Suenan revolucionarias improvisaciones

El músico, también al contrario de los románticos, despreciaba la literatura, odiaba escribir y, sobre todo, encontraba su mayor placer en la música del pasado, es decir, Bach o Mozart.

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febrero 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-02-27

Chopin habría sido muchísimo más feliz, afirma, en el siglo XVIII que en el XIX porque la música de su tiempo -convive un tiempo con Shubert, Bellini y Berlioz y es contemporáneo de Mendelssohn, Schumann y Liszt- le es casi totalmente indiferente porque le parecía incluso farragosa. Sólo una vez tuvo la tentación de caer en el romanticismo de poner un título literario a una de sus obras y bautizar a sus Nocturnos opus 15 Después de una representación de Hamlet, pero lo desechó porque le parecía demasiado explícito. “Que adivinen”, retó. “Chopin mira más al pasado aunque es visionario y revolucionario. La propia Sand dice que es “enormemente revolucionario” en su arte, pero que no quiere que se lo digan”, explica Noain. Su música es “muy vehemente, apasionada, casi violenta”, pero él está empeñado, tanto en lo compositivo como en lo personal, en domesticar esa intensidad con la razón, la del barroco y el clasicismo”. El pintor Eugene Delacroix, uno de sus mejores amigos y autor de uno de sus retratos, dice que sus improvisaciones al piano eran mucho más revolucionarias que las acabadas. Alguna vez se ha acusado a Chopin, que debutó a los 7 años y a los 22 ya había desarrollado todas sus claves compositivas, de haberse “prodigado en los salones y poco en los estrados”, pero es que, señala Noain, no le gustaban los escenarios. “Era un hombre muy reservado y, a la vez, socialmente muy solicitado y, por ejemplo, los Rothschild daban una fiesta todas las semanas para 2.000 ó 3.000 personas, pero él sólo tocaba o improvisaba, si es que quería hacerlo, cuando únicamente quedaban los íntimos”, subraya Noain. Para el experto, Chopin hace del piano un instrumento que imita la voz, con una profusión de notas que parecen “como sopladas en el oído”. Músico nacionalista El gusto por las melodías y ritmos de su patria, es otra de sus caracterís- ticas, porque es el primer compositor nacionalista, de ahí sus mazurcas y polonesas. Su obra huye del “virtuosismo del circo”, del exceso y de la moda romántica, por eso, porque quiere pervivir, dice, el músico Luis Noain ADRVEG