‘Subsidiar las siderúrgicas, mejor que las salvaguardias’

El presidente de Bekaert (Latinoamérica), dueña en Colombia de Proalco, dice que las importaciones de alambrón con arancel solo benefician a una compañía en el país y, como consecuencia, su operación en este país ha tenido que despedir a 40 empleados desde finales del año pasado.

Alejandro Sananez Falcon, presidente de Bekaert.

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Alejandro Sananez Falcon, presidente de Bekaert.

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febrero 06 de 2014 - 11:45 p.m.
2014-02-06

La salvaguardia a la importación de alambrón de acero decretada en octubre del año pasado sigue generando polémica. Alejandro Sananez Falcon, presidente para Latinoamérica de la compañía belga Bekaert, dueña, entre otras, de Proalco (Colombia), afirma que se trató de una norma para favorecer a Acerías Paz del Río, empresa que ni siquiera produce el total de la demanda nacional.

Lógicamente, están contra la imposición de salvaguardia a las importaciones de alambrón...

Sí, y en realidad hay un solo productor en Colombia y de solo una fracción de lo que se consume internamente: Acerías Paz del Río.

¿Qué uso específico le dan ustedes al alambrón en el proceso productivo?

Es como la tela para los textileros, y es la materia prima para todos los procesos del alambre.

¿La producción local atiende la demanda interna?

No en cantidad ni en calidad.

La demanda interna, en números redondos, son unas 400 mil toneladas anuales. Se produce nacionalmente solo entre el 40 y el 50 por ciento de ese volumen.

Lo que lamentablemente está sucediendo es que, tratando de ayudar a una industria nacional, se está perjudicando toda la cadena productiva.

El alambrón es el 70 por ciento del costo del producto y, de lejos, el insumo más importante para los transformadores de acero.

¿A cómo está la tonelada?

En este momento, Acerías Paz del Río nos vende sobre 800 dólares la tonelada y en el mercado internacional se puede comprar, transportado a puerto colombiano, a unos 600 dólares.

Pero tomando en cuenta los gastos de nacionalización y transporte, la diferencia se reduce a aproximadamente 150 dólares, es decir, es 20 por ciento más económico el alambrón importado que el producido por Acerías Paz del Río. Digamos que puede costar 150 dólares más de lo que nosotros podríamos comprar ese mismo producto afuera.

Si no se prolonga la salvaguardia, ¿en qué invertirían?

La planta de Soacha produce en la actualidad más o menos 50 mil toneladas anuales y nuestro objetivo en los próximos años es llegar a 150 mil. Queremos crecer, tenemos que despegar esta compañía y lo vamos a hacer a la velocidad que lo permita el mercado de una forma rentable, con calma porque la empresa está conformada en su mayoría por colombianos, y queremos que crezca acorde con la realidad.

¿De cuánto puede ser esa eventual inversión?

La inversión en cuanto a dinero para triplicar la producción está lista, disponible, pero condicionada a que la rentabilidad sea factible.

En los próximos diez años, nos gustaría invertir 20 millones de dólares. Nuestro plan en Colombia es hacer dos centros productivos.

Completaríamos una parte del plan de expansión en Sibaté y el resto, muy seguramente en la costa Atlántica.

Sin embargo, no somos muy optimistas con el plan de exportación desde este país porque no produce a costos competitivos y hay algunos elementos, como la electricidad y el combustible, que son más costosos que otras naciones con las que se compite en el mercado internacional, como Perú.

Recientemente, Bekaert tomó la decisión de instalar una nueva planta en Costa Rica, y las otras opciones eran México y Colombia, pero como acá había variables como costos de energía, combustible y logística, no se hizo. Esto, además de las ventajas fiscales de hacer un megaproyecto en Costa Rica, es una prueba de lo dinámicas que pueden ser las cosas.

¿De cuánto será la inversión de Bekaert en Costa Rica?

Unos 18 millones de dólares y la planta se abre a operación comercial a partir de julio de este año.

¿Qué hicieron para amortiguar la salvaguardia?

Redujimos el tamaño de la empresa e hicimos una reducción de aproximadamente el 10 por ciento de la nómina de trabajadores y unos 40 de ellos fueron despedidos a finales del 2013.

También, lamentablemente, empezamos a subir las importaciones de productos terminados para el mercado de Colombia.

Algo que va en contra de nuestro plan de negocios, pues estamos para vender la producción de nuestra fábrica local.

¿Qué porcentaje importan?

En el mejor momento, hemos comprado entre 40 y 50 por ciento de nuestras necesidades de alambrón acá, y el resto lo hemos importado.

En este momento, estamos comprándole muy poco a Paz del Río, luego combinamos las compras.

¿No harán inversiones nuevas este año?

En el 2014 tenemos un presupuesto moderado, de aproximadamente 1,7 millones dólares.

¿Cómo le irá al mercado siderúrgico?

“Estamos preocupados en general por la industria y vemos un decrecimiento que nos afecta. Esto puede ser justamente el reflejo de la ausencia de medidas para estimular en el largo plazo que el sector industrial se desarrolle.

Vemos también que el sector agrícola no ha tenido el desempeño que hubiéramos esperado y que el motor de la demanda ha estado más hacia la construcción.

Este sector sí ha tenido un desempeño económico más interesante en los últimos años y ha sido el impulsor de la economía.

En lo personal, veo la situación con preocupación porque no se toman acciones para estimular a largo plazo la manufactura en el país.

Sobretodo, que Colombia tiene una población interesante y un poder adquisitivo en crecimiento. Las medidas son antiindustriales y la fabricación aquí a veces es más costosa que en otros latinoamericanos.

Rolando Lozano G.

Economía y Negocios

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