Sostenibilidad, una lección clave

Después de la crisis hipotecaria de 1998 y la intervención de Fogafín a Granahorrar, en la Fundación Granahorrar se empezó a tejer la teoría de que el ejemplo empieza por casa.

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julio 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-02

Por eso, aprender a autosostenerse es la política de esta entidad, que se especializó en atender población vulnerable y con discapacidad. Así, ahora dedican sus esfuerzos a entrenar a personas con discapacidad física, cognitiva (autismo y retraso mental, entre otras) y sicológica para que puedan obtener un trabajo y ser independientes financiera y socialmente. “Lo más importante es eliminar la discriminación y romper el mito de que una persona discapacitada sólo es una carga para el resto de la familia. Un dato importante si se tiene en cuenta que la mayor parte de hogares provienen de estratos sociales muy bajos donde, de hecho, la falta de estabilidad laboral para todos los miembros del grupo familiar es una constante”, indica Jorge Mario Arango, gerente de la Fundación Granahorrar. En los 14 años de vida de la entidad, han logrado formar a más de 4.000 personas, en cuanto a los deberes y los derechos que tienen como ciudadanos y como parte de una familia. La idea es que adquieran hábitos de disciplina, productividad y trabajo en equipo. “Ellos no sólo deben aprender a realizar sus funciones, también es vital que puedan solicitar un empleo, hacer una hoja de vida y pasar una entrevista. Además, es fundamental que entiendan el concepto integral de atención al cliente, mercadeo y control de calidad, entre otros, para ayudar al crecimiento de las compañías”, explica Arango. Estos conceptos los extendieron a tres grupos altamente vulnerables y que, a su vez, necesitan recomponer sus familias, sobreponerse al duelo del desarraigo y de la falta de unidad social: los habitantes de la calle, los hombres y mujeres cabeza de hogar, campesinos desplazados y adultos mayores. “Estos grupos tienen ciertos problemas en común: una discapacidad sicológica (muchos sufren de paranoia por la violencia a la que fueron sometidos), no tienen ingresos ni vínculos sociales y no conocen los beneficios ni la atención que les ofrecen los gobiernos locales”, relata quien considera que más que capacitarlos hay que formarlos. De hecho, una de las enseñanzas más importantes es aprender a sacarles el jugo a las cajas de compensación y a las EPS. “Las cajas invierten grandes presupuestos en crear programas de salud, recreación o capacitación para sus afiliados, si se aprovechan rendirá más el presupuesto familiar”, agrega Arango. Por ello, buscan convenios con entidades de alto nivel para ofrecer servicios como aseo de cajeros electrónicos y cabinas telefónicas públicas, mantenimiento de prados y jardines y manejo de material reciclable. De igual forma, mantienen un convenio con la Alcaldía de Bogotá para formar 470 jóvenes y discapacitados físicos y 100 habitantes de la calle. Además, están entrenando a 200 adolescentes entre 14 y 19 años, bajo el cuidado del Instituto de Bienestar Familiar pero que no pudieron ser adoptados, precisamente, porque tienen limitaciones cognitivas. A través de una alianza con la Institución Social Opción Vida, capacitó en técnicas postales a un grupo de 125 personas desplazadas y les generó empleo directo a 45 de ellas como operadores de correo. IMPULSO A LOS PROYECTOS PRODUCTIVOS Luego de pasar por la Fundación, un grupo de más de 60 personas ha creado 17 proyectos productivos que van desde producción de pulpa de fruta (mermeladas y conservas), productos de aseo y venta de serigrafía y screen, hasta el montaje de una granja agroindustrial de hierbas aromáticas. Para impulsar estos planes de negocio, la Fundación Granahorrar está organizando eventos corporativos con el fin de atraer la inversión del sector empresarial que permitan generar capital semilla. “Risas con un propósito” es el primer evento del humorista Camilo Cifuentes, que se realizará en el presente mes de julio, y con el cual se espera recaudar los fondos necesarios para poner en marcha sus planes de negocio. También apoyan a un grupo de 400 personas de Usme, en Bogotá, que tiene una empresa de empleo asociativo donde ofrecen servicios de mensajería, panadería, telemercadeo y aseo de inmuebles.Las ayudas ofrecidas con la formación Según Jorge Mario Arango, director de la Fundación, si se quiere que la formación sea verdaderamente efectiva requiere una inversión económica inicial, pues han entendido que las familias apenas tienen recursos para sostenerse. Las ayudas consisten en: Refrigerios y almuerzo con el debido balance nutricional. La capacitación, el menú y el transporte requiere de unos 450.000 pesos mensuales. Aunque depende de la disposición de cada persona, un plan tarda entre un año (para discapacidad física) y dos (para cognitiva). Un ejemplo de productividad es el de Orlando Orozco, invidente, quien trabaja en Cerracol, una empresa dedicada a la producción de cerraduras que ahora, gracias a su destreza reporta un incremento del 25 por ciento en su productividad. “Este tipo de consecuencias nos produce mucho orgullo, porque nos reafirma que los discípulos han entendido que atrás de ellos hay otros esperando una oportunidad”. dijo Arango.WILABR

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