Suramérica y mujeres

En política todo comunica. Por supuesto, lo hacen los discursos, las declaraciones. Pero el silencio también comunica. Y las ausencias. La del presidente Chávez en la posesión de Uribe dice mucho. No sólo somos países hermanos, vecinos y socios comerciales, sino que se trata de dos naciones que hoy son gobernadas por mandatarios radicalmente opuestos en ideología, talante, liderazgo y objetivos políticos.

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agosto 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-18

La no asistencia de Chávez a la posesión de Uribe, luego de haber sido formalmente invitado y de que había dicho públicamente que asistiría, es un mensaje contundente: cada cual en su orilla. ¿Cooperación? Claro, es forzoso hacerla. Ni siquiera él puede detenerla. Pero las diferencias se mantienen. Tuvo tiempo para ir a Irán y visitar a Fidel luego de su operación, pero estaba muy ocupado para venir unas horas a Colombia de acuerdo con las declaraciones de su Vicepresidente. Chávez seguirá peleando con Estados Unidos -sin dejar de venderle su petróleo, claro-, se alejará cada vez más, comercialmente hablando, de sus vecinos andinos y jugará su liderazgo suramericano aliado con Brasil y Argentina. Curioso que los mandatarios suramericanos que no asistieron a la posesión de Uribe hayan sido precisamente los de este bloque: Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia. ¿Lo planearon así? Difícil saberlo y aún más difícil resulta creerlo. Pero quedó flotando en el aire esa percepción. El otro dato interesante es que Chile no anda por esos lados. A la presidenta Bachelet se le vio muy a gusto en primera fila de la posesión de nuestro Presidente. Y para que quedara bien claro cuál es su posición, a los pocos días de que Venezuela oficializó su retiro de la Comunidad Andina de Naciones, ella pidió el ingreso de su país a esa misma asociación. En política todo comunica. * * * * * Es una buena noticia para la sociedad y la democracia colombiana el que todas las mujeres congresistas colombianas, lideradas por la presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, hayan decidido hacer un frente común para legislar en temas de género. Sin duda las anima el deseo de enfrentar la discriminación en contra de la mujer y el machismo palpable y malsano de nuestra sociedad. Dicho lo anterior, me parece que la idea planteada por ellas de buscar una ley que obligue a los partidos políticos a que la mitad de sus candidatos sean mujeres, es discriminatoria. Y quizás inconstitucional. No soy abogado pero me parece que una ley no puede obligar a ningún partido, libre y soberano, a fijar cupos en sus listas por género, raza, religión o cualquier otra categoría. Ya está bien por edad y eso es suficiente. La experiencia enseña que cuando estos procesos de buscar igualdad y equilibrio en la sociedad se hacen a la fuerza, no arrojan los resultados esperados. Ojalá que a la brevedad posible no sólo la mitad sino la mayoría de los congresistas fueran mujeres. O que llegara a la Presidencia de la República una de ellas. Con entusiasmo, hace cuatro años fui soldado de la causa de Noemí Sanín. Independientemente de las capacidades de la persona, que siempre es lo fundamental no importa cuál sea su sexo, siempre he pensado que en ese género -Colombia gobernada por una mujer- el curso de la guerra y de nuestro conflicto interno serían completamente diferentes. O que habría mejores soluciones para los desplazados y las víctimas. Hay temas muy sensibles como la discriminación laboral, el maltrato en el hogar y el abuso sexual contra las mujeres que requieren mejores leyes y políticas. Seguramente esta alianza de mujeres congresistas que ya se formó, será de gran beneficio para la sociedad. ¡Que tenga larga y fructífera vida! Politólogo, periodista "La no asistencia de Chávez a la posesión de Uribe, es un mensaje contundente: cada cual en su orilla”.

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