'Súper dólar' empieza a afectar el bolsillo de colombianos

La fuerte devaluación de la moneda colombiana ante el dólar, que esta semana pasó por primera vez de los 3.000 pesos, pone al país ante la perspectiva de una mayor inflación y de cambiar sus hábitos de consumo, en especial los viajes al extranjero.

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agosto 22 de 2015 - 06:43 p.m.
2015-08-22

Las previsiones más pesimistas de un dólar por encima de esa "barrera sicológica", impensables a comienzos de año, se hicieron realidad este martes cuando el billete verde cerró en las nubes, con una cotización récord de 3.003,96 pesos, tendencia que se mantiene y que este viernes lo situó en 3.103,96 pesos.

El dólar cerró 2014 con una cotización de 2.392 pesos, lo que significa que la divisa colombiana ha perdido este año un 29,7 % de su valor, una de las mayores caídas entre las latinoamericanas.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha señalado que "el precio del dólar en Colombia está atado al precio del petróleo", lo que en términos sencillos supone que de mantenerse el declive en las cotizaciones internacionales del crudo, la moneda estadounidense seguirá disparada en el país.

"Lo que cabe es acomodarnos a ese nuevo escenario que está dictado por el precio del petróleo", puntualizó Cárdenas, quien descartó una posible intervención del Banco de la República en el mercado y defendió la transición del país hacia una economía "menos dependiente" del crudo.

Así el petróleo, que representa alrededor de un 50 % de las exportaciones del país, ha terminado por impactar no solo las cuentas nacionales por la perspectiva de menores ingresos para el fisco, sino el bolsillo de las familias al encarecer los productos importados, las soñadas vacaciones e incluso los muy de moda programas de educación en el exterior.

Los precios de algunas frutas que no se producen en el país aumentan a medida que sube el dólar, al igual que los fertilizantes, plaguicidas y similares, con un esperado impacto inflacionario en alimentos como el pollo, cuya cadena de producción incluye insumos importados.

Y si la calculadora añade ceros a la economía familiar, para el país la situación tampoco es halagüeña ya que un dólar por las nubes si bien anticipa mejores precios para las exportaciones también representa un mayor costo en la compra de materias primas importadas para manufacturas.

El Gobierno considera que este nivel del dólar "es fundamental" para darle protagonismo a sectores como la industria, el turismo y la agricultura, llamados a suplir los ingresos del petróleo, y estimulará las exportaciones no tradicionales para reemplazar productos importados con los de origen nacional.

Sin embargo, el economista jefe para la región andina del Citibank, Munir Jalil, explicó que aunque "en teoría" eso debería ocurrir, no ha sucedido a la velocidad esperada.

"Inicialmente no hay una reacción automática, pronta, rápida de las exportaciones, no es lo que hemos visto hasta ahora", explicó.

A esto se añade la incertidumbre que genera el mercado cambiario, que impide a muchos productores embarcarse en planes a largo de exportación.

La tradicional industria textil colombiana Fabricato es un ejemplo de que la devaluación del peso no necesariamente es favorable para las exportaciones porque, según la empresa, este fenómeno también se da en países a los que exporta.

Para la industria, el mensaje del Gobierno ha sido que reemplacen las importaciones con producción nacional, al tiempo que se ha ordenado la eliminación de los aranceles en el caso de los bienes de capital que no se producen en el país.

A este escenario se suma la perspectiva de que la devaluación del peso suponga para el próximo año un incremento en intereses por concepto de deuda externa que el Gobierno calcula en tres billones de pesos (unos 975 millones de dólares), lo que significa un 10 % más en costo del servicio de la deuda.

EFE