‘Subsidio a tasa para vivienda se usó mal’

“Un instrumento del alcance del subsidio a la tasa de interés habría sido más efectivo si se hubiera destinado para respaldar los créditos de vivienda de la gente más pobre, donde realmente se necesitaba”, dijo Álvaro Villota, gerente de la constructora Norco, con la cual se ha dedicado a la Vivienda de Interés Prioritario (VIP), donde, precisamente, está el déficit.

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abril 19 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-19

Para el empresario, esto significa que algo más de 800 mil millones de pesos para 70 mil créditos de vivienda fueron mal utilizados. De este y otros temas habló Villota, quien contrario a otros constructores nunca ha diversificado su mercado. Desde los años noventa ‘se casó’ con la vivienda popular y la defiende a pesar de considerar que no hay una verdadera política que la respalde. ¿Por qué tan crítico con el subsidio a la tasa? Es una buena medida, pero para atender la necesidad de quienes realmente necesitan vivienda. La realidad demostró que muchos compraron a través de este beneficio para tener una segunda casa. Obviamente, para los constructores de estrato medio fue un éxito. ¿Cómo hubiera funcionado mejor? Con la destinación correcta, es decir, para la gente que busca una vivienda entre 50 y 70 salarios mínimos (27,3 y 38,2 millones de pesos, respectivamente) se habrían podido respaldar otros 70 mil créditos. ¿Por qué su obsesión por construir vivienda popular? Porque es un mercado inmenso y, obviamente, por la formación. ¿Se especializó en el tema? Venía de hacer campamentos para el sector petrolero y, en cierta forma, era algo similar. Además, cuando fui director del Fondo Nacional de Ahorro, de 1995 a 1998, tuve la oportunidad de conocer los procesos de la vivienda popular en Chile y México, y comprobé que podía hacer algo similar en Colombia. ¿Y sí ha cumplido los objetivos trazados? Uno tiene en mente mucho más, pero infortunadamente aún no contamos con una política de vivienda sólida. Aun así, con calidad y buena gestión nos hemos consolidado en el mercado de vivienda popular. ¿Cómo sobrellevó la crisis de finales de los noventa y las eventualidades del 2008? Curiosamente, la incursión en este segmento fue producto de la crisis inmobiliaria, especialmente de la vivienda especulativa, algo que ha sido recurrente en otros países. El caso de España, actualmente, es una muestra de eso. Allá se fortaleció la Vivienda Protegida Oficial –que es la social nuestra– a raíz de la crisis que tocó a los segmentos altos. Igual ha pasado en Colombia y eso abre mercados a quienes tenemos oferta de VIS. Pero algo bueno debe tener la política de vivienda... Claro. Me parece acertado el papel de las cajas de compensación como garantes del desarrollo de proyectos por parte de los constructores privados. Un caso claro es el de Colsubsidio, con la Ciudadela Maiporé en unos terrenos que tiene en Soacha. Ellos lideran la promoción y nosotros participamos, al lado de las constructoras Mazuera y Prodesa en la ejecución de las viviendas. Por otra parte hay que reconocer el trabajo silencioso y efectivo que encabezó Diego Echeverry (fallecido) con la Mesa de Vivienda Social de la Universidad de los Andes, que -de hecho- articuló gran parte de la política pública de vivienda. El crédito para la gente de escasos recursos ha sido un cuello de botella, ¿cómo percibe el tema? En medio de las eventualidades destacó que el sector financiero le haya apostado al sector formal que devenga entre uno y dos salarios mínimos, a través del cuál les permitió acceder a préstamos para vivienda. Pero hay vacíos con los informales... Considero que primero debemos resolver los problemas del sector formal. Esto no significa que no se trabaje en fórmulas para los independientes. Usted había sido crítico con algunos productores de insumos por el alza de los precios, ¿cómo va el tema? En este punto también debemos reconocer que, por fin, ellos entendieron el negocio. Pactar que sólo una vez al año subieran los precios fue un gran logro. Firmas como Cemex, Diaco y Pavco, entre otras, comprendieron que eso era importante para construir vivienda con tranquilidad, especialmente social, sin el temor de quebrarnos. Algo que era necesario, porque la demanda en este segmento no depende de los ciclos, como sucede en otros rangos. ¿Coincide con quienes dicen que la vivienda prioritaria está en vías de extinción? Es un hecho que la tierra se agotó en el 2007. A raíz de eso las opciones de construir en este rango desaparecieron hasta que surgió la posibilidad de habilitar suelo a través de los macroproyectos, un reto financiero y constructivo más complejo... Pero ahora que la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo del Plan Nacional de Desarrollo que los impulsaba, ¿qué le espera a este mercado? Gestionar fórmulas para que no se frene la producción de vivienda popular. Eso le espera al próximo Gobierno. Finalmente, ¿cuál es el escenario general de la construcción? Saturación en oficinas y parques industriales; estabilidad en estratos 4 y 5, y recuperación en estratos altos dentro de dos años. Álvaro Villota Bernal GERENTE DE LA CONSTRUCTORA NORCO Su imagen El gerente de la constructora Norco, Álvaro Villota Bernal, es promotor inmobiliario, constructor y consultor con experiencia en vivienda, que le han merecido, entre otras distinciones, el Premio Lista de Honor Hábitat, otorgado por la ONU en Dalian (China) en 1999. Es ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes, con estudios en micro y macroeconomía, y un programa de desarrollo gerencial de la misma universidad. Además, fue director General del Fondo Nacional de Ahorro entre 1995 y 1998. " En materia de vivienda, la única propuesta consistente es la de Germán Vargas Lleras, especialmente en lo relacionado con la Vivienda de Interés Social (VIS)”. " Construir en altura es una alternativa para contrarrestar la falta de suelo. Norco fue la primera en imponer esa fórmula para VIS”. " Actualmente tenemos tres proyectos en marcha en el sur de Bogotá y, claro, son sociales, segmento en el que hay mucho por hacer”. ANDRUI