Estos son los retos tributarios del próximo Presidente

Para Fedesarrollo, el desafío del nuevo Gobierno será ordenar el sistema de tarifas y mejorar el recaudo. Estudio revela que la productividad de los impuestos es baja.

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abril 22 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-22

Pocos tributos, regímenes y tarifas únicas, ninguna o pocas exenciones y trámites expeditos. Ese sería el ideal de un sistema tributario, según el ex ministro de Hacienda, Guillermo Perry, quien hizo la investigación que será la base del último de los debates con los candidatos presidenciales, organizados por Fedesarrollo y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Colombia no cumple ninguna de esas condiciones. El régimen de impuestos en el país no se enmarca en el precepto de la eficiencia económica, puesto que, para ello, tendría que gravar sólo el consumo, tener bajas tasas y ser neutro entre actividades, según propone Perry.

Hablar de un adecuado sistema tributario requiere, además, "evitar la doble tributación internacional o nacional que se está presentando en el país. De igual manera, se requiere que los impuestos indirectos graven los bienes y servicios importados en forma idéntica a los locales (excepto por un arancel, ojalá bajo y uniforme) y eximir las exportaciones, ya que éstas serán gravadas en el país de destino", señala Perry en su documento.

El investigador de Fedesarrollo dice que es indispensable eliminar las diferencias existentes y que hacen que en Colombia ocurran exabruptos como cuando dos contribuyentes en circunstancias similares pagan distintos impuestos, es decir, no hay equidad horizontal.

La equidad vertical es otra ausente en nuestro mecanismo de tributación, porque no se hace realidad el principio señalado en la Constitución de 1991, que se refiere a que, entre más ingreso o riqueza se tiene, hay que contribuir en mayor proporción.

La lógica de la eficiencia económica plantea que un país, al igual que una empresa, funcione con un equilibrio entre ingresos y gastos. Sin embargo, la sostenibilidad de las finanzas públicas nacionales no ha sido posible. Prueba de ello es el déficit registrado en el 2009, de 4,1 por ciento del PIB y que en el 2010, según el Ministerio de Hacienda, será de 4,5 por ciento.

Según Guillermo Perry, "el recaudo es insuficiente frente a las necesidades, y la productividad de los tributos es muy baja en comparación con la de otros países".

Costo fiscal

Cada uno de los impuestos tiene sus propias deficiencias. El tributo a la renta de las empresas es uno de los señalados por Perry como ejemplo de exenciones que, no sólo generan un alto costo fiscal, sino una marcada inequidad.

"Privilegios como rentas exentas, deducciones especiales y descuentos, concedidos a empresas y personas naturales, según los estimativos de la Dian, representan más del 1,6 por ciento del PIB".

Activos fijos

Las deducciones por inversión en activos fijos llevan la delantera en esta situación, al tener el 52,6 por ciento del costo fiscal total calculado por privilegios tributarios. Sobre el particular, el Gobierno Nacional ha sustentado que la política adoptada en este sentido, se ha orientado a aumentar la inversión privada que tanto necesita el país para generar empleos y mover la economía. Sin embargo, Fedesarrollo dice que los resultados son modestos.

Adicionalmente, Guillermo Perry llama la atención sobre la dificultad que habrá en el futuro, si se intenta corregir esta situación, pues "un gran número de empresas beneficiarias, que responden por una considerable proporción del capital total en cada sector, han procurado congelar sus privilegios a través del uso de Contratos de Estabilidad Jurídica".

Dicha normatividad, contemplada en la Ley 963 del 2005, también se aprobó para promover la inversión, tanto nacional como extranjera. 

Renta, con muchas exenciones

En lo que tiene que ver con el impuesto a la renta personal, el informe de Fedesarrollo advierte que el recaudo de este tributo es irrisorio. La razón, la exención que predomina en las rentas laborales, porque el régimen tributario contempla deducciones para empleados que presenten gastos en educación, salud y adquisición de vivienda entre otros.

Es así que, "sólo un 1,56 por ciento de los colombianos tiene obligación de contribuir, mientras que los demás se eximen con la presentación de sus certificados".

En el pago de este tributo también hay inequidad, ya que los beneficios los aprovechan las personas con tarifas marginales altas. El efecto sobre las finanzas son más bajas que en el impuesto a la renta de las empresas, pero no deja de ser significativo.

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