, antes de la globalización. Pero ahora no funciona.

El segundo elemento que debemos añadir a la lista de 10 años es la falta de gerentes profesionales en el mundo en desarrollo. En un reciente viaje que hicimos a su país, por ejemplo, escuchamos a directores generales de varias compañías locales y de Occidente lamentar la falta de personas para administrar sus operaciones, desde recursos humanos hasta finanzas.

Por cierto, ese desafío (como todos los desafíos) presenta una oportunidad enorme para un gerente con experiencia que tiene la ambición, el interés y una mentalidad global para trabajar en el exterior durante varios años.

Y finalmente, mencionamos un elemento que ha permanecido con los negocios desde siempre, pero debe crecer en importancia durante la próxima década, y que reduce la productividad de los empleados: la corrupción. No estamos hablando de la corrupción en gran escala de las corporaciones, aunque eso es horrendo, sino del tipo de cultura de la 'recompensa', que es una norma en muchas partes del mundo en desarrollo.

Entendemos que tales culturas crecen en un mundo donde los salarios son muy bajos. Y eso obliga a muchas personas a buscar otras fuentes de ingresos. Por lo tanto, si usted quiere pasar por el aeropuerto de Nueva Delhi, debe dar algo de dinero a quienes revisan el equipaje, y para conseguir una licencia de taxi en Sao Paulo, Brasil, debe 'agradecer' a los reguladores locales.

Cada burócrata con un sello en la mano se convierte en una especie de empresario.

Pero la existencia de una economía que actúa en las sombras va quitando vitalidad a las verdaderas, desviando dinero, energía y esperanzas.

Pero eso no significa que seamos pesimistas. Sí, la situación de las empresas controladas por familias nos preocupa, así como la escasez de gerentes profesionales y el exceso de corrupción. Aún así, los negocios siempre han logrado resolver desafos que parecan imposibles de superar. Y mañana no va a ser diferente.

*Jack y Suzy Welch son autores del libro 'Winning'. Pueden enviarles preguntas al correo electrónico a Winning@nytimes.com.

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