Strauss-Kahn: arrepentimiento de ocasión

En reciente conferencia universitaria, Dominique Strauss-Kahn declaró que "el Consenso de Washington ha dejado de existir", afirmación extraña en labios del vocero del FMI, entidad que ha presionado a los países a adoptar dicho ideario, como condición para acceder a los créditos.

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mayo 16 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-16

El Consenso recoge un decálogo de políticas redactadas por John Williamson a comienzos de los 90 y constituía un núcleo de acuerdos convenientes a la Banca acreedora internacional, pero que no consulta las necesidades de desarrollo de los países: enfatizaba la estabilidad fiscal frente al desborde inflacionario que dejaron los gobiernos de Siles Suazo en Bolivia, José Sarney en Brasil, Raúl Alfonsín en Argentina y Alan García en Perú; pero tras su adopción, estos países vivieron severas recesiones. En el mencionado discurso Strauss-Kahn se regocija del realce del papel que el FMI ha tenido en la actual crisis y reivindica su participación en los planes de rescate de los países europeos; pero su arrepentimiento no le alcanza para reconocer que el FMI no fue capaz de prever ni prevenir la crisis hipotecaria de EE. UU., aunque analistas como Nouriel Roubini y Raguram Rajan lo advirtieron de modo explícito y sólo recibieron rechazo. Otra idea inesperada del referido discurso es el reconocimiento de Strauss- Kahn acerca de que el péndulo se desplazará desde el mercado hacia el estado, como si se tratase de una moda (tal como lo mostró el nobel Krugman en su texto emblemático 'Desafiar el saber convencional'); y pese a que autores como Stiglitz y North enfatizaron, mucho antes de que la crisis explotase, en la necesidad de la regulación y el papel de las instituciones en el proceso económico. Resulta repugnante que el Gerente del FMI se muestre preocupado por la persistencia de la pobreza y advierta sobre los riesgos de tensión social y pérdida de gobernabilidad que ella ocasiona, si las políticas que el FMI ha impuesto tienen mucho que ver en el agravamiento de la situación social. Además, estas políticas contribuyeron al desmantelamiento de las redes de protección social que deben operar como estabilizadoras en épocas de crisis. Strauss-Kahn se muestra optimista acerca de la utilidad que en el futuro tendrán los acuerdos de Basilea III para evitar los excesos de los bancos, sin decir una palabra sobre el hecho de que los acuerdos de Basilea II, que ya existían, fueron abandonados por Reagan para otorgar todas las facilidades a los banqueros de utilizar el dinero de los ahorradores en actividades de banca de inversión. Resta por ver si el arrepentido gerente reitera este mea culpa ante sus directivas y si cambian sus políticas, o si sólo se trata de la plataforma de lanzamiento de su eventual candidatura por el partido socialista a la presidencia de Francia. bethovenhv@yahoo.com]HELGON

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