Sostenibilidad

Desde hace tiempo el tema de la sostenibilidad se ha convertido en una especie de slogan que todos utilizan, pero pocos tienen claridad lo que implica.

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septiembre 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-26

Qué es sostenible y qué no lo es, resulta con frecuencia algo confuso. Pero lo que es cierto es que la Sostenibilidad, así en mayúsculas, se ha convertido en parte de la llamada agenda global y marca la pauta a gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil a lo largo y ancho del planeta. Un gran disparador del tema han sido los fenómenos climáticos, que han puesto en evidencia que las advertencias sobre el cambio climático tenían fundamento y que lo ambiental era algo que tenía efectos reales y muy inquietantes. Lo ambiental, sin embargo, es sólo una de las dimensiones de la sostenibilidad, pues limitarse a ello no es suficiente. El tema hay que mirarlo desde la óptica de las personas y de las sociedades que también tienen que desarrollar actividades productivas para vivir, así tengan que usar recursos naturales. Además, deben contar con unas condiciones de su entorno social que les haga factible su convivencia y su desarrollo personal. En síntesis, lo que se requiere es una adecuada y balanceada articulación entre las dimensiones económica, social y ambiental para lograr algo que se puede resumir de una manera sencilla en la obtención de los mejores resultados de la actividad, la política o la iniciativa en el corto plazo sin sacrificar los resultados del mediano y el largo plazo. Eso, en términos simples, es un modelo sostenible. Desde la óptica empresarial esto debería ser una preocupación de la alta gerencia en todas las compañías, pues la importancia creciente que tiene el tema hace que lo que antes era algo que diferenciaba a quien se preocupaba por estos asuntos y, en algunos casos, le permitía obtener alguna ventaja se está convirtiendo en algo que terminará siendo la norma y barrera de entrada, que pueden volverse infranqueables en algunos mercados. Claro está, que esto es algo que se evidencia de manera más obvia en los mercados de exportación de los países desarrollados, pero no se puede olvidar que la presencia creciente de inversionistas extranjeros que deben responder a sus partes interesadas (stakeholders) hará cada vez más frecuente que en la relación con las empresas colombianas aparezcan las exigencias sobre los estándares de sostenibilidad aplicados. Lo que se aprecia, entonces, es que lo que venía siendo un discurso académico y una preocupación relativamente teórica cada vez tiene un contenido y unas consecuencias más concretas y, para las relaciones comerciales y empresariales, supone normas más específicas. Llámense certificaciones, informes de sostenibilidad o auditorías, las exigencias son concretas y, en algunos casos, significan cambios importantes y procesos complejos. Antes que oponerse al tema o desconocerlo hay que aceptarlo como una realidad del mundo actual y como parte de las reglas del juego de estos tiempos, e incorporarlo en la agenda empresarial con todo lo que ello implica. El tema es ineludible. rvillaveces@rvpconsultores.comHELGON

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