Subsidio de tasa y viviendas gratis son medidas anticíclica

El programa de las viviendas gratuitas y los subsidios a la tasa de interés de los créditos hipotecarios no solo han dinamizado al sector, sino que han actuado como componentes anticíclicos en momentos de desaceleración de la economía.

Subsidio de tasa y viviendas gratis son medidas anticíclica

Archivo/portafolio.co

Subsidio de tasa y viviendas gratis son medidas anticíclica

Finanzas
POR:
abril 02 de 2013 - 04:21 a.m.
2013-04-02

Sobre el tema, el ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, habló con Portafolio.

¿Qué significado tiene el compromiso de construir la vivienda gratis número 100.000?

Primero, haber cumplido un propósito del Gobierno orientado a favorecer a los más pobres, que de otra manera jamás habrían podido tener casa propia. Por otra parte, demostramos que es posible que los grandes constructores sean aliados del Estado en la ejecución de viviendas de interés prioritario y que existe la posibilidad de ejecutar un programa de inmensas proporciones, sin poner en riesgo los recursos del subsidio, porque los pagos se realizarán cuando las viviendas se encuentren terminadas. Logramos que la vivienda fuera una verdadera locomotora porque la ejecución del programa redundará en que el crecimiento estimado del PIB de edificaciones sea del 10 por ciento, y se generarán cerca de 200 mil empleos.

¿Qué sigue para el programa?

Si bien ya entregamos las primeras viviendas gratuitas, la mayoría está en construcción y a ese proceso le están haciendo seguimiento Findeter y Fonade, para que cumplan con las condiciones de habitabilidad exigidas. Simultáneamente, estamos adelantando, con el apoyo de las cajas de compensación, los procesos de postulación y selección de los beneficiarios. Antes de terminar el año, el 90 por ciento de las casas estarían en manos de las familias seleccionadas.

¿A qué deben aspirar las familias que no fueron beneficiarias?

La nueva Ley de Vivienda dispuso que la política es secuencial y continua, y que se desarrollará por programas sucesivos en el tiempo, de acuerdo con la disponibilidad presupuestal y las apropiaciones del sector. Hemos venido anunciando un nuevo programa de vivienda que pretende beneficiar a los hogares con ingresos entre uno y dos salarios mínimos. Teniendo en cuenta que no están en situación de pobreza extrema, se exigirá que cuenten con ahorro y crédito, pero pretendemos generar las condiciones para que tengan la capacidad de pagar un crédito que no supere el 30 por ciento de sus ingresos.

¿Qué responde a quienes dicen que este tipo de iniciativas puede tener efectos perversos, tanto de parasitismo como de inequidades?

Creamos una política de vivienda incluyente, que beneficia a la población más vulnerable del país, como los desplazados, los afectados por desastres naturales o quienes se encuentran en situación de pobreza extrema. Lo que sería verdaderamente inequitativo es seguir generando programas a los cuales esa población nunca iba a tener la posibilidad de acceder.

La administración Santos se fijó la meta de construir o iniciar un millón de viviendas en el cuatrienio. ¿Cómo va?

Entre agosto del 2010 y diciembre del 2012 se han iniciado 458.974 viviendas, es decir, 46 por ciento de la meta planteada. De estas iniciaciones, 225.256 corresponden a VIS y 233.718 son No VIS. Sin embargo, en el 2012 se observó una desaceleración de los indicadores líderes, como los lanzamientos, las ventas y las licencias de construcción. No obstante, la meta de iniciaciones No VIS se superó en 2010, 2011 y 2012, lo que demuestra que el sector de vivienda ha mantenido una buena dinámica en ese rango.

¿Cuáles son las dificultades que enfrenta el sector? ¿Cómo solucionarlas?

Una de las principales dificultades en la implementación de la política de vivienda del Gobierno Nacional ha sido su articulación con las entidades territoriales. Por ejemplo en Bogotá, que adelanta, en promedio, el 30 por ciento de la actividad constructora en el país, el Plan de Desarrollo contempló medidas que no permitieron la expansión de la construcción de vivienda, lo cual, sumado a las dificultades en provisión del servicio de agua, desaceleró la dinámica y producción de vivienda. Salvo por el Programa de Vivienda Gratuita, es muy poca la oferta de vivienda en los municipios ubicados fuera de las 15 áreas más importantes del país, lo cual hace necesario que desarrollemos mecanismos de articulación con las políticas de esas entidades territoriales.

En medio de una economía que se desacelera, ¿podría decir que la política de vivienda actúa como un componente anticíclico?

El programa de vivienda gratuita y la cobertura a la tasa de interés, que implicaron inversiones del Gobierno por valor de 4,2 billones y 1,4 billones, respectivamente, han sido un incentivo en la actual coyuntura nacional. El subsidio a la tasa de interés inicialmente se implementó como una medida anticíclica que tuvo impactos positivos, por esto decidimos darle continuidad al programa. A la fecha, se han logrado apalancar créditos hipotecarios por valor de 840 mil millones, y viviendas por valor de 1,4 billones de pesos. El programa de la vivienda gratuita también se convirtió en una medida anti cíclica pues en algunos municipios se incrementó hasta en seis veces la producción de vivienda prioritaria, y eso tiene un efecto directo en la economía ya que la construcción tiene encadenamientos con otros sectores.

¿Qué le gustaría ver para que la inversión en el sector crezca más?

El Gobierno ha implementado medidas tendientes a habilitar suelo para el desarrollo de vivienda de interés prioritario, y ha generado instrumentos que facilitan la comercialización de este tipo de viviendas, de manera que esperamos que los constructores incrementen aún más los esfuerzos para producir vivienda de interés prioritario. También esperamos que el sector financiero cree mecanismos de financiación a los hogares de bajos ingresos, promoviendo la cultura de ahorro y apalancando la adquisición de sus viviendas.

Finalmente, necesitamos articularnos con las entidades territoriales para lograr construir viviendas de interés prioritario en los municipios donde las condiciones habitacionales son más precarias. Esta será la mejor apuesta para el sector, al desconcentrar la actividad edificadora e incrementar la producción de vivienda de interés social.