¿Una Suramérica unida?

¿Una Suramérica unida?

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septiembre 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-17

La declaración conjunta de los presidentes suramericanos en el marco de Unasur es un ejemplo de lo que debe ser la defensa de la democracia. Sin excepción y sin dudas se ratificó como principio el hecho que los países vecinos a Bolivia no se encuentran dispuestos a incentivar o reconocer alternativas independentistas de ninguna región de ese país y mucho menos cuando se está jugando a la división para aumentar territorio o participar en aventuras expansionistas.

En esas condiciones a las regiones y al gobierno central no les queda otra alternativa que negociar. No será a partir de argumentos de autoridad ni presiones extremas que se logren los acuerdos. Para Evo Morales la salida es el aplazamiento de la Constituyente, lo que debería ser aceptado por las regiones en rebeldía, y para las regiones, el retiro de las denominadas constituciones autonómicas y su participación en un gran diálogo nacional para fortalecer tanto la soberanía de la nación boliviana como la descentralización y el reconocimiento de las particularidades regionales.

¿Será esto posible después de tantos enfrentamientos, muertos y posiciones aparentemente irreconciliables? En estos días escuchaba la explicación sobre la situación de su país por parte de un joven abogado boliviano quien con lucidez ilustraba la fractura social que allí se vivía. Era la división entre los blancos que siempre han tenido el poder en Bolivia, blancos que son blancos y mestizos, cholos y hasta indígenas que se creen blancos y, de otra parte, los excluidos que son los más en ese país, como en toda Latinoamérica, y que ahora tienen, o creen tener, el poder más el gobierno y pretenden resolver de un tajo cuatrocientos o quinientos años de explotación.

Estoy seguro que si los actores externos lo permiten, Morales tendrá la habilidad de llevar las negociaciones a un punto de equilibrio. Sin embargo, se encuentra el apoyo norteamericano a los prefectos de ciertas regiones ricas que representan a los blancos dueños del poder económico y que son renuentes a perder cualquier tipo de privilegios. Se encuentra Chávez, dispuesto a todo en su ánimo de promover el internacionalismo en su modelo de socialismo siglo XXI y se encuentra un ejército dividido entre esas dos tendencias. La esperanza es que esas fuerzas antagónicas se neutralicen.

A la declaración de los presidentes en Unasur sería necesario agregar la de Estados Unidos de respeto a la democracia y a la voluntad popular, la eliminación de toda influencia secreta en el ejercito, la voluntad presidencial de gobernar para todos los bolivianos y no solamente para la franja de los excluidos y la comprensión de los 'blancos' de que en el futuro Bolivia no será más su 'coto exclusivo de caza'.

Confío de verdad en que se producirá una solución definitiva. En todo caso, es necesario reconocer que la actuación de los presidentes de Unasur ha sido oportuna y seria. Ojalá ni la visita de Uribe a Washington, ni la verborrea de Chávez, ni la prepotencia del imperio, triunfen en su ánimo conspirador. Si Bolivia se desmembra, toda la región sudamericana se encuentra en riesgo real de desestabilización.

dgumanam@unal.edu.co

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