Las tabacaleras legislando

En la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes está haciendo trámite un proyecto de ley que, según su encabezado, ‘estipula’ políticas públicas para la prevención del consumo del tabaco. Un proyecto como éste, ya aprobado en el Senado, es la primera respuesta legislativa a la firma un tanto tardía, por parte del Estado colombiano, del Convenio Marco de Lucha contra el Tabaco.

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abril 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-30

Vale recordar que este Convenio Marco busca acuerdos internacionales para reducir el consumo de tabaco prohibiendo, a mediano plazo, todo tipo de publicidad, entre otras muchas medidas. Que el Congreso haya salido con este nuevo proyecto de ley, pues, no sorprende. Lo que llama la atención es que al proyecto, que ya pasó por el Senado, le aparezcan ahora dos nuevas alternativas, cada una de ellas apoyada por una tabacalera diferente. Para los activistas de la lucha contra el tabaco, como es mi caso, todo nuevo esfuerzo legislativo por contener su producción, por restringir su comercio o por atacar su consumo debería ser recibido con entusiasmo. No es el caso aquí. Las medidas que toma esta ley son, en general, de poca utilidad, en algunos casos dan un paso atrás con respecto a las normas vigentes, y en muchas circunstancias reflejan una pugna comercial entre las dos grandes tabacaleras: la BAT (British American Tobacco) y la Philip Morris, dueña -como se sabe- de Coltabaco. El artículo 2, por ejemplo, cae en la primera categoría, la de las normas inútiles al “prohibir el expendio de cigarrillos sueltos, en paquetes de forma individual o al por mayor a personas menores de dieciocho (18) años”. Nótese que no prohíbe tajantemente la venta de cigarrillos sueltos, como ocurre en muchos países, la prohíbe a menores de 18. Algo es algo, dirán algunos, sin saber quizás que incluso en países desarrollados, disciplinados y cumplidores de la ley la prohibición de la venta a menores ha sido de poca utilidad práctica. En el parágrafo de este mismo artículo segundo vemos ya la mano de las tabacaleras. En la propuesta que defiende el representante Pompilio Avendaño, y que lleva la redacción de la Philip Morris, se estipula que el aviso que señala esta prohibición de la venta a menores “en ningún caso hará mención a marcas, empresas o fundaciones de empresas tabacaleras”, algo que está allí solo por incomodar a la BAT, que ya ha adelantado camino en este inútil pero ‘bien intencionado’ campo. El artículo 3 es otro ejemplo. En la versión que salió del Senado dice “El Ministerio de la Protección Social y el Ministerio de Educación formularán una política de control de tabaquismo”, que en la versión de la Philip Morris (perdón, del representante Avendaño) se convierte en este hermoso fragmento manzanillista digno de antología: “El Ministerio de la Protección Social aplicará, actualizará periódicamente y revisará estrategias, planes y programas nacionales, multisectoriales integrales de control del tabaquismo en los menores de edad y la población no fumadora, correspondientes a la política de salud pública que se haya estipulado, e implementarán estrategias para propender por el abandono del consumo de tabaco”. Cómo me les parece. El representante Avendaño, o sus patrocinadores, quieren que el mensaje preventivo que desde hace tiempo traen las cajetillas siga relegado a un costado lateral, en vez de figurar en la cara principal de los paquetes de cigarrillos, como ocurre ya en todo el mundo. Ah, y quiere que en vez de “el cigarrillo produce serios daños para la salud” diga “el cigarrillo puede producir”. Qué hábil para la semántica, mi querido Pompilio. La Ley también prohíbe la publicidad, pero solo en “medios y franjas que estén dirigidos a menores de edad”, norma que no toca, pues, los horarios triple A ni los medios masivos como EL TIEMPO o la revista Semana. El punto más delicado de la ley es la prohibición, por parte de las tabacaleras de todos los eventos deportivos (léase Philip Morris y su Copa Mustang) y culturales (léase Fundación BAT). En este importantísimo terreno, enfatizado en el Convenio Marco, no se avanza nada. En la versión BAT del proyecto de ley se autoriza siempre y cuando en los patrocinios no se utilice una marca de cigarrillos (léase Fundación BAT). Recuérdese también que Philip Morris acaba de sacar un nuevo cigarrillo con su marca. Qué tal ese ‘mico’. La firma de Marlboro revira, claro, en la designación de áreas de no fumadores cuando, en su versión, impone que éstas no podrán exhibir publicidad de marcas, empresas o fundaciones tabacaleras. No es sino recordar las salas BAT en varios aeropuertos. En todo caso, con o sin marcas, este artículo es un paso atrás, al permitir áreas de fumadores en donde antes estaban prohibidas: hospitales, por ejemplo. En resumen, esta ley, de ser aprobada, tranquilizará las conciencias de algunos, pero poco avanzará en el camino del Convenio Marco. Y no puede uno sino quedar intranquilo al ver de manera tan explícita a las mismas tabacaleras legislando. Médico neurólogo "Para los activistas de la lucha contra el tabaco, como es mi caso, todo nuevo esfuerzo legislativo por contener su producción, por restringir su comercio o por atacar su consumo debería ser recibido con entusiasmo. No es el caso aquí”."Lo que llama la atención es que al proyecto que ya pasó por el Senado le aparezcan ahora dos nuevas alternativas, cada una de ellas apoyada por una tabacalera diferente”.

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